El acuerdo del Puerto Seguro, no tan seguro

Cómo te va a afectar la suspensión del (un) Safe Harbor [ACTUALIZADO]

Lo que pasa en Facebook se queda en Facebook. Ésta ha sido la norma que, hasta ahora, ha regido cada momento que hemos disfrutado de esta red social o de muchas otras aplicaciones y servicios estadounidenses que nutren su negocio a base de datos como son Google, Dropbox o Amazon. Y es que, de forma inocente con cada una de nuestras conexiones, les hemos ido facilitando información personal, dejando a un lado las consecuencias que esto puede tener respecto a los derechos del usuario y del consumidor.

¿Pero a dónde viaja toda esta información? El conocido acuerdo Safe Harbor -Puerto Seguro- firmado entre Estados Unidos y la Unión Europea, ha permitido, a las empresas tecnológicas americanas firmantes, la transferencia de datos a través del Atlántico siempre y cuando cumpliesen los principios de privacidad. Y así ha sido desde 1998. Es decir, una vez que los ciudadanos, administraciones públicas y multitud de empresas europeas introducen sus datos en la ‘nube’, estos van hasta la sede de cada empresa en Estados Unidos, donde son almacenados, procesados y convertidos en un producto de destino desconocido. Incluso llegamos al punto en que son cada vez más numerosos los casos en los que este conglomerado informativo se replica en servidores situados en países terceros.

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El derecho al olvido y la sentencia contra Google

El derecho al olvido y la sentencia contra Google

Tienes una deuda, la saldas, pero Google sigue ofreciendo resultados de búsqueda relacionados con un embargo relativo a dicha deuda, incluso años después de que ya la hayas liquidado. Eso le ocurrió a Mario Costeja. Ni corto ni perezoso, denunció a La Vanguardia, el medio online que publicaba dicha información, y a Google por seguir incluyendo la noticia en los resultados de búsqueda, año tras año.

Costeja se amparaba en el derecho al olvido, ya que el hecho de que dicha información, irrelevante ahora, siguiese apareciendo afectaba a su reputación frente al mundo. En resumen: quien buscase el nombre de este señor, fuera cuando fuese, por los siglos de los siglos, siempre tendría la impresión de que era una especie de estafador, aun cuando la deuda hubiera sido resuelta desde hacía más de un lustro. Sigue leyendo