Cambios de la comunicacion politica en esta campaña electoral

Una campaña electoral pensada para la televisión y Twitter

Seis meses después aquí estamos, viviendo (otra vez) una campaña electoral en la que las redes sociales tienen un protagonismo desorbitado. Ya analizamos en su momento el poder decisivo o premonitorio de Twitter, que descubrimos que, a simple vista es poco más fiable que Rappel, pero que puede darnos mucha información del contexto y del comportamiento de algunos de los votantes y de los candidatos a presidir el Gobierno. Y más importante: puede darnos muchas risas.

La evolución de las redes sociales ha cambiado la forma de comunicarnos e informarnos, o tal vez sea al revés. Y los políticos se han adaptado a sus nuevos votantes, o lo han intentado, sobre todo en esta última campaña electoral. ¿Te imaginas a un Mariano Rajoy o a un Pedro Sánchez sin presencia en redes sociales? Sí, la comunicación digital ha redefinido la comunicación política. Pero en este ámbito hay que reconocer el mérito de Twitter que, aunque no pare de caer en bolsa y no esté teniendo precisamente su mejor año, es el rey de los momentos conflictivos y críticos, ya sea la Eurocopa o los debates políticos.

¿Te imaginas a un Mariano Rajoy o a un Pedro Sánchez sin presencia en redes sociales? La comunicación digital ha redefinido la comunicación política

Como ya concluimos tras las primeras elecciones, el comportamiento de los usuarios en Twitter no se puede equiparar al de la masa global de votantes. Al menos, no estrictamente, porque si tenemos en cuenta que lo que domina en las redes sociales es una gran variedad de ironía y sarcasmo ante la clase política en general, podemos relacionar el desacuerdo del pasado 20 de diciembre con el desencanto de los usuarios. 

El lenguaje irónico y relajado de las redes sociales se refleja en la actitud de los candidatos. El gran cambio en la forma en que se dirigen a los electores ya lo vimos en las primeras elecciones de esta larga campaña, y lo seguimos viendo en las segundas. Porque si en diciembre nacía #LaCueva de IU, en junio continúan con el bingo del debate.

Y no sólo hablamos de la presencia y tono empleados en las plataformas; esos tiempos en que la comunicación política tenía un cariz inevitablemente serio, formal y lleno de protocolo propio de campaña electoral, ya no existen. Ahora nuestros políticos desfilan (una y otra vez) por los programas de entretenimiento de máxima audiencia. Algo al más puro estilo estadounidense, porque si Michelle Obama baila en el show de Ellen, ¿por qué no va a hacer lo propio Soraya Sáez de Santamaría en El Hormiguero? O si Barack Obama se sienta en el sillón del show de Jimmy Fallon o come salmón crudo en el reality Famosos en Peligro, Pablo Iglesias se anima a cantar con Pablo Motos, Mariano Rajoy se acomoda en el sillón de Bertín Osborne y Pedro Sánchez y Albert Rivera se animan a gobernar con los niños de Ana Rosa Quintana.

Esos tiempos en que la comunicación política tenía un cariz inevitablemente serio, formal y lleno de protocolo, ya no existen

Pero no sólo los usuarios y los políticos se han contagiado del lenguaje digital. Los medios de comunicación se están apropiando de ese tono relajado y jocoso. Así pudimos ver el otro debate paralelo al del lunes, el que patrocinaba el diario Público con su Tuerka News Debate 13J, o la gran cantidad de medios de información que recolectan los mejores memes o se hacen eco de las encuestas (poco serias) de Forocoches

Y así nos encontramos con dos campañas electorales en menos de un año que han dado lugar a infinitos memes y GIFs que recogen los mejores momentos televisivos de los políticos. Esto al más puro estilo de los tuiteros, cuyo nivel de conocimiento de la actualidad y relación de temas no deja de sorprendernos (gratamente, se entiende). Porque en los últimos días hemos vivido algo más desconcertante que el debate a cuatro: las salchipapas de Leticia Sabater.  

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Alicia Cordero

Alicia Cordero

Consultant at Best Relations
Periodista y comunicadora, así, en general. Inquieta, curiosa, observadora y con mil manías. Ahora me ha dado por el marketing, por el mundo digital y por aprender a cocinar.

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