Cómo atraer comentarios a tus posts

Lo difícil de dejar un comentario en un post

17 / oct / 2014 | Escribir un comentario

A la hora de evaluar el interés que generan nuestros contenidos en medios sociales, solemos centrarnos en contabilizar métricas relacionadas con la frecuencia con que el enlace se comparte en otras plataformas. Eso, ya lo sabemos, no garantiza su lectura, pero al menos es una forma de evaluar la participación de aquellos que visitan nuestra página. Compartir, en definitiva, es una forma de intervenir. Lo difícil, sin embargo, es conseguir un comentario.

Los comentarios son, probablemente, el formato de intervención más exigente. No obedece a una reacción espontánea, como pueda ser valorar un texto o clicar el botón de “me gusta”. Requiere mucho más: exige meditar, contrastar y tomarse el tiempo de plasmar por escrito una opinión propia que se expondrá de forma pública. Y justo el tiempo es algo de lo que no solemos disponer. Sigue leyendo

Tendencias en comunicación y marketing

#4 Tendencias en comunicación y marketing 2015: contenido líquido

16 / oct / 2014 | Escribir un comentario

La cuarta de nuestras tendencias en comunicación y marketing 2015 aborda algo tan importante como el papel del contenido en las estrategias de comunicación de las empresas. A lo largo de los últimos dos años, aquel se ha convertido en el ingrediente fundamental de todo plan que se precie, aunque a menudo bajo el paraguas del marketing y sus derivados: branded content, periodismo de marca, real-time marketing

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Marcas conscientes

#1 Tendencias en comunicación y marketing 2015: el paradigma de las marcas imperfectas

13 / oct / 2014 | Escribir un comentario

Hoy comenzamos una serie de publicaciones con la que repasaremos nuestras tendencias en comunicación y marketing 2015. La primera tiene que ver con la forma en que ha evolucionado el engagement en social media y el tipo de presencia pública de las empresas en el ámbito digital.

La gran obsesión de las marcas en los últimos dos años ha sido conectar con sus públicos, establecer un nivel de afinidad y empatía que les permitiera generar una comunidad de fans a su alrededor a los que poder hacer llegar sus mensajes de una forma más cercana y eficaz. Sigue leyendo

El community manager se ha vuelto loco: el retorno

El community manager se ha vuelto loco (II): el retorno

28 / nov / 2013 | 3 Comentarios

Resulta muy duro sustraerse a la fama, al éxito, a los aplausos del público. ¿Quién no se vendría arriba cuando un tuit suyo se replica cientos de veces? ¿A quién no se le pasaría por la cabeza buscar formas de rentabilizar su blog cuando supera los varios miles de visitas diarias? ¿Acaso hay alguien capaz de olvidar el peso de los premios recibidos o el reconocimiento de los rankings por su estilo gestionando redes sociales? Lo dudo. La popularidad puede superar al community manager más pintado. Yo mismo voy a cometer el error con este post oportunista. No sé quién me habré creído que soy.

La semana pasada asistimos a un duelo en la cumbre en Twitter. Dos de los perfiles más famosos y controvertidos, @policia y @MediaMarkt_es, se enfrentaban en un atípico enganche digital como no se recordaba en el mundo social media. A un consejo de la Policía Nacional sobre la obligación ética y legal de los cazadores de tratar bien a sus perros, contestaba Media Markt con un alegato contra el mismo ejercicio de la caza redactado en forma de reproche. El hecho no habría extrañado de tratarse de un perfil personal, pero sí cuando se hace con uno corporativo. Ahora bien, si atendemos a que la cuenta de Media Markt se gestiona como lo haría una “tuit-star” adolescente, usando su lenguaje, guiños y referencias a la cultura de la verdadera generación nativa digital, la capacidad de sorpresa es lo que está fuera de lugar.

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Famosos y redes sociales

Famosos, publicidad y redes sociales

19 / jul / 2013 | 5 Comentarios

Últimamente me encuentro a mucha gente indignada por la práctica, cada vez más habitual, de contratar a personajes famosos para publicar mensajes comerciales en redes sociales. Pagar a una celebrity para que promocione un producto es algo que se viene haciendo desde la noche de los tiempos, así que imagino que la indignación viene porque los usuarios entienden que las marcas se inmiscuyen en el último bastión de los consumidores libres.

En realidad, ni Twitter ni Facebook son espacios libres de marcas, y eso es algo que todos hemos aceptado, pero parece que la polémica viene motivada por la no identificación de estos mensajes, como en la última campaña de Danone. Probablemente, lo más ético por parte de la celebrity que emite el mensaje pagado por una marca sería indicar que se trata de publicidad, pero, ¿a alguien le cuesta realmente distinguir cuándo se trata de un tuit “inocente” y cuándo el emisor ha recibido dinero a cambio del mensaje?

Creo que, a estas alturas del partido, todos sabemos que Anna Simon no hace todas sus compras en las rebajas de El Corte Inglés o que puede que Matías Prats no tenga su coche asegurado en Línea Directa. ¿Por qué es distinto en el caso de los tuits pagados? Porque es más nuevo, quiero pensar. Pero no pienso que haya que rasgarse las vestiduras y clamar contra un engaño masivo a los consumidores. Los portavoces, en la mayoría de las ocasiones, ni siquiera son líderes de opinión en el sector en cuestión, sino simplemente usuarios con mucha visibilidad y una amplia comunidad de seguidores. No me parece preocupante que Nuria Roca me recomiende un yogur helado; me parecería preocupante que un reputado doctor recomendara un medicamento en Twitter porque un laboratorio le ha pagado para ello, y no lo identificara como publicidad. Todo tiene un valor relativo: lo peor que puede pasar es que el yogur helado no me guste; el medicamento puede tener efectos secundarios.

Dentro de que opino que los tuits pagados deberían ir identificados y que no hay que hacer un drama de ello porque el daño es mínimo, hay publicidad con celebrities en redes sociales que roza el mal gusto. Y lo peor es que se vuelve contra la marca, cuya única falta es no haber previsto lo imprevisto y detallado hasta el último detalle de la acción.

El último ejemplo que recuerdo es un evento de la presentadora Raquel Sánchez-Silva para la promoción del móvil Sony Xperia Z. Se trataba de su primera aparición pública tras la repentina y trágica muerte de su marido; según cuentan, la marca le dio todas las facilidades para rescindir el contrato, pero ella no quiso hacerlo. ¿Qué ocurrió? Que acabó agradeciendo las condolencias recibidas en su Sony Xperia Z, en un momento raro-raro que pasará a posteridad. Me imagino la cara que debieron poner los responsables de Marketing, pensando en lo beneficioso que iba a ser para el lanzamiento de su nuevo modelo… Los famosos son imprevisibles, ¡qué les vamos a hacer!

Ana López

@anafwwm

egocentricos-narcisistas

¡Egocéntricos! ¡Narcisistas! Eso es lo que sois

13 / may / 2013 | 1 Comentario

Según la revista Time, hay una generación nueva de jóvenes (egocéntricos), a quienes llama Milenistas, conocida como “The Me Me Me Generation”. Lo que define a esta generación es su narcisismo exacerbado.  Por cierto, antes de que se me olvide, la semana pasada descubrí otra definición del término “milenista” mucho más amplia en este post donde se habla “de mileuristas a milenistas, del capitalismo al talentismo”. Muy recomendable.

Me pregunto: ¿el narcisismo define sólo a una generación o es característico de una era?

The Me Me Me generation

La chica de la portada de Time tiene un móvil. Fijo que la foto que se está haciendo termina en Instagram, Twitter, Facebook, Tuenti y en algún Whatsapp. ¿Son las redes sociales las culpables de este narcisismo general (no sólo juvenil)? Es más, ¿para qué sirven las redes sociales?

Es una pregunta con muchas respuestas. Las personas las utilizan para estar en contacto. Las marcas para vender más. Y en general, todos las empleamos para el personal branding. Desde los tiempos del Fotolog, vulgarmente conocido como Egolog, si hay algo que alimentan las redes sociales es el narcisismo. Exigimos nuestra cuota de protagonismo, incluso cuando formamos parte de iniciativas tan brillantes como la co-creación.

¿Qué opináis? ¿Qué os parece la portada de Time? ¿Te identificas con “The Me Me Me Generation”? ¿Es una era o es una generación? ¿Tienen la culpa únicamente las redes sociales?

Diego Rivera

@riveradiego

Felicitar un cumpleaños: todo un arte "social media"

Felicitar un cumpleaños: todo un arte “social media”

13 / feb / 2013 | 2 Comentarios

Hoy es mi cumpleaños. Es una buena noticia. De hecho, ni siquiera estoy en la oficina, porque si trabajas en Best Relations, el día de tu cumpleaños ¡es fiesta! Pero a lo que íbamos.

Reconócelo: alguna vez te ha invadido el desánimo cuando alguien que esperabas que te llamase para tu cumpleaños tuvo el cuajo de conformarse con un escueto tuit o post en tu muro de Facebook diciéndote: “¡Felicidades, que lo pases super-bien!”

Quizá la forma en que las personas nos felicitan sea una buena sonda para medir lo que le importamos a la gente (o no; jamás te tomes mis posts demasiado en serio). Lo importante es que a uno le hagan sentir especial y que uno sepa hacer sentir especial a las personas que a uno le interesan de verdad (el famoso “sólo porque eres tú”). Una vez más, al igual que en el mundo de la comunicación y el marketing, la diferenciación resulta fundamental. ¿Y qué es la clave de la diferenciación? Sencillo: el subtexto que podemos extraer. Veamos algunas posibles lecturas entre líneas que podrían darse ante determinados tipos de felicitaciones, desde lo más lamentable a lo más glorioso:

  • Alguien que a te da lo mismo no se acuerda de felicitarte el cumpleaños.
  • Tú tampoco te acuerdas de esa persona, así que no pasa nada.
  • Alguien especial para ti no se acuerda de felicitarte el cumpleaños.
  • En caso de que te acordases de que esa persona no te ha felicitado (que ya es de rencorosos) piensas: “Pues con el lío que tendrá, no me extraña que no se haya acordado. A mí me ha pasado lo mismo muchas veces”. Si le das más importancia, puedes comenzar a pensar que algo insano está ocurriendo en tu organismo ;)
  • Te llega un mensaje en Facebook: Pericco de los Palottes te invitó a probar “Deseo agregar tu cumpleaños”.
  • “¿Pero cómo es posible que esta persona a la que he visto UNA o NINGUNA vez en mi vida quiera saber cuándo es mi cumpleaños? ¡Qué más le dará saberlo! ¡Bah! Eso es que le ha enviado la petición a cholón a todo el mundo. Paso ¡Hay que ver cómo le gusta a la gente hacerme perder el tiempo”.
  • Te llega un mensaje en Facebook: un amigo (esta vez de verdad) te invitó a probar “Deseo agregar tu cumpleaños”.
  • “Qué majo, se interesa por mi cumpleaños”. En ese momento aparece la sombra de la duda: “¿No será que mi colega ha hecho lo mismo que Pericco de los Palottes y lo ha enviado a cholón? ¿Debería seguirle el juego?”. Pero en el instante en el que decides que tu amigo se merece que aceptes su invitación, recapacitas: “¿Compartir mis datos con una presunta aplicación de cumpleaños que vete tú a saber quién la ha desarrollado? ¡Anda y que le den! Que me sonsaquen sutilmente cuándo cumplo años, como hago yo con los demás”.
  • Te cuelgan un “Felicidades!!!” o un “Feliz cumpleaños, que lo pases muy bien!!!” en el muro de Facebook o en Twitter.
  • “¡Qué majo! …pero anda que se ha roto los cuernos intentando ser original”. Si es vía Twitter, le atribuyes un pelín más de mérito, porque esta plataforma no va chivándose por aquí y por allá de las conmemoraciones.
  • Te cuelgan un “Muchísimas felicidades wappo/a!! Ya veo que empezaste a celebrarlo anoche :)” en el muro de Facebook o en Twitter.
  • ”¡Qué majo! Y hay que ver qué pendiente está de mis cosas. ¡Qué importante soy como prescriptor!”. #ifeelgood
  • Te cuelgan un “Feliz cumpleaños, que lo pases muy bien!!!” en el muro de Facebook o en Twitter acompañado de una foto como ésta o un vídeo de este estilo.
  • “¡Hay que ver qué detallista! La de minutos de su vida que habrá dedicado a buscar esta cosita tan divertida sólo para que yo me riese”. #friendsforever
  • La misma situación anterior, pero resulta que quien te envía el vídeo sabe que te encanta bailar: “Querido Stephan, no dejes de saltar y bailar en tu cumpleaños. Me imagino que lo celebrarás más o menos así
  • “¡¡¡Qué puntazo, se lo ha currado a tope!!!! Estoy pensando en invitarle a probar Deseo agregar tu cumpleaños para que jamás se me olvide el suyo”.
  • Recibes un mensaje privado de felicitación personalizado a través de cualquier red social: Whatsapp, Line, email o un DM vía Twitter (por cierto, Disney incluye esta práctica en su community management).
  • “Esto ya es amor. Hay que ver la complicidad que tiene esta persona conmigo”. #estoyempezandoaponermetierno
  • Te llega un mensaje de felicitación vía SMS.
  • “¡¡¡Qué vintage!!! Se ha gastado la pasta por felicitarme. ¡Qué cielito! Pero… ¿está tonto o es que no sabe que existen Whatsapp o Line? Ah, claro, es que tiene un Nokia 5110 y con eso poco se puede hacer”. #lequiero
  • Te llaman por teléfono para felicitarte utilizando la voz humana.
  • Después de la conversación haces el pino de tanta felicidad que te ha invadido.
  • Te llega una postal de felicitación vía correo tradicional escrita a mano.
  • Obviamente, lloras de felicidad
  • Alguien te despierta llamando a tu puerta a las 7:15 de la mañana. Es un botones que te trae tu desayuno de cumpleaños, encargado por un súper-amigo (a mi me pasó y te aseguro que no se olvida ;P).
  • Piensas que cuando debas elegir una residencia de la tercera edad para tu retiro, debería ser aquella en la que esté ese amigo.

