Usted también puede convertirse en experto en RRPP online

Usted también puede convertirse en experto en RRPP online

12 / feb / 2014 | Escribir un comentario

Ya podemos ir cerrando el negocio. Se acabó. Alguien lo ha conseguido: automatizar las relaciones públicas (RRPP). Si eres una pequeña empresa o un negocio emergente, despide a tu dircom. Deshazte de tu agencia de comunicación. Sí, éste podría ser el principio del fin de Best Relations. Una joven empresa estadounidense, PressFriendly, ha conseguido lo que otros no habían logrado: crear una plataforma que pone al alcance de los emprendedores los procedimientos para que la prensa se haga eco de tu historia. El pitch de prensa como lo conocíamos ha muerto. Sigue leyendo

6 predicciones para las relaciones públicas en 2014

6 predicciones para el sector de las relaciones públicas en 2014

18 / nov / 2013 | 2 Comentarios

 1. El rol de las relaciones públicas se convierte en generador de oportunidades.  El  declive de los medios de comunicación offline se llevará por delante el modelo  tradicional de ejecución de la profesión, la cual se está transformando hacia la gestión convergente de medios (propios, de pago, y earned). Nuestro trabajo de creación de contenidos y gestión de relaciones incluirá, cada vez más, la gestión híbrida de los canales offline y online: social media, móvil, blogging, campañas de pago, compra de medios, publicidad tradicional, periodismo de marca, compilación de datos… En general, estaremos donde los públicos/personas están. Por eso, mantendremos conversaciones con ellos y les transportaremos hacia otras plataformas o canales.

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¿Hay social TV sin programación televisiva?

¿Hay social TV sin parrilla de televisión?

13 / ago / 2013 | 2 Comentarios

La dictadura de la televisión sobre el resto de medios de comunicación implica que se acepten medias verdades sobre las llamadas segundas pantallas y los medios sociales. Damos por hecho que la televisión se consume, de forma mayoritaria, con un móvil en la mano, con una tableta conectada a la Red o con un portátil desde el que compartir con terceros la experiencia o desde el que acceder a información adicional. Damos por hecho que así va a ser la forma en que se desarrolle mayoritariamente el consumo audiovisual (la llamada social TV), especialmente en el caso del entretenimiento doméstico. Y damos por hecho, en definitiva, que podemos establecer una relación directa entre las publicaciones en plataformas sociales, sobre todo Twitter, y los porcentajes de audiencias. No será así.

A priori, los datos de que disponemos sobre el consumo de televisión y los medios sociales son suficientemente poderosos como para que no podamos negar la influencia que estos ejercen sobre la primera. Los datos del informe de Tuitele “La televisión social en España” indicaban que, entre mayo de 2012 y enero de 2013, unos 2,2 millones de espectadores habían hecho algún comentario en redes sociales mientras veía la televisión. La cifra fue de 859.000 personas sólo en enero, casi el doble que en mayo del año anterior. El dispositivo más frecuente que se usa de forma simultánea es el smartphone. Los datos del informe eEspaña 2013 indican que el 46% de los que lo emplean en ese contexto lo hace de forma habitual, mientras que los que compaginan televisión y portátil de forma con la misma intensidad alcanzan el 40%.

Todo lo anterior dibuja un escenario en el que la mitad de la población se sienta delante de la televisión armada con un segundo dispositivo, preparada para comentar. Pero no siempre es así. De hecho, este panorama da por hecho que el consumo de los contenidos audiovisuales sigue produciéndose en la televisión, pero el escenario está cambiando. Cada vez es más frecuente que busquemos series y programas en internet, rompiendo el concepto de parrilla televisiva y creando nuestra propia programación. Las grandes cadenas se mueven en este terreno de forma ambigua. Mientras por un lado parecen propiciar esta dislocación del contenido televisivo con ofertas digitales tan potentes como la del archivo de RTVE.es o con experiencias como Canal+ Yomvi, por otro lado ponen coto al acceso libre y sin horario a sus contenidos, como sucede con Antena 3, que sólo permite acceder online a los últimos capítulos emitidos de una serie, pero no al archivo completo. ¿Es eso un castigo al usuario que no puede o no quiere someterse a los horarios fijos de la programación?

