Las campañas de marketing en Navidad buscan activar nuestras emociones

Emotividad, marcas y Navidad: la combinación perfecta

Desde que El Corte Inglés (allá por pleno agosto) lo anuncia y hasta que quitamos los últimos adornos navideños, las marcas se visten de Papá Noel, de reno y hasta de pastorcillo si hace falta para llegar hasta su público. Sacan toda su artillería pesada en sus campañas de marketing y comunicación en Navidad para activar nuestra emotividad.

Esto es así desde que Chuck Norris existe (hay quien dice que incluso antes). Desde que se acerca noviembre hasta que se marchan los Reyes Magos, nos rodean de Navidad, tanto digital como físicamente. No importa si es en forma de vasos de McDonald’s o Starbucks, de los esperados y tradicionales anuncios de la Lotería o de Freixenet, o en listas resumen al estilo Spotify, Google o Facebook. Todos, absolutamente todos, contribuyen a bañarnos en motivos navideños, donde la emotividad y el sentimentalismo juegan cada año un papel más importante.

“Magia”, “compartir” y “nostalgia” son los tres conceptos clave que se han convertido en los principales protagonistas de la Navidad. Siempre ha sido así, pero en los últimos años, más. Si antes la clave estaba en las canciones pegadizas y las frases repetitivas que aludían más al humor que a la lágrima fácil, ahora todas las marcas tienen a su Justino, a su doña Carmina o a su bar de Antonio. Las campañas que apelan a las emociones son las que más éxito tienen en esta época del año, ¿o no? Por regla general sí.

Las campañas que apelan a las emociones son las que más éxito tienen en esta época del año

Todos estamos esperando ese despliegue de storytelling donde Edeka te cuenta la historia de un señor que llega a fingir su muerte para poder reunir a su familia y compartir la mesa en Navidad, o donde Allegro te cuenta los esfuerzos de un abuelo por comunicarse con su nieta. Son historias que buscan emocionar al público con ese punto de sorpresa e intriga que nos hacen querer compartirlas hasta hacerlas virales.

Aunque claro, luego llega Netflix con su “Oh, blanca Navidad” y cambia la estampa navideña con el árbol de fondo por una fotografía provocadora que viralizamos más aún en nuestras redes sociales. O el regalo del que no te arrepentirás de Canal+, porque claro, tener un jabalí como mascota puede volverse algo complicado…

Lo que sí es seguro es que en Navidad predomina el espíritu de compartir en redes sociales que nos invade a los usuarios, y que se convierte en clave para las marcas.

Así que si ya estás pensando en tu campaña navideña del año que viene, tienes dos opciones: tirar del storytelling lacrimógeno u optar por el factor sorpresa.

The following two tabs change content below.
Alicia Cordero

Alicia Cordero

Consultant at Best Relations
Periodista y comunicadora, así, en general. Inquieta, curiosa, observadora y con mil manías. Ahora me ha dado por el marketing, por el mundo digital y por aprender a cocinar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *