Marcas, no es oro todo lo que reluce en la blogosfera

Marcas: no es oro todo lo que reluce en la blogosfera

De los creadores de “Antes muerto que sin cuenta de Instagram”, “Por favor, comparte mi reseña” o “He alcanzado los 1.000 ‘me gusta’ en Facebook”, llega Invítame a tu evento: soy bloguero”. Ésta sería la versión bloguera de lo que ya adelantó David Monaguillo al respecto hace más de un año.

Es cierto que existen blogueros que escriben por el placer de hacerlo (o, simplemente, porque le gusta y apetece), que comparten contenidos de calidad, aportan valor y son una fuente de información muy útil. Sí, de esos, haberlos los hay, y muchos.

Ahora bien, ¿qué pasa con esa otra blogosfera que está pero que no aporta gran cosa, aunque genere tráfico (y a veces demasiado)? ¿Debemos meterla en el mismo saco? Desde luego, no es una práctica desconocida elegir a un grupo de blogueros para una acción o evento en función del tráfico que sus bitácoras generan. ¿Fin del análisis?

Ya lo hemos comprobado en el mundo periodístico: el tráfico no siempre dirige al contenido de calidad. De hecho, muchas veces nos conduce a la información más bizarra, mema y absurda de la Red. Y si no, ¿por qué publicaría en portada CNN.com la polémica actuación de Miley Cyrus en los MTV Video Music Awards de este año? Tráfico, visitas, conversión.

Y es que, seamos sinceros, por muy vocacional que sea escribir un blog,  “vivir de tu blog” a través de una monetización constante es una idea a la que algunos no están dispuestos a renunciar.

Dame visitas

Pero, empecemos por el principio: el tráfico. Generar tráfico es relativamente fácil, siempre que no te importe tocar o meter temas off-topic en tu blog, claro.

¿Qué tipología de blogs se presta más a este tipo de prácticas? Lifestyle (te cabe desde música hasta deportes, pasando por jardinería), gastronomía, tecnología y moda. Respecto a la última categoría, hemos llegado a ver cosas curiosas. Por ejemplo, un post patrocinado por una marca de arroces paelleros. Eso sí, con mucho estilo.

Y si no, una bitácora sin categoría específica. Encasillarse es demasiado mainstream. Metes un poco de todo: actualidad, opiniones polémicas, GIFs, imágenes llamativas, saraos varios a los que te invitan, apelaciones a los instintos más bajos, un toque de humor… y ya tienes un potencial blog “objetivo” para una marca. Si consigues tener unas 500 visitas al día y unas cifras aceptables de seguidores en redes sociales, estás dentro.

Si te abres un email genérico, a ser posible con el dominio de tu blog o con tu nombre (queda más serio), hazte unas tarjetas para repartir en actos y eventos varios, y aunque pueda parecer poco “profesional”, la rueda empieza a girar: tráfico a cambio de relación con marcas. Invitaciones a eventos, pruebas de producto, regalos varios, y a seguir publicando contenido que genere visitas, interacciones y/o polémica.

Lo que a muchas marcas se les vende como “gestión de relación con blogueros” o “gestión de influencers, para algunos blogueros se convierte en “más eventos”, “más catas”, “más comidas” o “más regalitos”. ¿Un post patrocinado a 300 euros donde se mencione de refilón el nombre de una marca? Challenge accepted and show me the money.

En este caso, poco importa si te mandan la invitación al evento del año a través de una convocatoria inocua y genérica, pero que te la envíen ¡por Dios! Y si, como marca, lo que buscas es repercusión por repercusión, entonces bienvenido al circo.

Pero esto no es nuevo. La relación con marcas (eso sí, que sean las que a mí me gustan o interesan; las demás: “please, do not spam my blog”) es algo que cualquier bloguero acaba teniendo que asumir, al menos si quiere profesionalizarlo mínimamente. El periodismo ya nos ha enseñado que las marcas, a la postre, son las que pagan la mayor parte de las nóminas de la redacción.

Llegados a este punto hay dos opciones: ser del primer tipo de blogs que hablábamos al principio, de calidad y que aporte algo (ya no digo valor, sino algo), o publicar como un loco intentando generar el mayor tráfico posible para mantener tu espacio entre la lista de “invitados” de algunas marcas.

Por lo tanto, sin ánimo de ofender a nadie, podemos sacar dos breves moralejas de toda esta historia.

  1. El tráfico no es sinónimo de calidad. Si no te importa que tu blog lo inunde todo de cosas random, banners de marcas y post patrocinados, sigue escribiendo y buena suerte. Siempre habrá otro blog que tendrá más audiencia y más tráfico que el tuyo, así que mima la relación con las marcas que te interesan y te tratan de manera profesional.
  2. Tu marca se merece algo más que una asistencia a un evento a cambio de un pase gratis o una muestra de producto. Hay muchos, muchos, muchos blogs con los que puedes establecer relación. Dedica tiempo a descubrir cuáles son más interesantes para ti. No tienen por qué ser los más populares, ni los más comentados del momento. Elige bien a quién quieres invitar a tu casa.

 ¿Hasta cuándo durará la burbuja?

 Sara Martín

@_SaraMP_

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2 pensamientos en “Marcas: no es oro todo lo que reluce en la blogosfera

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  2. Qué bueno Sara, cómo me gusta tu post. Di que sí, me quedo con la frase ‘mima la relación con las marcas que te interesan y te tratan de manera profesional’. Enhorabuena. Cómo disfruto leyendo este blog con autores cómo tú. Besos

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