Por ahora, seguimos consumiendo televisión sujetos a una parrilla fija y lineal, pero eso está cambiando. Las propias cadenas lo favorecen de forma indirecta al reprogramar y repetir sus contenidos en los canales de TDT. Esto lleva a que cada vez tenga menos sentido compartir comentarios en redes sociales porque, muy probablemente, nuestra experiencia individual de consumo no coincide en tiempo y forma con la de otros miles de espectadores. Si accedo online a RTVE.es para ver “Isabel” a medianoche, ¿tiene sentido que tuitee mis sensaciones con terceros si probablemente nadie de mi timeline está viendo lo mismo que yo?

La social TV clásica se limita, por lo tanto, a dos contextos: las retransmisiones en directo y lo que podríamos llamar primeras experiencias”, es decir, programas que se emiten por primera vez un día y a una hora concretos. Sólo en esas circunstancias es posible comentar y debatir en tiempo real con una masa amplia de espectadores. En el resto de casos, esto se hace imposible o pierde valor. Los datos de Tuitele lo demuestran: entre los 10 programas más comentados del estudio antes citado no figura ni una serie extranjera, porque la mayoría ya se han consumido mayoritariamente en diferido, es decir, mediante plataformas de streaming o descarga online. De igual forma, dos programas fueron emisiones en riguroso directo, como los Premios 40 Principales; otros dos fueron concursos (La Voz y Tu cara me suena); dos más fueron realities (Gandía Shore y ¿Quién quiere casarse con mi hijo?) y otros dos, series de ficción españolas que emitían por primera vez sus capítulos (El Barco y La que se avecina).

El estudio “Tune in with Twitter”, llevado a cabo por la red social en Reino Unido, profundizó más en las situaciones anteriores mostrando al detalle el perfil del espectador según sus interacciones sociales. No resulta extraño que, de nuevo, sean los programas en directo y, preferentemente, sin un hilo argumental (series o películas) los que generen más conversación, a diferencia de contenidos que cada vez se consumen de forma más desagregada a través de otros medios digitales.

Pensar que Twitter nos ayudará a calcular de forma más acertada las audiencias es obviar que antes debemos redefinir el concepto de audiencia. Algunas productoras y grandes cadenas lo están asumiendo con la tendencia de los estrenos globales, como se hizo con el último capítulo de “Perdidos”, como forma de recuperar el control sobre el horario de consumo del contenido.

De cualquier forma, a medida que seamos más conscientes de nuestra capacidad para decidir cuándo y cómo consumir los contenidos televisivos, sólo los eventos en directo y las “primeras experiencias” podrán reunirnos en masa frente a la gran pantalla y dar oportunidades a la televisión social, entendida como aquella que consumimos y disfrutamos en grupo más allá de nuestro entorno familiar. Para el resto de casos, el reto será proporcionar experiencias individuales a través de plataformas sociales para el espectador solitario que rompe con el corsé de la programación. Eso definirá la evolución del medio, y no necesariamente el empleo de segundas ni de terceras pantallas.

Carlos Molina

@molinaguerrero

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Tres minutos para imaginar el futuro del periodismo en internet

01 / ago / 2013 | Escribir un comentario

En una reciente presentación para un cliente en la que analizamos el estado de la comunicación en el entorno digital, surgió un breve debate sobre el futuro del periodismo. El tema resultaba de especial interés porque buena parte de los presentes trabaja son profesionales de las relaciones públicas, y existe una lógica preocupación por saber cuál será la evolución de los medios y el papel jugaremos los que estamos “al otro lado”, en agencias y gabinetes de prensa, para seguir dando servicio a los periodistas. Aunque en aquel contexto privado dimos algunas ideas, con el paso de los días y el poso de la reflexión surgen otras nuevas y se afianzan las que planteamos. Ahora es el momento de compartirlas.

El periodista Ramón Lobo dijo, en la edición 2011 del informe “Perspectivas Wellcomm”, que “se habla de crisis del periodismo cuando es una crisis de la industria que hace periodismo”. A mí me gusta añadir que es un gran momento para ser periodista, pero una época pésima para vivir de ello. Internet ha venido para condenar la industria y salvar al periodismo. Puede sonar contradictorio, pero creo que es así, y tiene mucho que ver con los siguientes puntos acerca de dónde estará el periodismo en un futuro a corto y medio plazo:

1. Las cabeceras dejan de ser un paraguas para la información. Hasta no hace tanto, la cabecera daba cobertura y apoyo al periodista, y el prestigio de éste dependía no sólo de su buen hacer, sino también de para quién lo hacía. La Red ha alterado por completo esa relación profesional. Las noticias se leen de forma desagregada: desde un lector RSS (mal que le pese a Google), desde las redes sociales (que levante la mano el medio para el que Facebook o Twitter no canalicen tráfico a sus noticias digitales) o desde webs para la recomendación y puntuación de contenidos (como Menéame). En la medida en que acudimos menos a la homepage de un medio para leer titulares y confiamos más en otras fuentes, gana peso el redactor de la información, que además se convierte en pieza fundamental para difundir la noticia y llevar tráfico a la misma, a veces a su pesar. La información, por lo tanto, será un ejercicio más personal en todos los sentidos, y menos corporativo desde el punto de vista mediático.