Podría extenderme al infinito hablando de fiestas y regalos de cumpleaños, pero lo que quería decir es que si una persona te resulta especial, hazle ver que es así diferenciando y personalizando tu mensaje, invirtiendo una pequeña o gran porción de tiempo en ello. Da igual que sea a través de Facebook, Twitter, Whatsapp o mediante una nota en un post-it. Y sobre todo, no te obsesiones con que has olvidado un cumpleaños o que han olvidado el tuyo . ¡A todos nos pasa!

Mi conclusión: te deseo un cumpleaños que te deje así ;)

Por cierto, hoy también es el Día Mundial de la Radio.

Stephan Fuetterer

@sfuetterer

 

social-business

¿Por qué lo llaman social business cuando quieren decir comunicación?

30 / ene / 2013 | Escribir un comentario

Modas. Tendencias. Llegan. Sorprenden. Algunas se quedan. La mayoría se van. Pero ¿nos paramos a pensar en ellas? ¿Qué significan? ¿Cómo están construidas? ¿O simplemente las damos por ciertas y nos subimos al carro?

Últimamente me hago muchas preguntas sobre el social business. La primera: el término. ¿Cómo está formado? Social + Business. Simple, pero ¿correcto? En los últimos meses se ha hablado mucho de una evolución: “del social media al social business”. Yo mismo he defendido un proceso que ahora cuestiono, porque la evolución lógica sería “del business al social business” o en todo caso “del social media al social media business”, ¿no? Coherencia.

¿Qué ha pasado con el término “media”? Cuando hablamos de social business, ¿no nos estamos refiriendo a entornos comunicativos (en este caso, redes sociales) que contribuyen a sacar mayor rentabilidad (en términos de negocio) a las empresas? Entonces, ¿por qué suprimimos toda referencia a la comunicación en el término?

Segunda pregunta (aunque ya van unas cuantas): el significado. Hay 3 corrientes relacionadas con el social business (o alguna más). Una, la más utilizada: cómo sacar rentabilidad a las redes sociales. Dos (muchas veces mezclada con la primera): integrar las redes sociales en todas las áreas y departamentos de una compañía. Y tres, quizá la más “coherente” si atendemos exclusivamente al significado de las palabras: construir negocios más sociales, más humanos y que miren más por las personas.

Ahora que las empresas ya están en las redes sociales, que llevamos años generando contenidos, creando comunidades y buscando el engagement, llega el social business. Un intento por justificar que nuestro trabajo es rentable. ¿Es que antes no lo era? Sí. Y como somos así de inconformistas, queremos que lo sea aún más.

A mi juicio, la comunicación (de las compañías) siempre está vinculada con la rentabilidad. Persigas notoriedad, branding o un posicionamiento determinado, el fin último siempre es contribuir a “vender más” (por decirlo rápido). Si no, ¿por qué quiero que me conozcan? ¿Por qué me esfuerzo para que mi público me vea de determinada manera? ¿Para qué quiero ser visible, empático y dialogar con el público, con las personas?

