Un internet de las cosas para gobernarlos a todos

Un internet de las cosas para gobernarlos a todos

07 / feb / 2014 | Escribir un comentario

Google compra Nest por 3.200 millones de dólares. Un titular sencillo, directo, sin miramientos. El pez grande sigue alimentándose a base de bien y buscando nuevos lugares que surcar en el profundo océano de la Red. La sorpresa llega cuando te preguntas: “pero… ¿qué es Nest?”. Nest es una compañía que fabrica dispositivos domésticos, concretamente termostatos y detectores de humo. Aparentemente, es otro pez más, resultón, ágil y con miras de ser más grande en un futuro cercano. Sin embargo, su importancia no radica en los dispositivos que atesora, sino en las herramientas que puede ser capaz de aportar a los hombres de Larry Page. Resulta inevitable pensar en el internet de las cosas. Sigue leyendo

La economía colaborativa, la tercera gran revolución digital

¿Será la economía colaborativa la tercera gran revolución digital?

09 / oct / 2013 | 1 Comentario

“De persona a muchas personas” (peer-to-peer) y código abierto son las premisas básicas de la economía colaborativa (o del bien común), que nace de forma natural en los momentos de crisis. Las múltiples alternativas colaborativas están reinventando la forma de producir y usar los bienes, recursos y servicios mientras aprovechan el poder de las comunidades online/offline.

Para distinguir un negocio colaborativo de otro tradicional, proponemos fijarse en los siguientes pilares:

  • La Producción Colaborativa. La fabricación se está democratizando gracias a las herramientas de fabricación digital, las instalaciones de producción local y la distribución de diseños de hardware en código fuente abierto. Estos hechos están marcando el comienzo de la nueva revolución industrial liderada por el movimiento Maker. Ejemplos: FabLabs, impresoras 3D, (Wikispeed, Arduino, OpenStructures, Open Source Ecology).
  • Las Finanzas Colaborativas parten de los préstamos de persona a persona, la financiación colaborativa (crowdfunding) o el capital distribuido. También se incluyen en este apartado las monedas alternativas y las economías del altruismo, que crean nuevas formas de intercambio con valor real. Ejemplos: crowdfunding (Ulule, Kickstarter, KissKissBankBank, Seedquick); préstamos (Auxmoney, Prosper, Zopa); monedas (Dropis, BitCoin); sistema de pagos (MangoPay).

Para que cualquiera de estos cuatros aspectos funcione, la base es creer en el otro. Por lo tanto, la construcción de confianza pasa a ocupar un primerísimo plano en la economía colaborativa. Para convertirse en un “creyente de” (believer) ya no es necesaria la publicidad, ni el marketing, sino que el usuario/consumidor vea al otro igual que a sí mismo, el “yo soy tú y tú eres yo”, que el emisor y el receptor mantengan una relación recíproca y simétrica y que, por lo tanto, se predique con el propio ejemplo.

La economía colaborativa cuestiona directamente los planteamientos de la economía tradicional. ¿Es realmente una alternativa? ¿Puede impulsar la economía del país? ¿No será una solución temporal de anticrisis? Para ello ha aparecido Ouishare, una comunidad global que defiende los beneficios sociales “del compartir y colaborar en abierto” y que está compuesta por emprendedores, investigadores, diseñadores, activistas, makers y ciudadanos. Ellos apuntan que el declive del denominado “estado-nación” ya ha empezado y que ahora emergen las ciudades y regiones como polos económicos donde existe un desarrollo distribuido de lo económico y social.

¿Alguien todavía cree que no triunfará la economía colaborativa?

Ignasi Vendrell

@ignasivendrellv

La información en internet es la moneda de cambio

La información es la moneda de cambio en internet

08 / oct / 2013 | Escribir un comentario

“Nada de lo que consumimos en internet es gratuito” me decía hace poco alguien que conoce bien el mundo de la protección de datos en España. Cada movimiento que realizamos en la Red, cada decisión al clicar un enlace o una imagen, cada minuto que pasamos en una página web son aspectos que proporcionan datos valiosos a terceros sobre cómo somos, cómo pensamos y cómo decidimos. Ésa es la moneda con la que pagamos la gratuidad de internet: la información.

