Infografía juguetes social media

Infografía: ¿qué ocurre con las empresas de juguetes en social media?

25 / sep / 2014 | Escribir un comentario

En Best Relations hemos llevado a cabo un pequeño estudio de campo para saber un poco más sobre la presencia de los fabricantes y distribuidores de juguetes en social media. Este análisis ha arrojado algunas conclusiones sorprendentes, principalmente en cuanto al punto de evolución en el que se encuentran las empresas jugueteras en España: Sigue leyendo

social-mind

De bares, favstars y redes sociales efímeras

29 / may / 2013 | Escribir un comentario

Una vez más, Coca-Cola nos ha vuelto a sorprender con su última campaña de publicidad. Esta vez, ha sido haciendo una bonita oda a uno de los lugares más emblemáticos de la cultura española: los bares. En su intento de redescubrir la que dicen ser la mayor red social de España, la compañía de bebidas más famosa del mundo nos recuerda los buenos momentos que todos hemos pasado alguna vez en un bar así como el hecho de que, en este país, somos muy fans de pasar tiempo con los nuestros con una cervecita o cafetito en la mano.

Sin ánimo de obviar la calidad de la campaña, me quedo con un concepto: los bares son la red social más grande de España. Esta afirmación me ha generado algunos interrogantes sobre los que no me había parado a pensar en profundidad hasta ahora: ¿son las redes sociales un ejemplo de cómo las personas nos relacionamos en la vida real? ¿Somos iguales cuando tuiteamos que cuando conversamos en un bar?

Antes de entrar en harina, me viene a la cabeza un interesante estudio (algo añejo) sobre cómo nos comportamos los usuarios en los mundos virtuales. Aunque centrado en la olvidada Second Life, aquí se apunta que existen cuatro factores clave que determinan la manera de relacionarnos en internet:

  • El anonimato (opcional): la opción de actuar con una identidad falsa.
  • La intimidad: nos relacionamos con otros usuarios, pero casi siempre lo hacemos desde nuestras habitaciones, salones, etc., en un entorno privado.
  • La imaginación: en muchas ocasiones conversamos con usuarios que no conocemos o que conocemos parcialmente. Si la impresión que tenemos de un usuario es buena o mala, tendemos a exagerar la imagen completa de esa persona.
  • La desinhibición (o la inhibición): todos los elementos anteriores nos llevan a tener un comportamiento diferente, haciendo y diciendo cosas que  no haríamos en la vida real para bien o para mal.

En redes sociales,  me atrevería a decir que existe una cantidad ingente de usuarios entre los que se aplican los cuatro factores que acabamos de citar. Muchos de ellos no utilizan su nombre e imagen real y otros muchos emplean su nombre, pero en su imagen de perfil no usan su rostro o no son identificables de forma deliberada para poder publicar lo que se les venga en gana. Casi todos usuarios lo hacen desde un entorno privado y desconocen o conocen muy parcialmente a los usuarios con  los que dialogan. ¿Resultado? Trending topics alucinógenos, miles de mensajes surrealistas (y a menudo barbáricos) publicados cada día y centenares, sino miles de usuarios que, a mayores publicaciones tróspidas, mayor número de followers.

Por otro lado, nos encontramos con los usuarios que sí se ponen cara al relacionarse en los medios sociales y que se comunican con personas que conocen bien o que también le ponen nombre y cara a sus perfiles en estas plataformas. Para ellos, el anonimato puro no aplica, aunque no sean conocidos dentro de una comunidad,  y éste es un factor que creo clave para determinar nuestro comportamiento en internet. Estrechamente ligado a esto, existe otro elemento fundamental: la permanencia de los mensajes que escribimos. Todo lo que publicamos en internet se queda ahí, incluso posiciona en buscadores. Este hecho a veces puede funcionar como freno para que muchos no se expresen con naturalidad: escribir las cosas no es lo mismo que decirlas (aunque para los tróspidos que definíamos antes este hecho es casi mejor, porque así más gente les seguirá cada día y seguirán siendo favstars una y otra vez).

Pero ¿qué ocurriría si las redes sociales fueran efímeras?

En un mundo paralelo donde las redes sociales fueran efímeras, los mensajes no tendrían permanencia, lo que escribiésemos desaparecería pasado un determinado periodo de tiempo (¿10 minutos, por ejemplo?). Además, no existiría el actual establishment que hace que los usuarios que llevan la voz cantante en ciertas comunidades online “tapen” a aquellos que acaban de llegar pero que igualmente tienen cosas interesantes y geniales que contar. Cada día que accediésemos en una red social no seríamos “nadie”, ni siquiera cuando hubiéramos conseguido el día anterior que 500 personas nos siguieran (estoy segura de que algunos se tirarían por un puente al ver cómo su valioso Klout se esfuma en cuestión de horas). ¿Qué pasaría, pues, con las tan ansiadas métricas de afiliación e influencia? ¿Qué utilizaríamos para medir lo bien o mal que lo hacemos en una red social concreta?

La vanidad desencadenada por el exceso de atención en redes sociales mermaría, y favstars, gurús o pseudo gurús tendrían que demostrar en cada tuit o post que merece la pena leerles (éste sería un ejercicio interesante :-P). Muchos cambiarían su manera de comportarse en internet, y otros ni siquiera estarían interesados en participar en este tipo de redes sociales, ¿o sí? Por imaginar que no quede…

Sara Martín

@_SaraMP_

future-comunicacion

Cómo intuir el futuro de la comunicación a largo plazo

17 / abr / 2013 | 4 Comentarios

En este blog ya se ha mencionado repetidas veces que lo único cierto en los tiempos que corren es la incertidumbre y que refugiarse en la zona de confort representa -al más puro estilo darwiniano- la mejor garantía para la extinción. Los servicios por los que facturan las agencias han cambiado radicalmente durante el último lustro. Sin ir más lejos, más del 80% de la facturación actual de Best Relations se genera a través de servicios que hace 5 años no se ofrecían. Si la empresa se hubiese encerrado en su oferta de servicios tradicional, no habría tenido más remedio que desaparecer hace tiempo.

En su momento Best Relations decidió apostar por los empleados híbridos, lo que conllevaba una ardua y constante labor de formación interna. Es decir: todos los trabajadores debían dominar la disciplina de gestión de comunidades online, pudiendo así evolucionar el expertise de la consultora en medios sociales, en contraposición a otras agencias que decidieron subcontratar servicios de blogging y community management a freelances u otras agencias. Fue una apuesta por la adquisición e interiorización de ciertos conocimientos que permitió el crecimiento de la empresa en un entorno de crisis.

La siguiente etapa, en la que nos encontramos, es el paso del Social Media al Social Business. Las plataformas que sustentan los medios sociales ya no deben ser contempladas únicamente como herramientas de comunicación y de marketing, sino como mecanismos de productividad empresarial que permiten gestionar la rentabilidad de la empresa, generando ingresos y reduciendo costes en los diferentes departamentos. Deducir la fórmula del Social Business fue un asunto relativamente sencillo, gracias al mindsetting generado en la anterior etapa de la empresa, donde el universo 2.0 comenzó a impregnar prácticamente cualquier actividad. Sólo había que unir los conceptos Social Media y Empresa, y extraer conclusiones. Algunas de ellas fueron plasmadas hace tiempo en diferentes posts de este blog: el Social Media como herramienta de productividad, las oficinas del Social Business… Conclusión: la consultoría de comunicación evoluciona hacia la consultoría de negocio. Otro gran salto evolutivo que producirá grandes cambios en el sector a lo largo del lustro.

Pero llega la siguiente etapa y en Best Relations nos preguntamos qué sendero debemos seguir ahora para continuar innovando y marcar nuestro rumbo entre 2015 y 2020. No es ningún secreto que la clave, según múltiples fuentes, se sitúa en la confluencia de cuatro conceptos: Social, Mobile, Cloud y Big Data. De momento hemos considerado dos aspectos adicionales que resultan complementarios pero también diferenciadores:

  1. Nuestra intuición nos indica que la independencia constituye un factor clave a la hora de tener libertad para poder elaborar modelos de comunicación productivos y generadores de negocio. Para ello resulta fundamental una fase de testeo de dichos modelos. Una necesidad esencial que surge a la hora de plantear dicho testeo es la posibilidad de poder llevar a cabo un prototipado, incluso físico, de productos y servicios cuyo uso permita definir mapas de previsión de comportamientos de usuarios.
  2. Las opiniones en redes sociales, que tanto preocupan a las empresas hoy en día, seguirán teniendo importancia pero perderán protagonismo frente a las acciones llevadas a cabo por los ciudadanos. Alguien que expone su opinión puede mentir, pero sus acciones lo retratan. Hay que tener en cuenta que en breve gran parte de los objetos cotidianos dispondrán de una dirección IP y serán capaces de transmitir datos vía internet. Es lo que viene a llamarse el Internet de las Cosas (Internet of Things). Un estudio mostrado por Tony Mobbs, Associate Partner de IBM, durante la Jornada de Social Business organizada por el Centro de Innovación del BBVA en marzo de 2013, indica que el mayor crecimiento en análisis de Big Data se producirá en el área de Internet de las Cosas. Las cosas conectadas a internet indicarán a las empresas el comportamiento de las personas: si suelen saltarse ciertos semáforos, si el café les gusta solo o con leche, sus recorridos más comunes por los supermercados, etc.
Incertidumbre, la cuarta dimensión del Big Data

La cuarta dimensión del Big Data, según IBM: la incertidumbre – Fuente: IBM

La conjunción de estos factores ha propiciado que Best Relations haya decidido convertirse en Miembro Fundador de Make Space Madrid, un colectivo Fab Lab (laboratorio de fabricación y espacio de invención con carácter comunitario) que, a partir de septiembre de 2013, permitirá a sus socios construir y utilizar impresoras y escáneres 3D, cortadoras láser, fresadoras y otros sistemas guiados por ordenador para la fabricación de objetos y prototipos físicos de todo tipo. Al mismo tiempo, Make Space, que también se autodenomina como una comunidad de makers o “hacedores”, desarrollará una intensa agenda de actividades paralelas sobre asuntos relativos al Internet of Things, robótica e industrias culturales, entre otras actividades.

La comunidad Make Space ofrecerá, por tanto, un laboratorio no sólo para debatir tendencias basadas en evoluciones tecnológicas, sino también convertir en realidad objetos que son producto de dichos debates. Objetos conectables a internet que podrán participar en los procesos comunicativos que se producen entre las personas.

¿El futuro de la comunicación pasa por esta apuesta? Consideramos que resulta muy probable, o al menos una rama de ella. Como hemos dicho, lo único seguro es la incertidumbre, pero si no nos tiramos a la piscina, si no nos fiamos de nuestra intuición y nos involucramos profundamente, como hemos hecho otras veces (a pesar de correr el riesgo de que nos estemos equivocando), no podremos integrar e interiorizar una serie de conocimientos y procedimientos que puede que resulten vitales para poder seguir aportando valor a nuestros clientes en el futuro, seguir existiendo y, por tanto, continuar dando la razón a Darwin.

¿Puede que nos estemos equivocando? Es posible, pero aprenderemos mucho por el camino ;)

Stephan Fuetterer

@sfuetterer

sem

¿Cómo haremos SEM en el Knowledge Graph de Google?

23 / ene / 2013 | Escribir un comentario

Una de las noticias más sonadas estos días es el lanzamiento de Facebook Graph Search, tema sobre el que mi compañero Carlos ha profundizado con gran acierto en este post, y que ha traído  al mundo del social media un interesante debate sobre la amenaza que supone para Google, el buscador dominante en nuestro país.

Pero, ¿es tan nuevo este modelo Graph? ¿Tiene Google razones para tener miedo? En realidad no tantas. En mayo de 2012, los de Mountain View presentaban oficialmente su “Knowledge Graph” o “Gráfico de Conocimiento”, modelo que analiza objetos y no sólo líneas de texto, y que promete modificar notablemente el futuro de la indexación y la experiencia de usuario con el buscador (y, de paso, activaba las alarmas en casa del todopoderoso Facebook). ¡La promesa era y sigue siendo grande!

Las búsquedas que hagamos en Google serán algo más que un revoltijo de letras para el motor de búsqueda y también tendrán significado, lo que se traduce en que Google nos dará respuestas como resultados, en vez de listados de enlaces, al menos siempre que tenga capacidad para ello proporcionando una contestación directa a la intención de búsqueda del usuario.

¿Cómo afecta esta realidad al pago por clic? ¿Qué cabida tendrá en el nuevo modelo una campaña SEM? Parece claro que podremos seguir viendo modelos de publicidad contextual y red de contenidos tal y como ahora conocemos. La vinculación con los enlaces patrocinados se realiza a través del rastreo que el buscador hace en el contenido de la página y la determinación de cuál o cuáles son las palabras clave de referencia para ese contenido. Esas páginas de respuestas tendrán, inevitablemente, contenido. Pero ¿y los demás enlaces patrocinados?

Si ante un término ambiguo o de diferentes significados Google agrupa en cajas los diferentes resultados asociados, que se desplegarán al hacer clic sobre ellos para que el usuario escoja, ¿sólo habrá PPC en el caso de que se busquen términos ambiguos y, por tanto, Google liste una serie de enlaces en vez de dar una “respuesta” al estilo de Wolframalpha? ¿O podremos participar también de esas respuestas “únicas”?

Me parece que no tendremos que preocuparnos. Semántico y relevante van de la mano y Google es el primer interesado en mantener su fecundo negocio publicitario, así que apuesto por una sofisticación aún mayor de la vinculación entre búsquedas y contenido publicitario. Si el cambio significa que Google podrá diferenciar entre palabras y conceptos, por ejemplo entender la diferencia entre un apellido y una ciudad con el mismo nombre, y mostrar resultados, los anuncios tienen la oportunidad de ser más relevantes para las intenciones de búsqueda reales de los usuarios.

Por ejemplo, si buscamos información sobre el Volkswagen Polo Sport, llegaremos a la home de la marca, pero en la  columna de la derecha encontraremos la información relacionada que los usuarios han buscado con más frecuencia, por ejemplo, precio, experiencias de otros usuarios, puntos de venta, planes de ahorro, etc., lo que da paso a nuevas posibilidades publicitarias más amables y, sobre todo, más sociales para el anunciante.

Seguro que pronto vislumbraremos el escenario con más claridad. En todo caso, no podemos relajarnos: habrá que agudizar aún más el ingenio para conseguir la mágica combinación de ser relevante (acierto en la elección de la las palabras clave y calidad de la página de destino), la calidad del anuncio en forma de CTR  y el precio que estemos dispuestos a pagar por ganar el momento cero de la verdad en el nuevo contexto.

¿Qué opináis?

Laura María Vázquez
@lauramaria_vaz

 

reyes-magos

Los Reyes Magos llegarán por Facebook

03 / ene / 2013 | Escribir un comentario

Es posible que la famosa expresión “Queridos Reyes Magos” termine por desaparecer. Ésta idea se me ha pasado recientemente por la cabeza durante estas fechas, mientras pensaba en qué regalos pedir (cómo no).

Tras ver en Facebook tantas cosas que me gustaban de diferentes marcas con perfil en esta red social que aprovechaban sus muros para mostrar sus productos, fue en el momento de clicar “me gusta” cuando recordé que la plataforma había hecho pruebas con dos nuevos botones: “Collect” y “Want”. Si en vez de “coleccionar” y “querer” se hubiera tratado de “comprar” y ya estuviera disponible esta función, muchas personas como yo en lugar de pulsar “me gusta”, quizá hubiéramos optado por comprar de forma online.

Si esta disposición a la compra se generaliza, la pregunta para 2013 tal vez sea: ¿se volverán las redes sociales más comerciales?

La cuestión es que Facebook es una empresa que cotiza en Bolsa, y por ello tiene la obligación de buscar la rentabilidad económica para sus accionistas. Aparte de tener millones de usuarios registrados, necesita que éstos, de algún modo, le generen algún tipo de beneficio económico. Una forma de lograrlo podría ser dándoles la oportunidad de realizar compras a través de la plataforma y, al mismo tiempo, propiciando que las marcas abonen un porcentaje por la gestión realizada a través de la red social.

Desde que se instaló a principios de año el modo Biografía en Facebook es mucho más difícil que las páginas de empresa saquen partido de las aplicaciones diseñadas para la venta de productos, porque la visibilidad que obtienen es mucho menor. Facebook, sin embargo, podría habilitar el botón “comprar”, aunque implique algún tipo de coste, pero que para la empresa supondría toda una inversión. Podría, a golpe de clic, hacer que aquellos de sus productos mostrados en Facebook puedan pasar, directamente, a una lista de la compra.

Según un estudio de Forrester Research, las redes sociales todavía no se utilizan con fines comerciales. No se trataría de un fin muy extendido entre los usuarios y pocos son los que se animan a realizar compras a través de ellas. Sin embargo, las plataformas sociales como Facebook sí que pueden influenciar en la decisión de compra de los usuarios. El hecho de que, hasta ahora, Facebook sea únicamente un escaparate de marcas, productos y servicios en lugar de un espacio comercial probablemente suceda porque no existe una buena combinación entre las funcionalidades sociales de las redes y las tiendas online.

Sin embargo, tal vez 2013 nos traiga buenas noticias al respecto, ya que aprovechando las fechas en las que nos encontramos, en algunas cuentas de Estados Unidos Facebook ha puesto en marcha la opción “Send a Holiday Gift”. Esta iniciativa da la oportunidad  de regalar a alguno de tus amigos de la red social diversos productos de una lista ordenados mediante diferentes categorías: según el precio, para futuros papás, para los amantes del colorido, para golosos…

De momento no se conoce cuánta gente está haciendo uso de “Send a Holiday Gift” y si está teniendo éxito o no, pero desde mi punto de vista creo que es una buena opción, ya que simplemente navegando por tu página de Facebook puedes elegir qué regalar a tus amigos. Es cómodo y rápido para el usuario y, al mismo tiempo, las empresas logran impulsar su negocio, no sólo a través del engagement de sus publicaciones, si no con ventas y beneficios reales a través de Facebook. Y todo ello sin necesidad de resultar intrusivas para los usuarios.

Quién sabe: a lo mejor el año que viene pedimos los regalos que queremos a través de Facebook en lugar de escribir una carta a los Reyes.

Bárbara Sanjuán
@Mrs_Bbb

whatsapp

Menos Íntimo & Personal: Whatsapp se profesionaliza

16 / nov / 2012 | 2 Comentarios

En los tiempos en los que lo normal era no darle tu número personal a los contactos profesionales y tener agregados a los conocidos sólo en Facebook, enviar un mensaje de Whatsapp era un momento de intimidad. Hace un año, no hubieran pasado de 10 las personas con las que chateaba habitualmente por Whatsapp; repasando ahora la lista de contactos, es visible que el crecimiento ha sido exponencial, provocado por una suma de “democratización” de los smartphones y la posibilidad de vincular tu número de móvil con tus perfiles sociales (Facebook, Twitter, etc.).

Lo anterior quiere decir que tengo en mi lista de contactos a personas a las que no conozco o con las que trato a un nivel más profesional que personal, y puedo ver fotos de perfil, estados y grandes frases a las que, de otra forma, no hubiera tenido acceso. Igual que en su momento aprendimos a filtrar los contenidos que compartimos en Facebook mediante la configuración de la privacidad y las listas, nos falta experiencia en la utilización profesional de Whatsapp. O simplemente es cuestión de asumir que la aplicación tiene un carácter distinto, ya que las opciones estándar de privacidad se reducen a bloquear un contacto: si agregamos nuestro número de móvil al perfil de Twitter que tenemos en abierto, debemos ser conscientes de que no controlaremos quién verá nuestra foto de perfil y nuestros estados.

Los nuevos usos de Whatsapp

Parte de esta profesionalización de Whatsapp consiste en agregar servicios a la aplicación, multiplicando el valor añadido de la plataforma para los usuarios. Los servicios de envío masivo de SMS están agonizando, y las operadoras regalan el envío en sus tarifas. El SMS era un sistema rápido y eficaz, pero hay un nuevo sheriff en la ciudad.

En este último puente descubrí que en ciudades como Granada ya es posible pedir un taxi mediante Whatsapp. La reacción inmediata es pensar que tardas menos en llamar, pero es cierto que el servicio tiene sus ventajas: permite enviar tu posición exacta mediante geolocalización y Whatsapp es un servicio gratuito, no como las llamadas. Además, esta iniciativa ya se puso en marcha en Almería destinada a las personas sordas y parece funcionar; si el servicio es de calidad, son todo ventajas. ¿Por qué no aplicarlo también a determinados servicios de atención al cliente o de comida a domicilio? Las posibilidades son infinitas y el coste no parece ser desorbitado.

No es un campo muy desarrollado, pero encontramos algunos servicios interesantes como el servicio de asesoramiento sexual juvenil del Ayuntamiento de Gijón, las promociones de las macrofiestas, que sin embargo ahora pasan por un mal momento, sin olvidarnos de la compartición directa de música.

¡Larga vida a Whatsapp Pro! :-)

Ana López

@anafwwm

tendencias-2013

Tendencias para 2013: el año de los buenos “prepósitos”

06 / nov / 2012 | 4 Comentarios

Se acerca el final del año. Es el momento de pensar qué quiero que ocurra en 2013 y hacer una lista de buenos prepósitos. Has leído bien. No hay ninguna errata. 2013 va a ser el año de las “preposiciones”.

Me atrevo a (pre) decir que 9 de las 10 palabras más usadas en 2013, en marketing y comunicación, incluirán las preposiciones Social-, Co-, Trans-, Crowd-, Slow-, Eco-, Gam- y Brand-.

Dicho de otro modo, ¿qué va a ocurrir en 2013? ¿Qué va a ser tendencia? ¿Cómo va a ser la comunicación y el social media? ¿Hacia dónde va el mundo de los negocios?

No lo sé. Pero te propongo un experimento. ¡Pon a monitorizar ya Twitter! ¿Qué palabras serán las más utilizadas a la hora de hablar de comunicación y social media?

Social Business, Co-creación, Colaboración, Transmedia, Crowdsourcing, Crowdfunding, Slow, Slow-com, Eco-trade, Sostenible, Gamificación, Branded Content serán tendencia en 2013.

Seguro que te suenan todas y has usado el 99% de ellas. Porque no es nada nuevo. Pero 2013 será el año de su “democratización”, de la generalización de los procesos transmedia, de la certificación de los profesionales de social media o de la definición “universal” de social business.

Hace tiempo que empezó el ciclo. El cambio no es mérito del social media. Es de las personas. Son las que han cambiado el mundo de la comunicación y serán las que impongan nuevas normas a las empresas, los gobiernos o las administraciones.

Llevamos medio siglo añadiendo valores a las compañías, a través de la comunicación (y ahora del social media). El nuevo ciclo, que ya ha comenzado, me hace pensar que es hora de demostrar que esos valores son reales, sin condimentos.

Nos queda un largo camino por recorrer en 2013 (y en 2014). Dentro de unos días veremos con más detalle de qué va eso del low o por qué he incluido entre las tendencias de 2013 la co-creación. Mientras tanto, seguro que me olvido de muchas más palabras. ¿Cuáles son las tuyas?

Diego Rivera
@riveradiego

gamnificacion

Con la rentabilidad sí se juega

17 / oct / 2012 | 7 Comentarios

Hoy celebramos nuestra reunión de empresa. Mientras lees esto, seguramente estaremos repasando el año pasado y visionando el nuevo (sí, todos sabemos que el año comienza en septiembre/octubre, no en enero).

¿Mi objetivo? Que todos interioricemos determinados mensajes clave. ¿Y cuál es la mejor forma de lograrlo? Mediante una atmósfera distendida. Esta atmósfera se puede conseguir de diferentes maneras. Entre ellas figuran los juegos. No hay mejor forma de aprender que jugando, porque los juegos tienen la capacidad de involucrar a las personas. Como dijo Benjamin Franklin: “Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo “.

Cuando existía la EGB yo era un estudiante mediocre. Apareció “Érase una vez el hombre” y la historia empezó a parecerme divertida. Comenzaron a emitir series de dibujos animados como Don Quijote y Ulises 31, que me hicieron contemplar los tostones literarios desde otro punto de vista más lúdico, y programas como 3, 2, 1…¡Contacto!  que me ayudaron a entender los misterios de la ciencia de forma amena. En general, comencé a sacar mejores notas porque mi perspectiva sobre todos estos temas había cambiado. ¡Gracias a la diversión!

Desde entonces, soy un gran partidario no sólo del storytelling lúdico, sino de ir un paso más allá: incorporar juegos a cualquier tipo de proceso (de aprendizaje, promocional, incentivador, etc.), por la capacidad de implicación que generan.

Para implicarme más profundamente, visité el mes pasado el Gamification World Congress, donde se expusieron diferentes casos de aplicación de juegos a distintas áreas corporativas. Entre otros, se presentaron casos de BBVA, Iberia, Ligeresa, Axe, Nomaders, Chicisimo, Intel, etc. En general, casi todos los casos eran promos  asociadas a iniciativas de marketing y clubs de fidelización, salvo excepciones como los interesantes juegos aplicados a resolver y hacer entender mejor los problemas relacionados con la salud.

La presentación que más me gustó, con diferencia fue la de Jaume Juan, director general de la empresa ApeSoft. ¿Por qué? Presentó un tema que nada tenía que ver con promos marketinianas dirigidas al gran consumo, sino que tocaba temas relacionados con profundos procedimientos empresariales (los que me conocéis, ya sabéis mi pasión por el Social Business). Nos habló de un juego para fuerzas comerciales basado en rankings en el que se tienen en cuenta  las cantidades facturadas por cada comercial, la rentabilidad media por venta, los plazos de pago y la reducción de los gastos operativos. Además, la plataforma presentada por ApeSoft permite establecer retos concretos como “más ventas de un producto de lanzamiento reciente”.

Ésta es la clave. ¡Sí señor! Los juegos no son frivolidad gratuita, sino que, bien aplicados, ayudan a mejorar la rentabilidad de las empresas. Espero que todas las organizaciones se den cuenta y se apliquen el cuento, no sólo de cara hacia fuera, sino también internamente, por su propio bien.

Volviendo del congreso me pregunté: “¿realmente es tan nuevo esto de la gamification?”. Y me respondí a mí mismo con 2 datos concretos que, además, me tocaban muy de cerca y que ya había olvidado:

  • En 1999 Best Relations creó el primer juego programado en Adobe Director para una web española. Se trataba de un juego en el que Bitty, la mascota de Supertienda VíaPlus (uno de las primeras -y fallidas- iniciativas de comercio electrónico a pie de calle) recogía en un carro de la compra diferentes regalos que le caían del cielo.
  • En 2002 también creamos una plataforma denominada www.juegaconxbox.com en la que el periodista que resolviese un puzzle en el menor tiempo podía acceder a interesantes premios. La iniciativa tuvo tanto éxito que hubo intentos de acceder a los premios de forma  deshonesta. Finalmente, creo recordar que ganó Óscar Díaz, tras una dura batalla con  varios cientos de periodistas.

Puedo aportar más casos, pero me echarían la bronca por alargar mucho los posts. En fin, como conclusión:

1)      Esto de la gamificación no es nada nuevo.

2)      El sector moverá 242 millones de dólares en 2012 (el doble que en 2011) y 2.800 millones de dólares en 2016 (M2 Research).

3)      Siempre debe haber una retribución, ya sea mediante reconocimiento, privilegios, monetaria o de cualquier otro tipo.

4)      Como dijo Álvaro Morón, responsable de BBVA Game: “No sé si gamification es la palabra de moda, pero lo que está claro es que, a día de hoy, funciona”.

5)      No hay nada más serio que el juego en las empresas: ayudan a generar rentabilidad.

¿Echamos una partidita? ;)

* Aquí puedes descargarte las presentaciones de los ponentes del World Gamification Congress (nombre, dicho sea de paso, un pelín ambicioso por la procedencia de la inmensa mayoría de los conferenciantes y asistentes), y desde aquí puedes acceder al grupo de debate en LinkedIn de los participantes en el congreso.

 

Stephan Fuetterer

@sfuetterer

leer antes de compartir

Leer antes de compartir

27 / ago / 2012 | 41 Comentarios

“En internet, nadie sabe que eres un perro”, dice una famosa cita de la Red que procede de una viñeta de la revista The New Yorker. Hace seis años, cuando se publicó la ilustración, el tema de moda era la identidad de aquellas personas con las que establecías contacto en chats y redes sociales. En la actualidad, hemos evolucionado y madurado en nuestro uso de las plataformas online, y la cuestión es bien distinta. Podríamos resumirla con otra frase: “en internet, nadie sabe si sabes o si parece que sabes“.

A lo largo de los últimos meses, han sido varios los experimentos que se han hecho para demostrar que, en general, no leemos lo que compartimos en el entorno online. Los resultados obtenidos hacen pensar que un elevado porcentaje de usuarios se limita a republicar aquello que podría parecer interesante a terceros. Eduardo Prádanos lo comprobó en marzo pasado con un tweet a un artículo suyo en Genbeta Social Media: el hipervínculo estaba roto, pero aún así, recibió más de 30 retweets, algunos de ellos valorados y matizados.

Txema Valenzuela, director de Comunicación en Redes Sociales de BBVA, quiso probar lo que la situación descubierta por Prádanos parecía indicar, es decir, que nos guiamos por los titulares, pero que no vamos más allá de los mismos. Así que publicó un tweet con el siguiente texto: “El 60% de las empresas no ve un retorno directo a su inversión en social media” con enlace a su blog “Afinar es de Cobardes”. Allí, el lector que se atreviera a clicar se tropezaría con el estribillo de “La Zarzamora”, que poco tenía que ver con lo que prometía el mensaje anterior. El tweet, a través de otros retweets, tuvo un alcance de 23.000 potenciales impactos a través de 71 personas que difundieron el titular, pero de ellas sólo 11 llegaron a leer el post.

Parte de la explicación la dio hace poco David Martínez Pradales, experto en comunicación corporativa y gerente de Comunicación Externa de Orange. En su artículo “Gurús de la nada”, hablaba de un perfil cada vez más frecuente en las redes: el de aquellos que gustan del conocimiento compartido para, “entre tuit y retuit, consolidar la marca personal aséptica”. Podríamos añadir que la presión por actualizar perfiles y la necesidad que muchos sienten de hacerlo de forma coherente a la imagen profesional que quieren dar lleva a que, a veces, caigamos en la tentación de compartir lo que no lleva a ningún lado, o aún más grave, lo que ni siquiera coincide con nuestro punto de vista.

Los usuarios de las redes sociales hemos madurado, pero necesitamos seguir cubriendo etapas. No éramos iguales hace tres o cuatro años a como somos ahora, y en cada ocasión mostramos necesidades diferentes. Ahora hemos superado la fase de compartir conocimiento para llegar a la de demandar criterio. ¿Cómo podríamos conseguirlo? Vamos a imaginar el futuro cercano con una propuesta que a buen seguro nadie implementará, pero que ayudaría a acabar con los problemas anteriores. Yo lo llamo “sharetcha”.

Imagina que lees en Facebook, en LinkedIn, en Google+ o en Twitter un enlace que llama tu atención y lo quieres compartir. Pulsas el botón correspondiente para esa acción, pero en vez de saltar la tradicional ventana de edición, aparece una especie de “captcha” que, en lugar de pedirte que escribas un texto para filtrar bots de humanos, te plantea una pregunta tipo test sobre el texto que deberías haber leído antes de compartirlo. Sólo si eliges la opción acertada, podrás seguir adelante con tu objetivo. Al autor lo obligaría a escribir la pregunta cada vez que publique un texto y active el plugin, y al lector lo motivaría a serlo, es decir, a leer.

Sea como sea, nos hace falta más sentido común y menos obsesión por conservar un supuesto estatus o imagen pública. Vamos a olvidarnos un poco de mantener el Klout alto publicando y compartiendo sin descanso, y tengamos presente lo que verdaderamente significa el conocimiento: “entendimiento, inteligencia, razón natural”.

Carlos Molina

@molinaguerrero

seguir marcas redes sociales

¿Por qué seguimos a las marcas en redes sociales?

17 / jul / 2012 | 1 Comentario

Uno de los grandes objetivos de las empresas en Social Media es construir comunidad alrededor de ellas. Semejante meta se termina traduciendo, en términos de KPIs, en incrementar la población de seguidores a su alrededor. ¿Población? Pues sí: cuánta gente sigue tus perfiles.

Estamos empezando a dar pasos en otra dirección, es decir: no nos preocuparnos tanto por la cantidad, sino por la calidad de las relaciones. Pero para tener relaciones hay que comenzar por generar oportunidades para las mismas, y eso nos lleva a la casilla de salida de los seguidores y a una pregunta básica: ¿por qué va a querer alguien seguir una marca o una compañía en una red social?

Un estudio del Institute for Business Value de IBM destacaba, hace poco, los principales motivos que llevan a una persona a abrir la puerta a la interacción social con una empresa. El aliciente número uno (61% de los encuestados) era el acceso a descuentos, seguido del interés por información de productos o servicios e incluso por información general en torno a la empresa (53%). Sólo el 37% lo hacía pensando en cuestiones relacionadas con la atención al cliente, el 33% con la intención de sentirse conectado a la marca, el 30% para enviar sugerencias y opiniones, y apenas el 22% -atención, por favor- por el hecho de sentirse parte de la empresa y su filosofía. Los “believers” (no los seguidores de Justin Biever, sino los consumidores que se sitúan en la categoría de fan) son muy, muy escasos.

Lo curioso es que el mismo estudio mostraba lo alejadas que, a menudo, se encuentran las empresas de sus públicos. Para éstas, aspectos como el sentimiento de vinculación a la marca o la pertenencia a una comunidad se perciben como motivos de seguimiento mucho más importantes. Nada más alejado de la realidad.

Esa desconexión que a menudo se produce entre lo que los consumidores esperan y lo que las organizaciones creen que les atrae lleva a una situación en la que preguntas y respuestas no casan entre sí. “No me chilles, que no te veo” sería la mejor forma de resumirlo. Y lo que sucede a continuación es la desafección, el olvido y el abandono.

Un sondeo de ExactTarget llevado a cabo en Reino Unido muestra que uno de los principales motivos por los que los usuarios dejan de seguir perfiles corporativos es la sensación de ser bombardeado por mensajes corporativos, algo que se da más a menudo en Facebook (42%) que en Twitter (23%). ¿La segunda razón? El desinterés a lo largo del tiempo: 39% en Facebook y 26% en Twitter.

Esto nos lleva a formular algunas preguntas en la relación entre marcas y usuarios en la Red:

  1. ¿Qué espacios son los más adecuados para la interacción social de las empresas? Las redes sociales imponen limitaciones a las marcas en el uso corriente de sus perfiles para evitar, teóricamente, el acoso a los consumidores. En Facebook, no se puede etiquetar a los usuarios; en Google+, sólo puedes agregar a quien te agrega; en Twitter, sólo pueden enviarse mensajes directos si hay un seguimiento mutuo… ¿Basta este escenario o debería pensarse en entorno diferentes, en los que la relación entre unos y otros sea más abierta y colaborativa?
  2. ¿Quién debe evolucionar en su relación con el otro? Si el usuario quiere, ante todo, descuentos, ofertas e información de producto, ¿debería ser eso lo que encontrara en redes sociales por parte de las marcas? ¿O bien sería legítima la intención de las empresas de esperar una maduración de los usos en Social Media hacia un refuerzo del diálogo y la colaboración entre ambas partes?
  3. ¿Se deben plantear todas las relaciones en términos proveedor-consumidor? La respuesta en este caso parece más fácil, pero alude a una situación muy habitual en el planteamiento de la comunicación en Social Media de muchas empresas, que contempla a los miembros de la comunidad en la Red como unidades con capacidad de compra. Nos gusta que se nos vea como personas con interés por el diálogo, y no como billetes con piernas.

Probablemente, la evolución de los medios sociales y de la forma en que interactuamos en ellos nos ofrezca diferentes respuestas a lo largo de los próximos años. Twitter empezó invitándonos a compartir lo que hacíamos y ha terminado vendiéndose como un medio de comunicación masivo guiado por el espíritu del crowdsourcing (todos colaboramos seleccionando noticias, generando informaciones, comentándolas y compartiéndolas).

No descartemos, en un futuro cercano, el traslado de la relación de personas y empresas a contextos sociales diferentes, a plataformas en las que las restricciones para las compañías sean menores porque puedan especificar sus normas de uso, pero en las que las intenciones y objetivos de unos y otros sean mucho más transparentes y seguros. A fin de cuentas, no parece ilegítimo que todos busquemos salir ganando, ¿verdad?

Carlos Molina

@molinaguerrero