2. El periodista marca su línea editorial. Forzados por la situación de la industria, pero también animados porque el entorno digital permite desarrollar su trabajo con una nueva dimensión, buena parte de los periodistas ha abrazado el mundo de los blogs como una forma de dar una dimensión transmediática a su trabajo. Es decir: a través de bitácoras personales, comunitarias e incluso desde medios de nuevo cuño donde colaboran a título personal, desdoblan su trabajo en las áreas en las que son especialistas y comparten nuevas historias y enfoques de acuerdo no con la línea editorial de su medio de referencia, sino con la suya propia. Esto irá a más. Puede que no sea un valor que genere beneficios por sí mismo, pero garantiza más puntos de vista, más riqueza informativa y menos dependencia de los grandes grupos editoriales.

3. No es cuestión de formatos, sino de cómo consumimos la infomación. Uno de los debates más vivos en el momento actual es el de encontrar nuevos formatos periodísticos atractivos para los lectores. Más allá del texto plano con alguna galería de imágenes, los medios experimentan con iniciativas híbridas que obligan al periodista a cubrir una información, grabar recursos en vídeo, editar entrevistas multimedia y hacer fotos que acompañen su propia información hipervinculada a fuentes externas. Este año, The Guardian publicaba en su edición digital un espectacular reportaje sobre un violento incendio en Tasmania en 2012 a través de la vivencia de una familia que tuvo que refugiarse en el agua para no morir abrasada. Era espectacular por su presentación y contenido, con sonido de fondo, entrevistas en vídeo mezcladas con textos que seguían una línea de tiempo, dando múltiples opciones al lector para profundizar en la historia. Disfrutar del trabajo completo implicaba dedicar, fácilmente, cerca de una hora de nuestro tiempo. Sin entrar en el coste de recursos del medio para este tipo de acciones (inasumible fuera de escasas ocasiones al año), la pregunta es: ¿podemos dedicar tanto a leer información? Lo importante no es inventar un formato sorprendente, sino adaptarnos a los modos en que consumimos la información. ¿Cuándo leemos, dónde lo hacemos, durante cuánto tiempo, qué nos interesa? En las grandes urbes, parece que lo hacemos en los desplazamientos laborales, en las pausas en el trabajo, desde el móvil, centrándonos en los titulares… A menudo, un artículo llamativo lo compartimos con nuestra comunidad y hacemos ése que sea el reportaje para el que nosotros y nuestra gente cercana sí tiene tiempo. Quizás nuestra ventana de atención sea de uno o dos grandes reportajes al día, y dejaremos que sea nuestro entorno de confianza el que preseleccione el contenido destacado de la jornada. Eso terminará por definir los nuevos formatos, y no al revés.

4. La información como valor añadido. Hace muchos años, cuando empezaba a cursar mis estudios de Periodismo, entrevisté para un trabajo universitario al que entonces era redactor jefe de El Correo de Andalucía. Era el año 1993. En esa época, ya era relativamente frecuente realizar promociones para incentivar la venta de diarios. Le comenté, al despedirme, que ojalá la situación remontara para no depender del regalo de láminas, coleccionables o artículos de cocina para mantener a flote el negocio, y él me dijo: “¡Quita, quita! Si sirve para seguir vendiendo, no me importa que continuemos con las promociones el tiempo que haga falta!”. Esa realidad, que no ha hecho más que consolidarse y acentuarse con el paso de los años, convertía el cupón del diario en su valor añadido. A medio plazo, será la información la que se convierta en valor añadido de otros productos o servicios. ¿Que contratas un servicio de streaming de vídeo? Las noticias sobre cine o televisión serán el regalo que dé valor al servicio. ¿Que compras un smartphone? El acceso a contenidos sobre tecnología y movilidad de la mano del fabricante y a cargo de profesionales del periodismo se convertirán en el valor añadido del gadget adquirido.

5. El producto de la comunicación corporativa se convierte en “brick content”. En un post anterior, hablábamos de “brick content marketing”, un concepto desarrollado por nosotros que plantea campañas de marketing en las que los elementos de la acción pueden ser consumidos, utilizados y transformados por los usuarios como ellos deseen. ¿Puede tener la comunicación corporativa esa forma de “brick content”, de forma que cada periodista y cada medio encuentren elementos útiles para incorporar a sus noticias y reportajes? Sí, y sin duda deberemos orientarnos en esa dirección. Y no hablo sólo de ofrecer imágenes, vídeos o textos; hablo también de facilitar el acceso a fuentes directas de información a través de canales digitales. ¿Qué tal si imaginamos una nota de prensa con el contacto directo en redes sociales con portavoces, expertos y testimonios, así como con enlaces a información externa no corporativa para dar al periodista todas las piezas posibles para construir la información que le parezca más interesante?

En cuanto al futuro del periodista, daría para uno, dos o tres posts más, pero me limitaré a recomendar la lectura de una reciente entrada de Miguel Ángel Uriondo, de la revista Actualidad Económica, en su blog ALSD acerca de la utilidad del director de comunicación. Los últimos párrafos acerca de la figura del storyteller en las organizaciones son de lo más recomendable.

Feliz verano.

Carlos Molina

@molinaguerrero

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Prepárense porque el futuro de los medios ha llegado: es de pago

26 / jun / 2013 | Escribir un comentario

El modelo de “pago por contenidos” en el sector informativo cobra fuerza y según apunta el estudio “Digital News Report” publicado por Reuters, que recopila datos sobre hábitos de consumo de información en Reino Unido, España, EEUU, Alemania, Francia, Italia, Brasil, Japón y Dinamarca, los españoles también nos sumamos al carro.

Personalmente, la idea de pagar por cada uno, de los cuatro o cinco medios, que consulto a diario no me persuade demasiado pero, desde un tiempo, venimos sabiendo que los grandes medios de comunicación a escala mundial – The New York Times o The Washington Post – están depositando su supervivencia en el modelo de “muro de pago”.  Y aunque en España ya hemos visto alguna intentona (medio fallida) de implementar este sistema, como es el caso de El País y El Mundo,  todo apunta a que las grandes cabeceras españolas también seguirán este sendero.

El estudio de Reuters arroja algunos datos más que previsibles. En las conclusiones de este año, se refleja un fuerte crecimiento en el acceso a la información a través de smartphones y tablets (uso que se ha duplicado en todos los países en 2012 y 2013). Y por supuesto, se ratifica el impacto de los dispositivos inteligentes, los cuales han desplazado a los diarios impresos en nuestra rutina diaria de acceder a la información.

Como también era de esperar, los internautas menores de 35 años consumen noticias a través de medios interactivos, mientras que los adultos prefieren los medios tradicionales: televisión, radio y prensa. De hecho, en Estados Unidos, Brasil y España, las redes sociales se están convirtiendo en la forma de acceso a las noticias, siendo Twitter la red social estrella para mantenerse al día de lo que pasa en el mundo.

Hasta aquí todo normal, pero llega la primera sorpresa: el estudio desvela una buena aceptación del modelo de pago en la prensa online. Tanto es así que la media de usuarios dispuestos a pagar por leer noticias en la Red se ha multiplicado por dos en menos de un año: del 4% en 2011 al 9% en 2012.

Esto no es todo, hay una segunda sorpresa: entre los países que más ha aumentado esta alternativa de consumo de información en el último año se encuentra España, donde (ojo al dato) el porcentaje de internautas que han accedido al pago por consultar alguna noticia ha ascendido al 21%.

¿Sorprendid@? Yo la verdad es que sí. En España, que somos muy fans del “todo gratis” y que montamos en cólera de por pagar 0,89 céntimos/año por usar WhatsApp, me sorprende que la gente esté dispuesta a pagar por acceder a la prensa online. A no ser que, nos conformemos con leer sólo una fuente de pago por no poder permitirnos leer en profundidad más de un medio. Tal y como están las cosas, no sería raro y la verdad, esta alternativa no me convence nada.

En el caso de que este modelo tome fuerza, se me plantea una duda: si los medios son más autosuficientes gracias a las suscripciones de los lectores, ¿qué pasara con la relación medio-anunciante? ¿Se debilitará? ¿Se encarecerán los precios? Las marcas ya no tendrán la sartén tan cogida por el mango, ¿virarán sus inversiones a otros medios? Es probable que si los medios toman las riendas de sus financiación pongan condiciones, puedan reestructuras sus modelos de precios y jugar sus cartas con más soltura. Habría que ver cuál sería la reacción de los anunciantes. Ahí no me atrevo a hacer predicciones.