Semanas atrás, dentro de la programación de actividades de Dircom (Asociación de Directores de Comunicación), tuvo lugar un interesante desayuno de trabajo con Sergi Herrero, consejero delegado de L’Atelier BNP Paribas en Silicon Valley. Sergi, que es un gran comunicador capaz de transmitir su entusiasmo y asombro por las experiencias que está viviendo en Estados Unidos, habló no sólo de lo que hace (y lo que no) que una startup triunfe en ese exigente mercado, sino también de las tendencias en innovación empresarial en el entorno más disruptivo y dinámico del mundo. Y a pesar de que dio pistas sobre cómo una forma de pensamiento abierta da lugar a las mejores ideas e iniciativas, lo que más interesó fue lo opuesto al concepto de apertura: la privacidad de la información y la seguridad de los datos en el mundo online.

Es cierto que España no es Estados Unidos, y que aquí contamos con la que posiblemente sea la legislación más garantista para el ciudadano en torno a la protección de sus datos personales. Pero tal ver por eso sorprendió el perfil de algunas de las empresas de las que habló Sergi.

Una de las que mencionó fue 23andMe, fundada por Anne Wojciki, a la sazón, ex-mujer del fundador de Google, Sergy Brin. Anne, bióloga y especialista en biotecnología (por si alguien creía que el proyecto que dirige es sólo un capricho de millonaria), ofrece con esta compañía la posibilidad de analizar nuestro ADN para conocer no sólo de dónde venimos, geográfica y familiarmente hablando, sino también cuáles son las posibilidades de que desarrollemos ciertas enfermedades en el futuro, proporcionándonos también consejos sobre cómo prevenir esas situaciones que pueden marcar nuestra vida a medio y largo plazo. Pensar en la base de datos que 23andMe puede estar creando con la información de miles de clientes en todo el mundo, y de las ventajas que ello le puede dar para desarrollar otros servicios da que pensar. Y mucho.

Más todavía asustó a la concurrencia el caso de Palantir, una de las empresas más pujantes en el mundo del análisis de datos. Lo del Big Data se queda corto para explicar con qué material trabajan en esta compañía. Palantir se mueve en el mundo de la “Deep Web”, es decir, ese océano digital que no indexan los motores de búsqueda, a menudo porque la información se encuentra desestructurada, como en los documentos escaneados. Pues bien, Palantir, además de tener a la CIA entre sus accionistas y de contar con unos empleados peculiares que se categorizan de acuerdo a elementos de la tabla periódica, es capaz de analizar tal volumen de datos a escala planetaria que puede hacer una radiografía detallada de los gustos, hábitos e historial de compras de los consumidores del pueblo más insignificante que nos echemos a la cara. De nuevo, pánico en la sala.

Ese mismo miedo aparece cuando retomamos el principio de este post: la información como moneda de cambio en la Red. Es ahí donde entran en juego las cookies, que sirven para conocer mejor al que nos visita y decidir futuros cambios que lleven a alcanzar a nuestros objetivos. En nuestro caso, nos gustaría que nos ayudaran a acertar en los contenidos y generar el suficiente interés del lector como para interactuar con ellos; a una tienda online le gustaría saber cómo puede conseguir que las visitas se conviertan en compras. Por eso la actual trasposición de la Directiva Europea sobre el uso de las cookies obliga a dar información sobre cuáles usamos, para qué y cómo evitarlas. No están ahí para fastidiar ni el comercio electrónico ni la lectura de blogs, sino para que los distraídos usuarios sean conscientes de que casi siempre se paga con la moneda de la información.

Cuestionado acerca de las tendencias tecnológicas en torno al mundo de la seguridad, tanto física como lógica, Sergi Herrero comentaba que en Estados Unidos se empieza a apostar por lo opuesto a los sistemas ultraproteccionistas. ¿Que quieres vigilar tu dinero? Exponlo en una urna a la vista del público. ¿Que quieres evitar que te roben datos personales? Deja que los tenga todo el mundo. No falta lógica en el razonamiento; desde el punto de vista de la economía, los bienes escasos son más valiosos y aquellos de los que existe superávit dejan de tener interés. ¿Sucederá lo mismo con la información si cualquiera pudiera disponer de toda la que existe?

Carlos Molina

@molinaguerrero

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De bares, favstars y redes sociales efímeras

29 / may / 2013 | Escribir un comentario

Una vez más, Coca-Cola nos ha vuelto a sorprender con su última campaña de publicidad. Esta vez, ha sido haciendo una bonita oda a uno de los lugares más emblemáticos de la cultura española: los bares. En su intento de redescubrir la que dicen ser la mayor red social de España, la compañía de bebidas más famosa del mundo nos recuerda los buenos momentos que todos hemos pasado alguna vez en un bar así como el hecho de que, en este país, somos muy fans de pasar tiempo con los nuestros con una cervecita o cafetito en la mano.