Resumiendo: la definición es válida, atractiva y justifica muy bien a qué nos dedicamos (business communication). Pero el término social business tiene defectos “de fabricación”, carencias (obviar la comunicación me parece un delito) y, añadamos o no la palabra business a nuestro timeline, nos dedicamos al negocio. Al menos yo lo tengo claro.

El social media está madurando, tomando conciencia de sus responsabilidades, enfrentándose a sus temores, demostrando de lo que es capaz (ser rentable). En definitiva, el social business no es más que la adolescencia del social media. Y si el social business es la vía (lo es), las preguntas tienen que formar parte del camino.

 

Diego Rivera

@riveradiego

inmigrantes-vs-nativos

Inmigrantes y nativos digitales: una cuestión de actitud

18 / ene / 2013 | 2 Comentarios

En 2013, es impensable pensar en un mundo sin internet, sin estar conectados al instante, sin poder compartir nuestras experiencias, nuestras actividades, nuestros sentimientos con miles de amigos o seguidores online. Hoy en día, y cada vez más, la Red se ha convertido en una parte indispensable de nuestras vidas.

Algunos aún recuerdan cómo quedaban desde el teléfono de casa, cómo avisaban a sus padres de que no iban a comer llamando desde una cabina de teléfono, o cómo se comunicaban con amigos que vivían lejos mediante cartas y postales que tardaban en llegar, ansiando el momento en que el cartero llamaba al telefonillo.  Pero ahora todo ha cambiado.

Actualmente conviven dos generaciones muy diferentes: los nativos digitales y los inmigrantes digitales.  Ambos  términos fueron acuñados por Mark Prensky, quien, como él mismo se define, es escritor, futurista, visionario, inventor, consultor, diseñador de juegos y de métodos de aprendizaje.

¿Quiénes son esos nativos digitales? Serían aquellos que no conciben un mundo sin internet, que han nacido y crecido en el mundo 2.0, en un entorno donde la Red ya existía, aunque fuera de una manera mucho más básica a la que ahora conocemos y donde ya se podía acceder a información en cualquier punto del planeta desde tu propio hogar. Para ser más precisos, se considera que constituyen esta generación de nativos digitales aquellas personas que nacieron a mediados de los 80 en adelante.

Y si ellos son los nativos, ¿a quiénes se denomina  inmigrantes  digitales? A esas personas que nacieron en el mundo analógico, antes de mediados de los 80 del siglo pasado. Por eso, se educaron sin la tecnología digital. Serían aquellos que buscaban palabras y biografías en grandes y pesados tomos, y pasaban horas y horas en la biblioteca.

En mi humilde opinión, basada en mi propio entorno, estas definiciones son totalmente erróneas, pues hay muchos inmigrantes digitales que conocen mejor el mundo 2.0 que la generación posterior a ellos. Y no sólo eso: llegan a manejar y exprimir mejor este contexto, tanto en su vida privada como a nivel profesional, porque conocen más herramientas que aquellas que catalogamos específicamente como redes sociales.

No es lo mismo un usuario (da igual la edad) que sólo use Facebook para hablar con su familia y amigos, colgar fotos y realizar comentarios, y que seguramente  no utilizará buena parte de las opciones que proporciona la plataforma porque no le interesen, que alguien que busca ir más allá. La clave está tanto en el acceso a los recursos, como en la actitud y el interés que ponemos en los recursos a nuestro alcance. Un gran ejemplo que demuestra que no existen ni lo nativos ni los inmigrantes digitales ha sido el periodista y fotógrafo español Enrique Meneses, que falleció el pasado 6 de enero (os dejo aquí un post que recoge lo que han dicho de él, así como muestras de su trabajo), y que en los últimos años no dejó de actualizar su blog y su perfil en Twitter.

No debemos dar por hecho que hay una generación que tiene más facilidad para la tecnología que otra, sino que hay que ser conscientes de que esa generación más contemporánea tiende a pasar más tiempo en las redes porque forman parte de sus dinámicas sociales y, por lo tanto, las manejan más ágilmente. Esto no es nuevo. Ocurrió igual con la llegada del vídeo: eran muchos los hijos que enseñaban a sus padres cómo manejarlo, y no porque estos no supieran, sino porque aquellos pasaban más tiempo trasteando con el aparato, igual que pasó más tarde con móviles y ordenadores. Cuestión de actitud.

Rebeca C. López Fernández

 

 @Rbkarol