Además, si el tráfico online deja de ser la principal vara de medir de los medios, puesto que los suscriptores cobrarían peso, ¿qué pasará con los contenidos informativos? ¿Se verán afectados por este nuevo modelo de financiación? Yo que creo que sí. Es innegable que la información periodística se ha visto afectada por el baremo del tráfico online y por la presión de la inversión publicitaria. Con un esquema informativo más “independiente” creo que las cabeceras tendrán la oportunidad de ofrecer contenidos diferentes y de mayor calidad.
Y tú, ¿estarías dispuesto a pagar por la prensa online? ¿Te atreves a vaticinar su futuro?

 

Sara Martín

@_SaraMP_

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¿Por qué lo llaman social business cuando quieren decir comunicación?

30 / ene / 2013 | Escribir un comentario

Modas. Tendencias. Llegan. Sorprenden. Algunas se quedan. La mayoría se van. Pero ¿nos paramos a pensar en ellas? ¿Qué significan? ¿Cómo están construidas? ¿O simplemente las damos por ciertas y nos subimos al carro?

Últimamente me hago muchas preguntas sobre el social business. La primera: el término. ¿Cómo está formado? Social + Business. Simple, pero ¿correcto? En los últimos meses se ha hablado mucho de una evolución: “del social media al social business”. Yo mismo he defendido un proceso que ahora cuestiono, porque la evolución lógica sería “del business al social business” o en todo caso “del social media al social media business”, ¿no? Coherencia.

¿Qué ha pasado con el término “media”? Cuando hablamos de social business, ¿no nos estamos refiriendo a entornos comunicativos (en este caso, redes sociales) que contribuyen a sacar mayor rentabilidad (en términos de negocio) a las empresas? Entonces, ¿por qué suprimimos toda referencia a la comunicación en el término?

Segunda pregunta (aunque ya van unas cuantas): el significado. Hay 3 corrientes relacionadas con el social business (o alguna más). Una, la más utilizada: cómo sacar rentabilidad a las redes sociales. Dos (muchas veces mezclada con la primera): integrar las redes sociales en todas las áreas y departamentos de una compañía. Y tres, quizá la más “coherente” si atendemos exclusivamente al significado de las palabras: construir negocios más sociales, más humanos y que miren más por las personas.

Ahora que las empresas ya están en las redes sociales, que llevamos años generando contenidos, creando comunidades y buscando el engagement, llega el social business. Un intento por justificar que nuestro trabajo es rentable. ¿Es que antes no lo era? Sí. Y como somos así de inconformistas, queremos que lo sea aún más.

A mi juicio, la comunicación (de las compañías) siempre está vinculada con la rentabilidad. Persigas notoriedad, branding o un posicionamiento determinado, el fin último siempre es contribuir a “vender más” (por decirlo rápido). Si no, ¿por qué quiero que me conozcan? ¿Por qué me esfuerzo para que mi público me vea de determinada manera? ¿Para qué quiero ser visible, empático y dialogar con el público, con las personas?

Resumiendo: la definición es válida, atractiva y justifica muy bien a qué nos dedicamos (business communication). Pero el término social business tiene defectos “de fabricación”, carencias (obviar la comunicación me parece un delito) y, añadamos o no la palabra business a nuestro timeline, nos dedicamos al negocio. Al menos yo lo tengo claro.

El social media está madurando, tomando conciencia de sus responsabilidades, enfrentándose a sus temores, demostrando de lo que es capaz (ser rentable). En definitiva, el social business no es más que la adolescencia del social media. Y si el social business es la vía (lo es), las preguntas tienen que formar parte del camino.

 

Diego Rivera

@riveradiego

hobby

¿Crisis de los medios o una población desmotivada?

15 / ene / 2013 | 3 Comentarios

Hace poco escribí un post que auguraba la desaparición de los medios escritos si las empresas editoriales se empeñaban en mantener su obsoleto modelo de negocio. Una semana después, el destino me guardaba una fuerte bofetada en Alemania.