Sin ánimo de obviar la calidad de la campaña, me quedo con un concepto: los bares son la red social más grande de España. Esta afirmación me ha generado algunos interrogantes sobre los que no me había parado a pensar en profundidad hasta ahora: ¿son las redes sociales un ejemplo de cómo las personas nos relacionamos en la vida real? ¿Somos iguales cuando tuiteamos que cuando conversamos en un bar?

Antes de entrar en harina, me viene a la cabeza un interesante estudio (algo añejo) sobre cómo nos comportamos los usuarios en los mundos virtuales. Aunque centrado en la olvidada Second Life, aquí se apunta que existen cuatro factores clave que determinan la manera de relacionarnos en internet:

  • El anonimato (opcional): la opción de actuar con una identidad falsa.
  • La intimidad: nos relacionamos con otros usuarios, pero casi siempre lo hacemos desde nuestras habitaciones, salones, etc., en un entorno privado.
  • La imaginación: en muchas ocasiones conversamos con usuarios que no conocemos o que conocemos parcialmente. Si la impresión que tenemos de un usuario es buena o mala, tendemos a exagerar la imagen completa de esa persona.
  • La desinhibición (o la inhibición): todos los elementos anteriores nos llevan a tener un comportamiento diferente, haciendo y diciendo cosas que  no haríamos en la vida real para bien o para mal.

En redes sociales,  me atrevería a decir que existe una cantidad ingente de usuarios entre los que se aplican los cuatro factores que acabamos de citar. Muchos de ellos no utilizan su nombre e imagen real y otros muchos emplean su nombre, pero en su imagen de perfil no usan su rostro o no son identificables de forma deliberada para poder publicar lo que se les venga en gana. Casi todos usuarios lo hacen desde un entorno privado y desconocen o conocen muy parcialmente a los usuarios con  los que dialogan. ¿Resultado? Trending topics alucinógenos, miles de mensajes surrealistas (y a menudo barbáricos) publicados cada día y centenares, sino miles de usuarios que, a mayores publicaciones tróspidas, mayor número de followers.

Por otro lado, nos encontramos con los usuarios que sí se ponen cara al relacionarse en los medios sociales y que se comunican con personas que conocen bien o que también le ponen nombre y cara a sus perfiles en estas plataformas. Para ellos, el anonimato puro no aplica, aunque no sean conocidos dentro de una comunidad,  y éste es un factor que creo clave para determinar nuestro comportamiento en internet. Estrechamente ligado a esto, existe otro elemento fundamental: la permanencia de los mensajes que escribimos. Todo lo que publicamos en internet se queda ahí, incluso posiciona en buscadores. Este hecho a veces puede funcionar como freno para que muchos no se expresen con naturalidad: escribir las cosas no es lo mismo que decirlas (aunque para los tróspidos que definíamos antes este hecho es casi mejor, porque así más gente les seguirá cada día y seguirán siendo favstars una y otra vez).

Pero ¿qué ocurriría si las redes sociales fueran efímeras?

En un mundo paralelo donde las redes sociales fueran efímeras, los mensajes no tendrían permanencia, lo que escribiésemos desaparecería pasado un determinado periodo de tiempo (¿10 minutos, por ejemplo?). Además, no existiría el actual establishment que hace que los usuarios que llevan la voz cantante en ciertas comunidades online “tapen” a aquellos que acaban de llegar pero que igualmente tienen cosas interesantes y geniales que contar. Cada día que accediésemos en una red social no seríamos “nadie”, ni siquiera cuando hubiéramos conseguido el día anterior que 500 personas nos siguieran (estoy segura de que algunos se tirarían por un puente al ver cómo su valioso Klout se esfuma en cuestión de horas). ¿Qué pasaría, pues, con las tan ansiadas métricas de afiliación e influencia? ¿Qué utilizaríamos para medir lo bien o mal que lo hacemos en una red social concreta?

La vanidad desencadenada por el exceso de atención en redes sociales mermaría, y favstars, gurús o pseudo gurús tendrían que demostrar en cada tuit o post que merece la pena leerles (éste sería un ejercicio interesante :-P). Muchos cambiarían su manera de comportarse en internet, y otros ni siquiera estarían interesados en participar en este tipo de redes sociales, ¿o sí? Por imaginar que no quede…

Sara Martín

@_SaraMP_

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Cómo intuir el futuro de la comunicación a largo plazo

17 / abr / 2013 | 4 Comentarios

En este blog ya se ha mencionado repetidas veces que lo único cierto en los tiempos que corren es la incertidumbre y que refugiarse en la zona de confort representa -al más puro estilo darwiniano- la mejor garantía para la extinción. Los servicios por los que facturan las agencias han cambiado radicalmente durante el último lustro. Sin ir más lejos, más del 80% de la facturación actual de Best Relations se genera a través de servicios que hace 5 años no se ofrecían. Si la empresa se hubiese encerrado en su oferta de servicios tradicional, no habría tenido más remedio que desaparecer hace tiempo.

