La información es la moneda de cambio en internet

La información es la moneda de cambio en internet

“Nada de lo que consumimos en internet es gratuito” me decía hace poco alguien que conoce bien el mundo de la protección de datos en España. Cada movimiento que realizamos en la Red, cada decisión al clicar un enlace o una imagen, cada minuto que pasamos en una página web son aspectos que proporcionan datos valiosos a terceros sobre cómo somos, cómo pensamos y cómo decidimos. Ésa es la moneda con la que pagamos la gratuidad de internet: la información.

Semanas atrás, dentro de la programación de actividades de Dircom (Asociación de Directores de Comunicación), tuvo lugar un interesante desayuno de trabajo con Sergi Herrero, consejero delegado de L’Atelier BNP Paribas en Silicon Valley. Sergi, que es un gran comunicador capaz de transmitir su entusiasmo y asombro por las experiencias que está viviendo en Estados Unidos, habló no sólo de lo que hace (y lo que no) que una startup triunfe en ese exigente mercado, sino también de las tendencias en innovación empresarial en el entorno más disruptivo y dinámico del mundo. Y a pesar de que dio pistas sobre cómo una forma de pensamiento abierta da lugar a las mejores ideas e iniciativas, lo que más interesó fue lo opuesto al concepto de apertura: la privacidad de la información y la seguridad de los datos en el mundo online.

Es cierto que España no es Estados Unidos, y que aquí contamos con la que posiblemente sea la legislación más garantista para el ciudadano en torno a la protección de sus datos personales. Pero tal ver por eso sorprendió el perfil de algunas de las empresas de las que habló Sergi.

Una de las que mencionó fue 23andMe, fundada por Anne Wojciki, a la sazón, ex-mujer del fundador de Google, Sergy Brin. Anne, bióloga y especialista en biotecnología (por si alguien creía que el proyecto que dirige es sólo un capricho de millonaria), ofrece con esta compañía la posibilidad de analizar nuestro ADN para conocer no sólo de dónde venimos, geográfica y familiarmente hablando, sino también cuáles son las posibilidades de que desarrollemos ciertas enfermedades en el futuro, proporcionándonos también consejos sobre cómo prevenir esas situaciones que pueden marcar nuestra vida a medio y largo plazo. Pensar en la base de datos que 23andMe puede estar creando con la información de miles de clientes en todo el mundo, y de las ventajas que ello le puede dar para desarrollar otros servicios da que pensar. Y mucho.

Más todavía asustó a la concurrencia el caso de Palantir, una de las empresas más pujantes en el mundo del análisis de datos. Lo del Big Data se queda corto para explicar con qué material trabajan en esta compañía. Palantir se mueve en el mundo de la “Deep Web”, es decir, ese océano digital que no indexan los motores de búsqueda, a menudo porque la información se encuentra desestructurada, como en los documentos escaneados. Pues bien, Palantir, además de tener a la CIA entre sus accionistas y de contar con unos empleados peculiares que se categorizan de acuerdo a elementos de la tabla periódica, es capaz de analizar tal volumen de datos a escala planetaria que puede hacer una radiografía detallada de los gustos, hábitos e historial de compras de los consumidores del pueblo más insignificante que nos echemos a la cara. De nuevo, pánico en la sala.

Ese mismo miedo aparece cuando retomamos el principio de este post: la información como moneda de cambio en la Red. Es ahí donde entran en juego las cookies, que sirven para conocer mejor al que nos visita y decidir futuros cambios que lleven a alcanzar a nuestros objetivos. En nuestro caso, nos gustaría que nos ayudaran a acertar en los contenidos y generar el suficiente interés del lector como para interactuar con ellos; a una tienda online le gustaría saber cómo puede conseguir que las visitas se conviertan en compras. Por eso la actual trasposición de la Directiva Europea sobre el uso de las cookies obliga a dar información sobre cuáles usamos, para qué y cómo evitarlas. No están ahí para fastidiar ni el comercio electrónico ni la lectura de blogs, sino para que los distraídos usuarios sean conscientes de que casi siempre se paga con la moneda de la información.

Cuestionado acerca de las tendencias tecnológicas en torno al mundo de la seguridad, tanto física como lógica, Sergi Herrero comentaba que en Estados Unidos se empieza a apostar por lo opuesto a los sistemas ultraproteccionistas. ¿Que quieres vigilar tu dinero? Exponlo en una urna a la vista del público. ¿Que quieres evitar que te roben datos personales? Deja que los tenga todo el mundo. No falta lógica en el razonamiento; desde el punto de vista de la economía, los bienes escasos son más valiosos y aquellos de los que existe superávit dejan de tener interés. ¿Sucederá lo mismo con la información si cualquiera pudiera disponer de toda la que existe?

Carlos Molina

@molinaguerrero

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Carlos Molina

Carlos Molina

Director general at Best Relations
Periodista de formación y espíritu entregado a las estrategias de comunicación desde hace años. Para no aburrirme, doy clases en universidades y escuelas de negocio. He co-organizado los eventos RRPP & Tweets y #CarnavalRRPP. Colecciono figuras de Saint Seiya.

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