Pocos placeres hay tan grandes para un lector de revistas como visitar la tienda de prensa de una gran estación de tren en el teutón país. Allí uno se encuentra, por ejemplo, con que existen más de 10 cabeceras dedicadas al extremo arte del tatuaje, 7 revistas centradas en temáticas tan peregrinas como los tractores o más de 15 publicaciones especializadas en automóviles clásicos. Si tocamos temáticas como decoración, jardinería, cocina, tendencias, etc., el número de cabeceras se dispara hacia las docenas. En resumen: dudo que un kiosco callejero español pudiese albergar siquiera el número total de cabeceras dedicadas en Alemania únicamente a la automoción.

Estas tiendas de estación son paraísos editoriales que echan por tierra mis agoreras opiniones sobre el futuro de la prensa escrita. ¿Motivo para la esperanza? En ningún caso. La situación es infinitamente peor de lo que pensaba.

Una de las razones de la fidelidad al papel de los alemanes puede ser que la población germana no se ha visto tan afectada por el deslumbramiento tecnológico del que somos víctimas en España, tal como indica el Observatorio eCultures Europe desarrollado por la empresa G2.

Pero no me vale, ya que los índices de adopción tecnológica no justifican en ningún caso la histórica diferencia entre el número de cabeceras que existen en ambos países. ¿Cuándo hubo en España una sola revista sobre tractores que se vendiese en kioscos? Yo, desde luego, no la recuerdo.

La preocupante interpretación que me ha surgido es que España es un país en el que la diversidad de intereses y aficiones no tiene cabida o, por lo menos, no es rentable para quienes informan sobre ellas.

Si en Alemania se venden muchas revistas de tatuajes, debe de ser que por allí vive una gran cantidad de personas interesadas en dichos menesteres. Si la edición de revistas de tractores constituye un negocio rentable, intuyo que será porque habrá agricultores tudescos que se tomen lo suficientemente en serio su trabajo como para adquirirlas. Puede que no sea por eso. ¿Será simplemente que hay mucho friki de las carreras de tractores?

El motivo me da igual. El caso es que esos medios se venden. ¿Por qué? Porque hay personas interesadas en determinados temas, ya sea a nivel personal o profesional. Personas que se toman la molestia de adquirir una publicación a un precio asequible en relación a la pasión o motivación que genera dicha temática.

¿En España qué motivaciones, intereses, aspiraciones tenemos?

…el fútbol.

¿Somos, a pesar del mito, un país sin pasiones? ¿No tenemos aficiones más allá del balompié? ¡Sí, la Fórmula 1! Disculpe, padre.

A lo mejor es que en España no disponemos de tiempo para poder dedicárselo a las aficiones. Es posible. En Alemania se mira con malos ojos a aquellos trabajadores que prolongan su estancia en la oficina más allá de la hora de salida (sobre las 4 o las 5 de la tarde). Los que lo hacen caen bajo la sospecha de ser poco productivos. ¡Claro, con horas de salida como esas sí que da tiempo a cultivar una afición! Pero es que en España, los que tienen trabajo deben echar muchas horas para contentar a su jefe, que aún cree que número de horas y productividad son conceptos relacionados. Y, cómo no, saliendo a horas españolas, ya no hay quién pueda labrarse una afición decente, salvo la de entrenador de bar…

El caso es que una población sin aficiones me parece un problema mucho más global y grave que la crisis de un único sector productivo, como es el de los medios escritos. Particularmente, me resulta descorazonador y desesperanzador.

Así que a ver si en este 2013 todos somos capaces de rescatar y empujar esa afición que siempre hemos tenido pero hemos debido acallar por circunstancias de la vida. Nos puede ayudar a nivel particular y posiblemente también al mundo editorial.

#change2013

Stephan Fuetterer

@sfuetterer

medios impresos futuro

El futuro de los medios impresos y del periodismo

26 / nov / 2012 | 11 Comentarios

Hace unos días, los amigos de Acceso.com me pidieron escribir un artículo para su blog interno. Me han permitido compartirlo con vosotros en esta bitácora, y es lo que encontraréis a continuación :-)

No hay que tener una bola de cristal para prever la evolución de los medios escritos y de la profesión del periodismo. Hace cinco años ya había nubarrones y los periodistas más previsores comenzaron a formarse en asuntos de social media para un posible reenfoque de su carrera. ¡Bien por ellos y por su capacidad de discernimiento! En otros medios, en cambio, había una sensación de intocabilidad hasta hace unas semanas, como si la crisis no pudiese afectarles. Sabemos lo que está sucediendo, ¿verdad?