En su momento Best Relations decidió apostar por los empleados híbridos, lo que conllevaba una ardua y constante labor de formación interna. Es decir: todos los trabajadores debían dominar la disciplina de gestión de comunidades online, pudiendo así evolucionar el expertise de la consultora en medios sociales, en contraposición a otras agencias que decidieron subcontratar servicios de blogging y community management a freelances u otras agencias. Fue una apuesta por la adquisición e interiorización de ciertos conocimientos que permitió el crecimiento de la empresa en un entorno de crisis.

La siguiente etapa, en la que nos encontramos, es el paso del Social Media al Social Business. Las plataformas que sustentan los medios sociales ya no deben ser contempladas únicamente como herramientas de comunicación y de marketing, sino como mecanismos de productividad empresarial que permiten gestionar la rentabilidad de la empresa, generando ingresos y reduciendo costes en los diferentes departamentos. Deducir la fórmula del Social Business fue un asunto relativamente sencillo, gracias al mindsetting generado en la anterior etapa de la empresa, donde el universo 2.0 comenzó a impregnar prácticamente cualquier actividad. Sólo había que unir los conceptos Social Media y Empresa, y extraer conclusiones. Algunas de ellas fueron plasmadas hace tiempo en diferentes posts de este blog: el Social Media como herramienta de productividad, las oficinas del Social Business… Conclusión: la consultoría de comunicación evoluciona hacia la consultoría de negocio. Otro gran salto evolutivo que producirá grandes cambios en el sector a lo largo del lustro.

Pero llega la siguiente etapa y en Best Relations nos preguntamos qué sendero debemos seguir ahora para continuar innovando y marcar nuestro rumbo entre 2015 y 2020. No es ningún secreto que la clave, según múltiples fuentes, se sitúa en la confluencia de cuatro conceptos: Social, Mobile, Cloud y Big Data. De momento hemos considerado dos aspectos adicionales que resultan complementarios pero también diferenciadores:

  1. Nuestra intuición nos indica que la independencia constituye un factor clave a la hora de tener libertad para poder elaborar modelos de comunicación productivos y generadores de negocio. Para ello resulta fundamental una fase de testeo de dichos modelos. Una necesidad esencial que surge a la hora de plantear dicho testeo es la posibilidad de poder llevar a cabo un prototipado, incluso físico, de productos y servicios cuyo uso permita definir mapas de previsión de comportamientos de usuarios.
  2. Las opiniones en redes sociales, que tanto preocupan a las empresas hoy en día, seguirán teniendo importancia pero perderán protagonismo frente a las acciones llevadas a cabo por los ciudadanos. Alguien que expone su opinión puede mentir, pero sus acciones lo retratan. Hay que tener en cuenta que en breve gran parte de los objetos cotidianos dispondrán de una dirección IP y serán capaces de transmitir datos vía internet. Es lo que viene a llamarse el Internet de las Cosas (Internet of Things). Un estudio mostrado por Tony Mobbs, Associate Partner de IBM, durante la Jornada de Social Business organizada por el Centro de Innovación del BBVA en marzo de 2013, indica que el mayor crecimiento en análisis de Big Data se producirá en el área de Internet de las Cosas. Las cosas conectadas a internet indicarán a las empresas el comportamiento de las personas: si suelen saltarse ciertos semáforos, si el café les gusta solo o con leche, sus recorridos más comunes por los supermercados, etc.
Incertidumbre, la cuarta dimensión del Big Data

La cuarta dimensión del Big Data, según IBM: la incertidumbre – Fuente: IBM

La conjunción de estos factores ha propiciado que Best Relations haya decidido convertirse en Miembro Fundador de Make Space Madrid, un colectivo Fab Lab (laboratorio de fabricación y espacio de invención con carácter comunitario) que, a partir de septiembre de 2013, permitirá a sus socios construir y utilizar impresoras y escáneres 3D, cortadoras láser, fresadoras y otros sistemas guiados por ordenador para la fabricación de objetos y prototipos físicos de todo tipo. Al mismo tiempo, Make Space, que también se autodenomina como una comunidad de makers o “hacedores”, desarrollará una intensa agenda de actividades paralelas sobre asuntos relativos al Internet of Things, robótica e industrias culturales, entre otras actividades.

