Hashtagización

Definiendo un nuevo concepto: la hashtagización

Cuando hablamos de hashtag, normalmente lo hacemos en relación a redes sociales como Twitter o Instagram o, si tenemos un día osado, a Facebook o Google+ (sí amigos, aún existe). Todos tenemos en la mente cientos de guías sobre cómo utilizar los hashtags, qué tipo de hashtag son más apropiados para una determinada acción, o incluso cuáles deben ser sus características. Algunas son un absurdo y otras, en cambio, se hacen imprescindibles. Sin embargo, nada de eso nos preocupa ahora mismo. No dejan de ser cuestiones menores o puramente técnicas que quedan situadas a un nivel inferior al que queremos referirnos: la hashtagización de la comunicación. Sigue leyendo

El pozo negro de los hashtags

El pozo negro de los hashtags

Hoy en día es casi tan frecuente tener un correo electrónico como un perfil en Facebook, y Twitter se ha convertido en un fenómeno global. Si tomamos una instantánea del actual panorama de las redes sociales, vemos que el uso de estas plataformas está suficientemente consolidado y que los usuarios poseen amplios conocimientos en cuanto a las funcionalidades de cada una de aquellas. Sin embargo, este empleo globalizado de los entornos digitales ha originado una evolución que, a veces, degenera en el deterioro de ciertas opciones que nos ofrecen estas herramientas. En este caso, hablamos del uso al abuso de los hashtags en Instagram. Sigue leyendo

Cómo monitorizar un tema de interés en redes sociales

Cómo monitorizar un tema de interés en redes sociales

En un mundo donde el intercambio de información es tan gigantesco que puede causar justo el efecto contrario de lo que debería ser la facilidad de disponer de multitud de datos; donde las redes sociales juegan un papel relevante, tenemos también a nuestra disposición múltiples herramientas de medición, gratuitas o de pago, que permiten hacer un seguimiento exhaustivo de los temas que nos interesan. Con ellas, por ejemplo, podemos seguir el hilo de determinadas conversaciones y no perder de vista el tema que resulta interesante en cada momento.

Pero no sólo eso. Para los profesionales de la comunicación, esos instrumentos hacen posible, además, monitorizar acciones o campañas. De hecho, son casi tan importantes como la propia campaña, puesto que es fundamental controlar su impacto para saber con seguridad si está funcionado. Serviría de poco planear y ejecutar una estrategia si no sabemos si se están cumpliendo los objetivos con los que se puso en marcha. Sigue leyendo

hashtag

Doctor, me duele el hashtag

Que la llegada de Twitter, con sus publicaciones de 140 caracteres, revolucionó el mundo de la comunicación es un hecho. Pero de lo que concretamente me gustaría hablar es del tema de los hashtags y cómo su temprana implantación y uso desmesurado está alterando el panorama de esta red social.

Parece que con los hashtags nos estamos volviendo todos un poco locos, sin más. Hay quien usa esta palabra para llamar a su hijo y los franceses, directamente, la prohíben.

¿En qué consiste esta “revolución-hashtag”?

Creada en un primer momento como una herramienta para ordenar e indexar los contenidos en Twitter, el hashtag o etiqueta, nació con el objetivo de facilitar la dinamización, viralidad y popularidad de los comentarios publicados en la plataforma de microblogging. Posteriormente, su uso se extendió a otras plataformas, y en la actualidad la encontramos en redes como Google+ o Instagram. Ahora es Facebook la que podría estar considerando la posibilidad de empezar a usarlos. Si tenemos en cuenta que Instagram es de su propiedad, tiene toda la lógica, ¿verdad?

Sin embargo, esta herramienta se ha convertido en muchos casos en un arma de doble filo, recibiendo mayor protagonismo que la información publicada.

Uno de estos casos es cierta tendencia, tanto en el universo Twitter como en otras redes sociales, a la que nos podríamos referir como “empacho de hashtags”. Se trata, básicamente, de aquellas publicaciones en las que se hace un uso excesivo de etiquetas, restándole importancia a la información y devalúando el propio significado del mismo. