Campañas de co-branding

Co-branding o cómo las marcas utilizan a otras como influencer

Que las marcas tiran de influencers para llegar a un público que de otra forma no podrían alcanzar, ya lo sabemos. De hecho ya hemos hablado de cómo medir una campaña y de  cuánto cuesta un influencer. Pero no sólo se trata de celebrities o personas con una fuerte voz en redes sociales, las marcas también pueden serlo (de hecho, ésta fue una de nuestras tendencias de este año). Y esto también lo aprovechan las empresas, porque si lo que buscan es notoriedad y aumentar el alcance, ¿qué más da que con quien se unan sea una persona u otra marca? Cada vez más marcas se fusionan en campañas de co-branding buscando llegar a un público que aún no tienen. Por qué no, si encima trasmiten una imagen de buenrollismo desproporcional y de competencia sana (aunque estrictamente no sean competencia directa).

 

Marcas que se aprovechan del poder de otras, ya sea mediante una asociación de productos o una colaboración de promoción. Me explico: la reina de los productos colaborativos es Milka. Lo mismo vemos las tabletas de chocolate con Oreo (Chips Ahoy, LU, Tuc, Bubbly o cualquier otro producto dulce o salado que se te pueda ocurrir) que nos encontramos fusiones aún más desconcertantes como un Philadelphia con sabor a chocolate. Lo último es su alianza con una de las escenas más tarantinescas de Reservoir Dogs

Otras que también hemos visto aliarse con más de una, dos y muchas otras marcas son Mr. Wonderful, cuyos diseños han decorado todo tipo de productos y packaging, o H&M, que no será la primera vez que busca ampliar su target asociándose con diseñadores y firmas de lujo (como Versace). En este último caso, H&M y Versace buscan alcanzar un público intermedio al que ninguna de las dos tiene acceso y al que no suelen enfocarse, y lo hacen sin devaluar su marca. Todo lo contrario, al fin y al cabo, se trata sólo de una asociación excepcional.

En este sentido, nos encontramos un co-branding puntual, de promociones concretas. Y aquí la reina indiscutible de este último año es Hawkers. Todo un ejemplo de marca influencer. En los últimos meses ha creado una colección exclusiva para Pull and Bear, ha diseñado un coche con Ford, ha viralizado al Yeti con Aramón y ha diseñado unas gafas en exclusiva para los jugadores de PlayStation. Por mencionar algunas de las infinitas colaboraciones que llevan a cabo cada semana. Y es que Hawkers se ha convertido en un influencer más, a quien ha recurrido hasta PayPal para que viralice su última campaña. Todo lo que toca se convierte en TT con el apoyo de una comunidad que se apunta a un bombardeo con tal de conseguir una promoción. Tanto es así, que no sólo son empresas las que recurren al escaparate de Hawkers, también hay quien aprovecha el tirón para su marca personal.

En cierta forma, también es esto lo que acaba de hacer Apple al asociarse con Instagram en el lanzamiento del nuevo iPhone 7. La plataforma le proporcionará funcionalidades específicas al dispositivo. ¿Ha usado Apple a Zuckerberg como influencer o ha sido al revés?

El sector automovilístico también es muy propenso a este tipo de prácticas de co-branding. O quizá sean las otras marcas las que aprovechan el tirón mediático de los coches. El caso es que, aparte del Ford de Hawkers, ya vimos hace unos años el Seat Ibiza de Spotify, el Skoda de Imaginarium, el Mii de Mango y Seat o el Fiat de Gucci.

Y tú, ¿cuál es la unión de marcas más extraña que has visto?

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Alicia Cordero

Alicia Cordero

Consultant at Best Relations
Periodista y comunicadora, así, en general. Inquieta, curiosa, observadora y con mil manías. Ahora me ha dado por el marketing, por el mundo digital y por aprender a cocinar.

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