La comunidad Make Space ofrecerá, por tanto, un laboratorio no sólo para debatir tendencias basadas en evoluciones tecnológicas, sino también convertir en realidad objetos que son producto de dichos debates. Objetos conectables a internet que podrán participar en los procesos comunicativos que se producen entre las personas.

¿El futuro de la comunicación pasa por esta apuesta? Consideramos que resulta muy probable, o al menos una rama de ella. Como hemos dicho, lo único seguro es la incertidumbre, pero si no nos tiramos a la piscina, si no nos fiamos de nuestra intuición y nos involucramos profundamente, como hemos hecho otras veces (a pesar de correr el riesgo de que nos estemos equivocando), no podremos integrar e interiorizar una serie de conocimientos y procedimientos que puede que resulten vitales para poder seguir aportando valor a nuestros clientes en el futuro, seguir existiendo y, por tanto, continuar dando la razón a Darwin.

¿Puede que nos estemos equivocando? Es posible, pero aprenderemos mucho por el camino ;)

Stephan Fuetterer

@sfuetterer

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Social Media: lo mejor de febrero

28 / feb / 2013 | 2 Comentarios

Febrero es el mes más corto del año, pero ha tenido días suficientes para dar de qué hablar en lo que a social media se refiere. En nuestro ranking mensual, os resumimos lo que más nos ha llamado la atención.

10. Google + hace cambios, y algunos son llamativos. Ahora, sus famosos círculos se transforman en la nueva sección “Encontrar personas”. Esta modificación no afecta a la estructura de la red social, porque todo lo demás se mantiene como estaba. Tal vez el cambio tuviera que ver con una necesidad de mejorar la comprensión de los círculos y sus funciones, u obedezca a un intento de fomentar el incremento de los contactos en esta red social.

9. Facebook presentó su nueva Facebook Card, una tarjeta regalo que un amigo de Facebook podrá recibir en su mail con la que podrá gastar el importe que se le cargue en la tienda seleccionada. De momento, sólo está disponible en Estados Unidos.

8. Twitter no se iba a quedar atrás en esto de las compras mediante medios sociales. La red de mircroblogging se ha aliado con American Express. ¿Será posible realizar compras con un simple tuit? Habrá que esperar un poco para comprobarlo.

7. Además, en Twitter ahora tendremos que ser más escuetos, pues si publicamos un mensaje con un enlace o foto, nos quedarán sólo 118 caracteres para el resto del mensaje. Por otro lado, la red social valorará los tuits en función de su relevancia.

6. Si quieres quedar con algún amigo de Facebook para un plan más “íntimo”, con “Bang your friends” puedes hacerlo. Esta app para la red social se ha convertido en todo un fenómeno, con una media de 5 altas por minuto; sólo en su primera semana de vida, alcanzó los 30.000 usuarios.

5. YouTube también se actualiza, y ha sido durante el mes de febrero cuando ha puesto en práctica un nuevo diseño para los canales, con un aire que nos recuerda mucho más a Google+.

4. ¿Quiénes son los europeos que más interactúan mediante las redes sociales con las marcas? Pues según el Informe “IPSOS Socialogue” , seríamos los españoles, que acudimos a los perfiles en redes sociales para buscar información sobre productos o servicios.

A continuación, nuestro “top 3”:

3. La red social de fotos “más hipster”, Instagram, sale del móvil para instalarse también en los navegadores web. Aunque no podrás subir fotos desde el ordenador, sí podrás gestionar tu cuenta marcando las imágenes de otros contactos que te gusten o incluso comentándolas.

2. Burger King sufre uno de los hackeos más sonados de la historia de Twitter. Su cuenta en la red del pájaro azul fue disfrazada de Mc Donalds y, durante un tiempo, publicó mensajes muy poco favorecedores. Pero por si esto  fuera poco, MTV hizo lo mismo con su perfil de Twitter pocos días después, aunque fue la propia marca quién se “autohackeó” la cuenta. ¿Estrategia de marketing? Nosotros aún dudamos de los resultados de esta broma.

1. Y ¿quién si no podía ser nuestro número 1? El último meme, con decenas de miles de versiones, realizadas entre otras por marcas como Facebook, Google o Amazon. Hablamos de Harlem Shake, el original.

Bárbara Sanjuán

@Mrs_Bbb

turismo-redes-sociales

Turismo y redes sociales: ¿una historia de amor imposible?

26 / feb / 2013 | Escribir un comentario

Ya con la llegada del llamado internet 1.0, parecía que la web era el espacio perfecto para el desarrollo económico del sector turístico. Hacer reservas de vuelo o de hotel online nos resulta un proceso natural y parece inconcebible llevarlo a cabo de otra forma. Sólo unos pocos románticos continúan llamando por teléfono para hacer una reserva.

