Social Dislocation: cuando las redes sociales acaban con espacio y tiempo

Social Dislocation: cuando las redes sociales acaban con espacio y tiempo

El origen de internet transformó el concepto de espacio: ya no importaba dónde estuvieras para poder acceder a un contenido, hacer una transacción económica o realizar un trámite. Ahora es algo muy asumido, pero intentad imaginad cómo sería gestionar cualquier cosa sin la red de redes: el día a día de un banco, de una empresa de mensajería, hasta de un hospital… ¡No sé cómo se las apañaban hace 20 años!

Pero la cosa no se quedaba sólo en el espacio. Hasta hace poco, podíamos intuir que los medios sociales estaban eliminando el concepto tiempo, destronando la cronología natural de los hechos en favor del contenido per se. De esta forma, ya no importa cuándo suceden las cosas, sino cuándo las consumimos. Un ejemplo claro son los memes, que ya nacieron atemporales; aquí, lo importante no es en qué momento se originan, sino en qué momento te sumas a la cadena. De esta forma, historias viejas se hacen actuales y los que no se vieron expuestos a esos contenidos en su momento (meses o años atrás) los comparten ahora con igual entusiasmo. ¿Quién no ha recibido en los últimos meses el famoso vídeo de los “bebés gemelos parlanchines”, que data de 2011, de un destinatario fascinado por la conversación de los pequeños?El correo electrónico y las apps de mensajería son vehículos de historias temporalmente deslocalizadas y desubicadas en el tiempo, que alguien (o algunos) mueve por su singularidad, sin atender a la fecha en la que se difundieron.

Pero la novedad, lo que probablemente no podíamos imaginar, es que el fenómeno de eliminación de la dimensión tiempo se está potenciando fuertemente desde las propias redes sociales, generando un fenómeno de dislocación del tiempo o como lo hemos querido bautizar en Best Relations, “Social Dislocation”.

Interés por encima de novedad del contenido

Las redes sociales están evolucionando para mostrarnos no lo último que sucede, sino lo que más nos puede interesar conocer en un momento dado… aunque no sea de rabiosa actualidad. El mejor ejemplo es Facebook, que actúa de este modo de acuerdo a su algoritmo, mostrando en nuestros muros los “titulares” de la vida, lo que a su criterio puede ser más importante para nosotros: en base a la relación que tengamos con el usuario que emite el mensaje, las interacciones que ya haya obtenido ese contenido o lo más importante, claro, la inversión económica que se haya hecho para que nosotros veamos esa información.

Pero lo importante no es que hayamos perdido las dos dimensiones clásicas que regían hasta ahora el universo (el espacio y el tiempo); lo realmente importante es que nos da igual y que esto es incluso necesario para poder sobrevivir a la cantidad ingente de contenidos que se genera en la Red.

Podemos afirmar entonces que el contenido, una vez más, prima frente a los criterios clásicos que habíamos estudiado en Periodismo: una noticia es más relevante para el receptor cuanto más actual es (concepto tiempo) y cuanto más cerca de él se produce (concepto espacio).

Entonces, ¿qué es lo que importa ahora para que un contenido sea relevante? Importa lo emocional, lo impactante, lo singular, lo que tiene capacidad para alegrarnos, indignarnos, sorprendernos, es decir, conmovernos. Estos son los elementos que nos mueven en nuestra vida, y son los mismos elementos que nos hacen compartir un contenido, los que lo hacen viral y a nosotros “socialmente aceptados”, porque somos impulsores de contenido de interés para otros.

En definitiva somos carne de RT y de “like” en un tiempo en el que no importa el ahora ni el dónde. En esta Social Dislocation importa el qué me conmueve.

Begoña González

@Begoglez

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El Blog de Best Relations

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Somos una consultora de comunicación enfocada a objetivos de negocio y transformación digital: #SocialBusiness. En este blog compartimos nuestra experiencia y visión sobre el mundo de la comunicación, los medios, los negocios online y la cultura social.

3 pensamientos en “Social Dislocation: cuando las redes sociales acaban con espacio y tiempo

  1. Querida Begoña:

    Me ha gustado mucho tu post, y aunque tú no aventuras una valoración a la realidad del “Social Dislocation”, yo te lanzo una.
    Me preocupa y mucho, que por culpa de las redes sociales, nuestra atención se vea reducida a lo novedoso o inmediato. Me preocupa, y mucho, que los feeds de inicio se llenen de memes y no de injusticias contantes y sonantes. Me preocupa, y mucho, que los que vienen detrás asuman que lo que está pasando en el mundo es lo que comparten con ellos sus amigos de Facebook.

    Creo que el mundo del periodismo está sufriendo una transformación-crisis-edad-del-pavo brutal y no lo va reconocer ni la madre que lo parió. Pero, bueno, eso lo digo yo, que no soy periodista. Me gustaría saber tu opinión.

    Un saludo,

  2. Hola Carmen,
    Gracias por tu comentario. Efectivamente el mundo del periodismo está en crisis, y quizás no en una sola crisis, sino en muchas: económica, conceptual, de formato, de contenidos… Desde luego alguien debería replanteárselo 🙂

    Sobre lo que consideramos que es o no importante, pasa como con todo: hay que tener criterio e inculcarle ese criterio a las generaciones venideras. El mundo no tiene un solo prisma y tenemos que esforzarnos por mirar todas sus caras.

    Un abrazo,

    Begoña

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