Todo está tan complicado como hace unos años en la industria musical, donde desaparecieron gran parte de las empresas del sector a pesar de que se escuchaba más música que nunca. No se libraron ni los gigantescos sellos multinacionales. Sin embargo, en un entorno tan complicado, surgieron empresas como MUWOM, con Roberto Carreras y Carlos Jean a la cabeza, que han sabido lidiar el temporal y aprovecharse del cambio de paradigmas que ha llegado con el social media para construir un sólido negocio y reinventar un sector.

Bien, pero volvamos al título. ¿Qué pasará con los medios de papel? Desaparecerán todos. No es que desee que suceda; es como creo que ocurrirán las cosas. Sólo sobrevivirán unos pocos, financiados indirectamente por las fuerzas políticas, necesitadas de un bastión mediático para defender sus posiciones. También tendrán posibilidades de pervivir aquellos medios impresos cuya posesión y contenidos generen cierto fetichismo. El resto de información se podrá encontrar en internet, ya sea de la mano de medios online, de redes de blogs comerciales o de blogs personales.

Uno de los problemas fundamentales es la voluntad de cambio. Hace unos meses sugerí a un gran grupo mediático español reconvertir los editoriales de moda y bazares de complementos de sus revistas online femeninas (incluidas las versiones para iPad) en algo parecido a lo que ofrece Netaporter, una tienda online de productos de moda de lujo. Imaginen a la lectora que encuentra unos pendientes que le encantan y que pueda acceder, desde la misma aplicación iPad de la revista, a diferentes tiendas online que ofrecen ese producto. Si se produce la venta, una comisión de la misma iría al medio. Pero no.

Rápidamente se desestimó mi sugerencia porque “montar todo eso resulta muy complicado” ¡Pues claro que es complicado! Estamos en medio de un cambio de Era. ¡Hola! ¿Alguien se ha dado cuenta de eso? Conclusión: no hay voluntad de cambio, por lo que el cambio resulta inviable. Así que los medios en papel y, posiblemente, sus correspondientes versiones electrónicas, desaparecerán. Tal cual. Entiendo que empresas de arraigada tradición periodística no deseen convertirse en bazares donde se vende todo tipo de productos. No responde al afán periodístico. Por tanto, los medios de papel desaparecerán, dado que no habrá otros ingresos que sustenten la faceta periodística.

Sigamos con el titular. ¿Cuál es el futuro de los periodistas, aparte de escribir en blogs propios o comerciales? Trabajarán generando contenido para empresas. Los ciudadanos siempre han acudido a las fuentes de información para adquirir conocimiento. El concepto de informador se asociaba hasta hace poco exclusivamente a la figura del periodista. Hoy ya no.

Las empresas se están convirtiendo en fuentes de información. ¿Para qué hacen falta intermediarios si las compañías pueden trasladar directamente la información al ciudadano? Casi todos sabemos el papel de filtro social que se supone que deben ejercer los medios para tratar de lograr una sociedad más equilibrada. Pero… ¿es realmente así? Al fin y al cabo, hay que tener en cuenta que los medios de comunicación no dejan de ser empresas y que, por tanto, además de sus afinidades políticas, también tienen sus intereses económicos, como cualquier otra empresa. Entonces, ¿qué diferencia hay entre trabajar para una empresa o trabajar para una empresa?

Lo que está claro es que las corporaciones necesitan a los periodistas para generar muchos contenidos si quieren destacar en esta nueva sociedad que se está construyendo. Por tanto, hay espacio para la esperanza aunque desaparezcan los medios en papel. Como bien indica mi amigo David, en las diferentes compañías, los dircoms (directores de comunicación) tienden a convertirse en dircons (directores de contenidos), y alguien con buen criterio y cabeza pensante debe generarlos.

¿Que resulta poco consolador generar contenidos para empresas porque puede significar renunciar al espíritu periodístico? Es posible. El periodismo es una profesión vocacional. Grandes personajes de la gran pantalla ostentaban cargos periodísticos (hasta se han escrito tesis doctorales al respecto); grandes periodistas provocaron sonadas dimisiones. Puede que los periodistas de investigación nos hiciesen sentir más seguros en esta sociedad. Pero como decíamos, estamos en un cambio de Era y puede que nada de eso importe ya.

Pero desde este lado de la comunicación también se pueden destapar cierto tipo de asuntos. Mi amigo Pablo está pasando momentos complicados precisamente por denunciar situaciones injustas. Así que, querido periodista, no pierdas la esperanza de ser útil para la sociedad simplemente porque no trabajes en un medio que hace uso de la tinta y el papel. Todo este cambio no tiene por qué resultar tan desconsolador como puede parecer en un primer momento. Eso sí: en este sector no tenemos Pulitzers.