El turismo es un segmento plenamente instaurado y optimizado en el entorno online. Así, con la llegada de la redes sociales, hubiera resultado lógico pensar que buena parte del marketing online de las empresas turísticas se trasladara a estas plataformas, dada la importante masa crítica de usuarios online que concentran.

Sin embargo, se observa un curioso proceso de retroceso en este sector: según fuentes de Hosteltur, “[…] es como si el péndulo volviera a caer de nuevo hacia las técnicas de venta tradicionales, después de una estrategia desequilibrada que en los últimos años ha estado muy concentrada en la parte online, pero que no ha traído los resultados que los hoteles independientes tanto necesitan ahora”. Se refieren a este proceso como un “going back to basics”, es decir, los hoteles apostaron fuerte por el online y no han obtenido el ROI que esperaban de las redes sociales, así que reducen sus actividades 2.0 para volver al marketing de folleto y promoción.

Posibles causas: el intrincado camino entre el deseo y la pasarela de pago

Pongamos un ejemplo proveniente del sencillo mundo del marketing tradicional: cuando una agencia de viajes realiza una promoción (como acción de marketing), puede medir exactamente cuántas personas han comprado a través de ella y calcular el ROI. Es causa-efecto.

El problema viene cuando este esquema resulta no ser aplicable a las redes sociales. El usuario de redes sociales no está en modo comprar on, sino que busca inspiración. De momento, quiere soñar con las próximas vacaciones o el próximo destino de escapada, pero no ha hecho números, no lo ha hablado con su pareja, no sabe qué días libres podrá coger o si los niños tendrán colegio. Lo que se deriva de esto es que la oferta no le llega al corazón y lo olvida según termina de leer. Sin embargo, la foto de un desayuno con el mar de fondo le emociona y la foto de la chimenea con dos copas de vino en primer plano se merece un “like”. El precio y las ofertas le interesarán cuando se siente a estudiar el caso y hacer la compra, pero ahora sólo quiere viajar muy lejos sin moverse del ordenador.

No es una relación directa hacia las reservas, pero no cabe duda de que las redes sociales pueden hacer mucho por el turismo. Ese usuario que deja un comentario o comparte un contenido puede que hoy no compre, pero es probable que, a la hora de reservar sus próximas vacaciones, se acuerde de la cadena de hoteles que tiene esas increíbles fotos en Pinterest o de esa otra que le da los buenos días en Facebook desde la suite  o el spa. Eso por no hablar de la importancia de las fotos colgadas por clientes. Los amigos de mis amigos son mis amigos: una etiqueta en Facebook o una mención positiva en Twitter valen su peso en oro para las empresas turísticas, aunque la reserva tarde un poquito más en llegar.

Ana López

@anafwwm

meme

Memes: ¿una moda irracional o una sana diversión?

22 / feb / 2013 | Escribir un comentario

A estas alturas, creo que todos sabemos qué es un meme, o al menos, tenemos una clara noción de lo que entendemos por esta palabra. Como concepto, se trata de la transmisión de cualquier referencia cultural, ya sea un vídeo, una imagen, un gesto o una frase. Pero ha sido internet la que ha hecho de esto todo un fenómeno dando un nuevo significado al término. Éste hizo su debut en 1976 en el libro The Selfish Gene  (El gen egoísta), del divulgador Richard Dawkins. Aquí, usa por primera vez esta terminología describiéndola como una “unidad de transmisión cultural, o unidad de imitación”. En realidad, él se refería al ADN, pero la palabra se ha llevado al mundo de la Red y hoy meme es una palabra mundialmente conocida como sinónimo de repetición viral de una broma en plataformas sociales.

El último meme que ha golpeado nuestras retinas es el ya famosísimo Harlem Shake. Las reglas para crear tu propia versión son simples: vídeos de 30 segundos en los que, en los primeros momentos, se ve a una persona con la cara cubierta bailando al estilo Harlem al ritmo de la música de Dj Baauer, rodeado de gente que actúa como si nada; con el “subidón” de la música, todos entran en un estado de histeria. Hay decenas de miles de versiones que, seguramente, no dejarán de aparecer.

