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En Facebook, no siempre manda quien paga

14 / feb / 2013 | Medios sociales, Redes Sociales

Dicen que el cliente siempre tiene la razón, y que quien paga, manda. Eso, sin embargo, no pasa con las redes sociales, al menos no con todas. ¿Quién es el cliente en Facebook? El que conteste que es cualquier persona con una cuenta activa se equivoca. Los clientes son los que pagan, y en la mayoría de los casos, los únicos perfiles de usuario dispuestos a pagar son los corporativos. ¿Mandan? No diría eso.

Sigamos con el caso de Facebook. Si gestionas un perfil corporativo, es probable que te hayas enfrentado a las limitaciones que la plataforma te pone precisamente por ser alguien que, por principios, busca un beneficio económico. No puedes etiquetar perfiles personales; no puedes dirigirte por mensaje directo a nadie que no te siga (y se ponga antes en contacto contigo en privado); no puedes corregir tus publicaciones (salvo en el caso de los comentarios a fotos o, más increíble aún, los comentarios a los comentarios)… No parece un entorno muy amistoso.

Por si fuera poco, la visibilidad de tus publicaciones se ve comprometida por el famoso algoritmo de Facebook, Edge Rank. En la medida en que no consigas un alto nivel de interacción con tus publicaciones, desde un “me gusta” hasta un “compartir”, éstas se hundirán en la oscuridad del newsfeed de tus seguidores. Es más, probablemente un porcentaje elevadísimo de las mismas nunca aparecerá ante ellos porque Facebook considerará que no interesa. Vale, esto no es privativo de las páginas corporativas; de hecho, es lo que tiene la culpa de que te encuentres con que el mismo post aparece como la noticia más destacada de tu newsfeed durante uno, dos o hasta tres días consecutivos. A mí, eso me parece un “fail” en toda regla.

¿Cómo sortear los escollos SEO de Facebook? La mejor manera es invirtiendo dinero: pon anuncios, promociona publicaciones, haz un concurso o un sorteo y gástate parte de tu presupuesto en activar una aplicación o en desarrollarla por tu cuenta. En esos casos, el Edge Rank no entra en juego, sino la segmentación que hagas de los públicos finales y la pasta que pongas para jugar.

Mientras, tus seguidores, o los que lo son pero ni se acuerdan de ello, viven ajenos a tus problemas como administrador, entretenidos con otras cosas que sí aparecen en sus páginas, conectando con amigos y familiares, ignorantes a menudo de que Facebook podría no estar enseñándoles toda la verdad, sino la que considera que les interesa más.

Y aunque entres por el aro y pagues, seguirás tirándote de los pelos cuando no puedas corregir una publicación y el post fallido acumule las mínimas interacciones como para que consideres adecuado no borrarlo. Te desesperará cómo se descuadra el perfil biografía cada vez que destacas una publicación, y más aún, te pondrá nervioso que no puedas destacar y fijar en la parte superior a la vez. No entenderás por qué no puedes modificar cuando quieras y como quieras tu “vanity URL”. Sacará lo peor de ti ver que el formato actual de las apps integradas en la página las relega a un nivel de visibilidad tan escaso que casi nadie pasa por allí. ¿Alguno de vosotros sabía que en Best Relations tenemos una tienda de camisetas en Facebook? Pues eso.

No, en Facebook el cliente no siempre tiene la razón, pero tampoco se la piden. Es su casa y son sus normas. Le toca decidir a los que pagan.

Carlos Molina

@molinaguerrero