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Las audiencias han muerto. Larga vida al transceptor.

El lenguaje debe reciclarse a una velocidad de vértigo si queremos evitar la creación de un salto entre la realidad cotidiana y la realidad lingüística.

Hace unas semanas asistí a Innosfera, un revelador y muy recomendable evento mensual organizado por mi amigo y gran profesional Roberto Carreras.

En tal acontecimiento participó el muy popular, aunque hasta entonces para mí desconocido, Gonzalo Álvarez Marañón, más conocido como @artepresentar, el alma mater de El Arte de Presentar, que desgranó un singular y cordial discurso. No obstante, un vocablo me llamó la atención por su poca integración en la esfera 2.0 en la que nos hallábamos sumergidos en aquel momento. Se trataba de la palabra “audiencia”.

Audiencia, según la definición de la RAE más adecuada a las circunstancias que Gonzalo trataba en su discurso, es: el número de personas que reciben un mensaje a través de cualquier medio de comunicación.

Si una de las claves del social media es la multidireccionalidad ¿Qué hacemos hablando de la audiencia como un grupo de personas que recibe mensajes sin más, sin reaccionar? En ese momento fui consciente que dicho término debía ser desterrado de la terminología 2.0. Ni corto ni perezoso, se lo hice saber a Gonzalo. Alegué en público que la terminología relacionada con el mundo de los medios sociales se debe ceñir más al modelo “emisor/receptor – emisor/receptor” (que es más propio del usuario activo de la web 2.0) que al tradicional modelo “emisor-receptor” que comenzamos a aprender en EGB. “Espero que no se me identifique como el tocapelotas del público” pensé mientras soltaba mi perorata a los presentes.

Posteriormente, en una conversación privada, Gonzalo parecía no solo de acuerdo con mi comentario, sino que aportó ideas adicionales: “yo soy ingeniero y en el sector se utiliza la denominación ‘transceptor’ para aquellos dispositivos que sirven tanto para emitir como recibir mensajes. Quizá sea este el término el más adecuado para denominar a las personas que interactúan en diferentes direcciones en los medios sociales”, sentenció @artepresentar.

A partir de ese momento decidí derrocar a la palabra audiencias para entronar al transceptor. Así que a partir de ahora, por favor, hablemos de transceptores cuando deseemos designar a las personas que reciben, pero también emiten mensajes en el proceso de la comunicación, sobre todo en el relacionado con los medios sociales. Demos siempre por sentada la capacidad de interactividad de aquellos a los que queremos hacer nuestros mensajes.

Gracias, Gonzalo, por haberme ayudado a acelerar mi adaptación lingüística a los tiempos que corren 😉

Stephan Fuetterer

@sfuetterer

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11 pensamientos en “Las audiencias han muerto. Larga vida al transceptor.

  1. Muchas gracias por tu post, Stephan. Tienes toda la razón: deberíamos luchar por desterrar el término “audiencia”, que está quedando rápidamente obsoleto, especialmente en el contexto de las redes sociales. Las audiencias oyen. Las nuevas audiencias, no sólo oyen, sino que también hablan. Un ejemplo que está irrumpiendo con fuerza es el backchannel en las presentaciones. Las presentaciones cada vez más son conversaciones.

    Eso sí. Habría que ver si “transceptor” es el mejor vocablo para sustituir a “audiencia”. Estaría bien escuchar la opinión de otros “transceptores”.

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  9. Los transceptores también podrían ser llamados los parlanchines! Ni hablando el emisor son capaces de recibir la información sin estar callados jajaja

  10. Hola @sfuetterer!
    Muchísimas gracias por tu artículo. Ciertamente hace reflexionar sobre la responsabilidad que tiene el presentador de estar cada vez mejor preparado para realizar su función. Y cuando hablo de presentador me refiero al conferencista, orador, facilitador, panelista, etc., cualquiera que tenga la responsabilidad de dirigirse a una “audiencia”.
    Y pongo la palabra “audiencia” entre comillas porque quiero enfatizarla, mas no con una intención irónica. Esto porque creo que eliminar la palabra sólo porque una de las referencias de las definiciones de la RAE no es totalmente cónsona con lo que quieres expresar, me parece un poco osado. Esto lo digo porque otra definición de la RAE dice: “Audiencia: 5 Público que atiende los programas de radio y televisión, o que asiste a un acto o espectáculo”.
    Esa definición quiere decir, en otras palabras, que la audiencia es el grupo de personas que se congrega o reúne con el fin de atender una presentación preparada por una persona o grupos de personas. Por lo que, indudablemente, esas personas tienen la intención de escuchar antes que interactuar. De hecho, no pueden interactuar si no hay un mensaje inicial por parte del presentador (por ponerle un nombre a lo que podría llamarse: conferencista, locutor, artista, etc.).
    Por otro lado, lo que sí hay que entender que ha cambiado es la velocidad de respuesta de la audiencia. Que ahora es prácticamente inmediata. Anteriormente, y todavía se hace, la rapidez de la respuesta era mediante otras vías: oportunidad de hacer preguntas durante la presentación (si el presentador o permite), pasar papeles con preguntas o comentarios para leerlos después, sesiones de preguntas y respuestas, o cualquier otro mecanismo que la creatividad de los organizadores permitiera. Por tanto, la audiencia nunca ha sido un objeto inerte o inanimado. Si eso hubiese sido de esa forma, los presentadores no hubiesen requerido desde siempre el don dela oratoria, la capacidad de mantener la atención de la gente, la necesidad de las presentaciones dinámicas y a responsabilidad de prepararse muy bien para cada encuentro con su audiencia.
    Igualmente, otro tipo de respuesta de la audiencia, sobre la calidad de la presentación, es la que tiene que ver con la recomendación o no del evento. Si el evento es bueno, la audiencia recomienda a sus amigos y puede, incluso, regresar a ver al presentador. Eso también ha sido algo que ha mejorado su rapidez.
    En conclusión, la audiencia no ha dejado de ser tal, sino que ha evolucionado con el uso de la tecnología. Lo que realmente tenemos que tener en consideración es que esa metamorfosis implica que la audiencia no son solamente las personas que están presentes en un auditorio, sino que el alcance es impensable a través del mundo virtual. Por lo tanto el presentador debe elevar su capacidad de transmitir un mensaje de manera adecuada y en la capacidad de recibir un comentario de cualquier persona sobre la faz de la tierra (si la dinámica de su evento lo dispone de esa forma).
    Y para concluir, proponer el cambio de una palabra debidamente definida por la RAE que tiene una clara explicación de una función netamente humana, porque se habla de personas, por una palabra que no aparece en el diccionario y que demerita el rol del ser humano para reemplazarlo por una cajetilla de circuitos y cables, es también muy atrevido. De hecho, un transceptor no tiene la capacidad de pensar, analizar y generar una respuesta racional. Más bien, tiene que estar programado para hacer lo que una señal particular le transmita. Por ende, un transceptor no podría ser parte de una audiencia.
    Así que mi sugerencia es que estudiemos más las valiosas recomendaciones que nos hace @ArtePresentar para ser cada vez más profesionales y elevar nuestro nivel como presentadores, teniendo siempre presente que nuestras audiencias son actores activos y que tienen la capacidad de generar interacciones inmediatas en y desde cualquier lugar del mundo.
    Éxitos!!
    @MartinezNoel

    • Muchas gracias por tu comentario tan argumentado, Noel. Las tecnologías avanzan, la sociedad también. Las instituciones deben adaptarse a este avance y por supuesto, cada uno de nosotros también. Todo se está transformando y mezclando y eso es bueno.
      Un saludo,
      Stephan

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