Hay multitud de tipos de memes. Si tuviéramos que clasificarlos, podríamos agruparlos de la siguiente manera:

1. Basados en canciones y versiones musicales de  éxito. Es lo que ha sucedido con “Gangnam Style” de PSY o “Call me Maybe”, de Carly Rae Jepsen, que han tenido cientos de imitadores de sus vídeos musicales por  todo el  mundo.  Algunas canciones antiguas de estética especialmente chocante entrarían en este apartado, como el ya conocidísimo “Trololololo” de Eduard Khil, más conocido en España por Mr. Trololo.

2. Doblaje o subtitulado de vídeos. Miles de versiones circulan por la Red con la famosa escena del bunker de Hitler en “El Hundimiento”, protagonizada por Bruno Ganz. Pero no sólo el cine alimenta el mundo meme. ¿Acaso hay alguien que no le haya preguntado la duda más compleja a Dimitri?

3. Modificación de vídeos. No todo es ponerle voces o palabras al trabajo de otros. A veces, lo más divertido es alterar su contexto. Pionera fue la “ardilla dramática” y sus giros de cabeza, pero tampoco hay que olvidar al Niyan Cat y sus innumerables versiones, con personajes de ficción o reales.

 4. Fotografías o dibujos. Uno de los casos más paradigmáticos es el del planking: instantáneas fotos de gente tumbada inmóvil boca abajo sobre todo tipo de superficies. Más recientemente nos llegó el fenómeno del Thibauting, simulando una de las paradas del portero belga del Atlético de Madrid Thibaut Courtois. Más solera tienen los famosos dibujos de “Forever alone”, “Good Guy Greg  o “Trollface” .

5. Frases. El ejemplo más reciente lo tenemos en la expresión “Ola k ase” y su famosa llama, pero no podemos olvidar el juego que han dado términos como LOL o WTF. Todo ello muy popular en el mundo 2.0.

Pero, ¿hay alguna clave para crear un meme? Debido a su éxito, hay webs donde podemos probar a subir nuestra foto o vídeo e intentar generar nuestro propio meme, como memecreator.org o quickmeme.com, aunque nunca llegará a tal hasta que no se expanda de forma masiva.  Podemos aprender de Kevin Allocca, responsable de Tendencias de YouTube, que nos dio algunas claves en una charla TED, “Why videos go viral?”,  donde repasa algunos de los vídeos más populares de YouTube y el por qué de su éxito:

En resumen,  ¿qué tienen todos los memes en común?:

- La mayoría han tenido su origen en Estados Unidos (¿lograremos alguna vez cambiar la dirección de estas tendencias?).

- Todos son humorísticos.

- Hasta que alguien famoso no lo parodia o versiona, no triunfa.

-Alcanzan un pico de popularidad y luego, poco a poco, van quedando en el olvido. Son, en definitva, una moda.

Nadie sabe explicar por qué una broma de este tipo termina triunfando y convirtiéndose en un meme. ¿Ganas de diversión? ¿Efecto sorpresa? ¿Deseo de desinhibirnos? Lo que sí es seguro es que seguirán apareciendo. Hoy le toca al Harlem Shake, ¿y mañana?

Rebeca López

@Rbkarol

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Google bombing y link baiting: la parte divertida del posicionamiento web

21 / feb / 2013 | 1 Comentario

Últimamente estoy tomándome demasiado en serio aquéllos temas relacionados con el marketing en buscadores. He tenido la indecencia de matar al SEO para hablar de Search Engine Friendly en redes sociales, me he atrevido a vaticinar cómo haremos SEM en el Knowledge Graph de Google y hasta he augurado tendencias sobre el futuro de Google. ¡Así que he decidido relajarme y tomármelo con más humor! Hoy hablaré de la parte divertida del posicionamiento SEO: Google bombing ;)

El bombing es una estrategia que permite colocar ciertos sites entre los primeros puestos de las páginas de resultados de los buscadores y que ha dado lugar a situaciones insospechadas. Fue lo que sucedió con la combinación de los términos de búsqueda “mentiroso” y “miserable”, que durante un tiempo devolvieron como primer resultado la página de Ángel Acebes en el Congreso de los Diputados, o casuísticas por las que la búsqueda “ladrones” devolvía como primer resultado la página web de la SGAE.

¿Gamberrada de una pandilla de profesionales del SEO aburridos? ¿Estrategia de la competencia para dañar nuestra reputación? ¿Defensa de una causa más o menos ética? Los motivos pueden ser múltiples, pero la mecánica para el estallido de la “bomba” es la misma: el algoritmo de indexación de Google determina la relevancia y posicionamiento de un site:

1º) identificando las palabras clave que definen cada página

2º) teniendo en cuenta los enlaces que apuntan a ella desde otras páginas web.

Pues bien, esta práctica se aprovecha de este linkbuilding para otorgar relevancia, posicionamiento web y visibilidad a contenidos que no están estrictamente relacionados con la intención de búsqueda del usuario. ¿O sí lo estaban…?

Desde hace años, las arañas de Google penalizan con ahínco este “contenido impertinente” e imponen mano dura en el Page Rank de aquéllos sites que intentan corromper la naturaleza pulcra del buscador preponderante. Si Google dejase que los resultados verdaderamente vinculantes se alejasen de las primeras posiciones de búsqueda para que “otros” cobrasen mayor protagonismo, el sistema se desvirtuaría. Pero… ¿y si al desactivar sus bombas hizo estallar su propia credibilidad?  ¿Y si al usuario le gusta su propia democratización de resultados?  ¿Y si, a los ojos del usuario, los “otros” contenidos son los relevantes?

Hoy en día, Google lo pone más difícil para llevar a cabo prácticas de “bombing”, pero aflora con fuerza otro concepto: el link baiting, que consiste en crear contenido especialmente atractivo con el objetivo de mejorar el SEO, obteniendo gran número de enlaces entrantes a la página web. Y este tipo de SEO enfocado a la viralidad es el google bombing de hace unos años, que devuelve el protagonismo y la decisión del criterio relevante al usuario. ¿Por qué, si no, se premia con más esmero que nunca la frescura del contenido, la originalidad y el factor social del compartir en redes sociales? De algún modo, el usuario, especializado por temáticas y sectores, sigue siendo el decisor que determina qué tipo de contenidos deben copar las primeras páginas de los resultados de búsqueda.

Y ahora sí: ¿queréis saber cuál era mi “bomba” favorita? El “agujero del culo” de Sarkozy.

Laura María Vázquez
@lauramaria_vaz

diseno-web-adaptabilidad

Diseño web: adaptabilidad, usabilidad y originalidad

06 / feb / 2013 | 5 Comentarios

Las modas están naturalmente ligadas al concepto de actualización o renovación. Sin embargo, en el actual momento de la era digital, la proliferación de los smartphones, redes sociales y campañas virales hace que esta actualización sea constante. La permanencia pierde todo su valor y la información se vuelve fugaz, instantánea y simultánea, pero no olvidemos que también efímera. Llega un momento en el que resulta verdaderamente difícil estar al tanto de lo que se lleva, ya que lo que un día es vanguardia al poco tiempo queda descatalogado. El diseño web no es ajeno a esto.

En el terreno visual la cosa se complica, y esta continua generación de tendencias es, si cabe, mayor. Sin embargo, si nos fijamos atentamente, podemos observar una serie de pautas que guían el diseño web actual y que yo agruparía en tres vías diferenciadas:

- Adaptación a los soportes, también conocida como responsive web design.Un buen ejemplo de ello es la web de Pierrick Calvez. Las tecnologías avanzan y los dispositivos móviles cobran cada vez más importancia. Lógicamente el diseño web avanza en paralelo y la tendencia evoluciona más allá de crear distintas versiones de una misma web; lo que se busca ahora es crear un diseño único que funcione bien en todos los dispositivos disponibles. Guiado por esta tendencia móvil, el diseño busca botones cada vez más grandes y los desplazamientos se vuelven infinitos vertical u horizontalmente.

- Menos es más. Formas puras y limpias, colores neutros y desaturados; el minimalismo y los espacios blancos cobran cada vez mayor protagonismo en el diseño online. La búsqueda de una mayor usabilidad lleva a crear menús fijos facilitando al usuario el scroll infinito. Las transparencias son cada vez más frecuentes y la influencia de redes sociales como Pinterest ha creado una ola de diseños en forma de azulejo o ladrillo.

- Originalidad ante todo. No nos podemos olvidar de uno de los principios del diseño, y es que lo llamativo y original, gusta. Por ello, las ilustraciones y fotografías atractivas son un recurso frecuente. Las primeras ocupan cada vez más páginas a modo de infografía, mientras que las fotos se agrandan llegando a ocupar toda la pantalla. La tipografía gana protagonismo y tamaño, disponiéndose como si de una imagen se tratara. Cada vez vemos más el uso del skeumorfismo, estilo de diseño que imita un artefacto o material que existe en la realidad. Aunque no sea muy conocida, es una tendencia que vemos continuamente en aplicaciones de iOS como la calculadora o el bloc de notas y, cada vez más, en los diseños web.

Y hasta aquí un breve repaso de lo que podemos ver en estos momentos en diseño web aunque, como he mencionado antes, en la actualidad la mayor tendencia es el cambio constante.

Mercedes García

@Mercegarten