Como hacer transmedia la comunicacion corporativa

La comunicación corporativa también puede ser transmedia

Asociamos la comunicación transmedia a entornos de ocio o a contenidos audiovisuales. Una película puede ser transmedia, como vimos con el caso de Zoolander 2. Una serie de televisión puede ser transmedia, y el ejemplo de Nasty Bits es buena prueba de ello. Incluso una compañía como Burger King puede jugar en este terreno llevando al mundo real su personaje icono, “El Rey”, regalando su famosa máscara. Pero ¿qué pasa con la comunicación corporativa? ¿Es que una empresa B2B no puede aspirar a “transmedializar” su estrategia si no convierte sus mensajes en material para la diversión y el entretenimiento? En realidad, lo tiene más cerca de lo que parece.

Siguiendo las pautas de Diego Rivera, director de Estrategia y Creatividad de Best Relations, vamos a repasar los ocho elementos más característicos de lo transmedia para ver su aplicación al mundo corporativo:

1. Storytelling. La comunicación de una empresa puede responder a un esquema narrativo: introducción, nudo y desenlace. ¿Quién eres y cuál es tu contexto? ¿Qué quieres contar este año: que vas a revolucionar tu mercado, que lanzas un nuevo producto, que quieres cambiar un hábito? Y por último, ¿qué terminas consiguiendo? Cuando somos capaces de plantear el día a día de la compañía como una trama, aplicamos una técnica transmedia. Coca-Cola desdobla en sus canales la evolución de la felicidad. Maersk, que se dedica al transporte logístico naval, nos cuenta la historia del transporte marítimo.

Cuando somos capaces de plantear el día a día de la compañía como una trama, aplicamos una técnica transmedia

2. Canales. Desdoblar la comunicación en múltiples soportes es el rasgo transmedia más característico. No se trata de abrir perfiles en todas las redes sociales, sino de hacerlo con sentido, usando cada una con un propósito distinto y llegando a públicos diferentes. Si tus seguidores son los mismos en todos los canales, estás haciendo algo mal. Lo hace muy bien BBVA que, además, cuenta con una red amplísima y bien ordenada que se puede consultar en esta plataforma online. Además, no se olvida de añadir contenidos con los que aportar valor añadido, tanto para clientes como para periodistas o cualquier otro internauta.

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3. Profundidad. La comunicación transmedia debe ofrecer diferentes niveles según el interés y el tiempo disponible del usuario. De esta forma, quien necesite o desee detenerse más en la información, puede hacerlo, pero que quien no lo precise, no deba consumir contenidos que le aporten más de lo que necesita. Si una compañía desarrolla una investigación, los tweets con los datos más relevantes darán una información ligera pero útil para el lector ocasional. Una infografía permitirá descender a un nivel más denso, pero sólo descargándonos el white paper con el trabajo completo contaremos con toda la información. La compañía puede “premiar” al usuario con información privilegiada o adicional si descarga ciertos contenidos o solicita algo más. Dar acceso a un webinar exclusivo por descargar un documento es un ejemplo de ello.

4. Usuario. Quien consume el contenido transmedia tiene el poder de decidir hasta dónde quiere llegar. En la comunicación corporativa, podemos hacer lo mismo. Sólo hay que preguntar. Es lo que hacemos con las llamadas a la acción. “¿Necesita más información? Haga clic aquí y le llamaremos”. “Resuelva sus dudas con nuestro asistente virtual”. El mundo de los chatbots aporta una capa más en esa relación automatizada y personalizada con el usuario, que decide qué información necesita y con qué nivel de atención. ¿Te imaginas un chatbot que, por ejemplo, te informe cuando haya procesos de selección en un despacho de abogados? No es ninguna quimera. Y crear uno desde una herramienta como Botsify es más sencillo de lo que parece:

5. Experiencia. Es la clave de la comunicación actual. Las compañías orientadas al consumidor final se han lanzado a la generación de experiencias activando campañas en redes sociales mediante aplicaciones que permiten vivir situaciones únicas y personalizadas. Y en el mundo B2B, ¿hay sitio para la experiencia? Sin duda. Una experiencia también es probar una demo de producto en línea y poder compartir la opinión del usuario con la compañía en tiempo real. Una experiencia es vivir desde la cabina un vuelo mediante un vídeo 360. ¿Por qué no pueden hacer esto Airbus o Boeing para compartir las características de un nuevo modelo comercial?

6. Segundas y terceras pantallas. Si antes escribíamos sobre el desdoblamiento de canales, una manera de hacerlo es a través de las llamadas segundas y terceras pantallas. El móvil, el portátil e incluso un reloj inteligente son ejemplos de ello. No se trata de generar aplicaciones corporativas, sino de que esas aplicaciones acompañen al usuario mientras interactúa con la empresa por otro canal. En un evento, la empresa puede utilizar una app para dejar opiniones, lanzar preguntas y conectar a los asistentes entre sí mientras asisten a una conferencia. Ése era el espíritu, por ejemplo, de la app que lanzó El País para los asistentes al evento Retina que celebró el pasado mes de mayo.

7. Gamificación. El juego se ha revelado como un instrumento ideal para afianzar los conocimientos y mejorar el aprendizaje. Si queremos consolidarnos en el recuerdo del usuario, invitarlo a “jugar” con la empresa es una forma de conseguirlo. El juego, sin embargo, no tiene por qué orientarse sólo al cliente, sino también al empleado. Repsol, por ejemplo, cuenta con un programa interno de innovación con el que grupos de empleados plantean ideas que puedan llevarse a efecto para optimizar procesos, y se realiza en forma de concurso. La competición estimula el esfuerzo sin perder interés e implicación.

Si queremos consolidarnos en el recuerdo del usuario, invitarlo a “jugar” con la empresa es una forma de conseguirlo

8. Emoción. Lo que emociona se recuerda mejor, y nos emocionan más las historias con sello humano en las que identificamos a sus protagonistas. No es lo mismo hablar de un producto que ponerlo en contexto asociado al caso de alguien en concreto que se benefició de una forma específica de las ventajas de dicho producto. es lo que hace Microsoft como parte de la iniciativa The Collective Project con la que pone en valor sus productos para empresas. Será difícil que el vídeo siguiente no te emocione:

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Carlos Molina

Carlos Molina

Content Director at Best Relations
Periodista de formación y espíritu entregado a las estrategias de comunicación desde hace años. Para no aburrirme, doy clases en universidades y escuelas de negocio, y co-organizo los eventos RRPP & Tweets y #CarnavalRRPP. Colecciono figuras de Saint Seiya.

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