Stephan Fuetterer

@sfuetterer

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Best Relations, Mejor Agencia de 2012

26 / oct / 2012 | Escribir un comentario

¡Lo hemos conseguido! Y queremos compartir con todos vosotros un momento tan feliz como éste: Best Relations, agencia de comunicación y social media, ha sido galardonada con el Premio a la Mejor Agencia 2012 de “Los Mejores de PR”, concedido por PR Noticias.

Gracias a todos los que habéis participado en las votaciones. Gracias a las compañías y a las personas que están detrás de las marcas, por confiar en nosotros. Y sobre todo, gracias al todos los que forman parte del equipo de Best Relations. Éste es el reconocimiento al trabajo diario.

15 años después de que Stephan Fuetterer e Ignasi Vendrell pusieran la primera piedra, nos apasiona reconocer que nuestro sector es quizá de los más mutantes, está en constante movimiento y cada día construimos nuevos retos, llámese comunicación transmedia o social business.

La entrega de premios tendrá lugar el próximo 27 de noviembre, durante la gala “Los Mejores de PR” organizada por PR Noticias, y donde Best Relations recibirá el máximo reconocimiento en la categoría de Mejor Agencia.

¡Gracias a todos!

youtube

Youtube: calidad versus clics

22 / oct / 2012 | 1 Comentario

Cada vez los teléfonos incorporan mejores cámaras, lo que supone una mayor cantidad de imágenes y videos realizados por los usuarios y por tanto, una mayor cantidad de contenido subido a la red. Este tipo de contenido, el audiovisual, es el que más fuerza está tomando en el último año y la gran proliferación de plataformas dedicadas al alojamiento y la compartición de vídeo así lo demuestra. Por eso, cualquier cambio que se produzca en la plataforma de vídeo por excelencia (Youtube) es importante tenerlo en cuenta para que no nos pille desprevenidos.

Hace una semana, Youtube anunciaba en su blog dedicado a creadores que había ajustado los algoritmos que se utilizan para producir las recomendaciones de vídeo a los usuarios. La nueva fórmula se centra en el tiempo y no en el número de clics de reproducción, es decir, en los vídeos que mantienen al espectador más tiempo enganchado a la plataforma. También anunciaron su intención de aplicar este nuevo algoritmo a su motor de búsqueda; así, los contenidos con más tiempo de visionado posicionarán mejor que los que cuenten con un número mayor de reproducciones.

YouTube tiene millones de vídeos alojados en sus servidores y cada día aumenta su número de manera exponencial, así que, como la cantidad ya no es un problema, ha decidido centrarse en la calidad. Con esto no sólo pretende ayudar a los usuarios que mejor contenido publiquen, sino que ataca a uno de sus principales competidores directos, Vimeo, que se diferenciaba del resto de plataformas por tener como principal valor la calidad del material de sus usuarios.

Pero realmente ¿qué se esconde detrás de este cambio de rumbo en la plataforma? Lo primero que me viene a la cabeza es que, cuanto más tiempo estén los usuarios visualizando vídeos, mayores ingresos podrán obtener con la publicidad: cuanto más larga es la película, más cortes publicitarios se pueden insertar. Esto nos hace suponer que dentro de un tiempo se producirán nuevos cambios en la manera de insertar información comercial dentro de los vídeos subidos por los usuarios.

La verdad es que este cambio de algoritmo se veía venir desde hace tiempo, ya que Google nos tiene acostumbrados a este tipo de acciones que mantienen al usuario alerta y no dejan que se cree una formula de oro que te mantenga siempre en primera posición.

Aunque la respuesta que realmente me gustaría conocer es: ¿seguirán los usuarios (vlogs, gameplayers, etc…) o las multinacionales (EMI, Warner, etc..) haciendo el mismo tipo de contenido? O lo que es lo mismo: ¿empezaremos a ver videoclips de 8 minutos o vlogs con cabeceras infinitas y sin esos cortes tan característicos que disminuyen la duración del vídeo? Personalmente espero que no, pero algo me hace me pensar que me equivoco y, como adicto a Youtube, no sé hasta qué punto me molesta que los youtubers cambien simplemente por percibir mayores ingresos, aunque ya lo dijo Jerry Maguire: ¡¡enséñame la pasta!!

Daniel Fernández
@boillos