El derecho al olvido y la sentencia contra Google

El derecho al olvido y la sentencia contra Google

Tienes una deuda, la saldas, pero Google sigue ofreciendo resultados de búsqueda relacionados con un embargo relativo a dicha deuda, incluso años después de que ya la hayas liquidado. Eso le ocurrió a Mario Costeja. Ni corto ni perezoso, denunció a La Vanguardia, el medio online que publicaba dicha información, y a Google por seguir incluyendo la noticia en los resultados de búsqueda, año tras año.

Costeja se amparaba en el derecho al olvido, ya que el hecho de que dicha información, irrelevante ahora, siguiese apareciendo afectaba a su reputación frente al mundo. En resumen: quien buscase el nombre de este señor, fuera cuando fuese, por los siglos de los siglos, siempre tendría la impresión de que era una especie de estafador, aun cuando la deuda hubiera sido resuelta desde hacía más de un lustro.

El Estado de España, a través de la Agencia Española de Protección de datos (AEPD), apoyó a Costeja, pero su caso estaba parado en la Audiencia Nacional desde 2012 a la espera de que una instancia superior europea resolviera las dudas que había sobre la forma de interpretar la Ley. La denuncia inició así un periplo que terminó en el Tribunal de Justicia de Luxemburgo, donde el denunciante también recibió el apoyo de los estados de Austria, Grecia, Italia, Polonia y, finalmente, de la Comisión Europea. La Vanguardia se cayó de la ecuación y Google ha acabado siendo el único responsable de garantizar el ejercicio del derecho al olvido. Ayer la justicia europea dictó sentencia.

Google deberá, de aquí en adelante, conceder, a cualquier persona que lo solicite, el derecho a eliminarlo de los resultados de búsqueda cuando dichos resultados hagan referencia a esa persona, siempre y cuando no se trate de datos públicos (ostentar cargos públicos, ser adjudicatario de contratos con la Administración, etc.).

Es decir: si yo quiero que Google no muestre determinados resultados de búsqueda relacionados con mi persona, el buscador deberá retirarlos cuando yo se lo solicite siempre que esa información ya no sea relevante para el público. Ni más ni menos. Sí, un auténtico bombazo en toda regla.

A partir de aquí, todo es especulación. Obviamente, Google recurrirá la sentencia y aun en el caso que se mantuviese, ¿cómo afectaría a mi SEO el hecho de que yo le solicite al gigante empresarial la retirada de algún contenido relacionado conmigo o con la organización que represento? O en otras palabras: ¿cambiará algo? ¿Google me haría caer al pozo del SEO si les revoloteo alrededor cual mosca cojonera solicitando la retirada de determinados resultados de búsqueda? ¿O preferiré “rankear” más alto a cambio de que a veces la información que la gente encuentre sobre mí, quizá, no sea tan maravillosa como fuese deseable? Se abre un período de preguntas interesantes.

Primero nos matamos por aparecer en Google y después por no aparecer. ¡La naturaleza humana es maravillosa! Será interesante ser testigos de la evolución de este caso, que se sitúa en lo más profundo del derecho a la intimidad de las personas.

Stephan Fuetterer

@sfuetterer

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2 pensamientos en “El derecho al olvido y la sentencia contra Google

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  2. Obviamente, Google ni nadie puede recurrir una sentencia del alto tribunal de la UE, sienta precedente en toda la Union europea.
    Además se tiene que respetar tanto al que desea su intimidad como al que desea ser protagonista con el SEO.

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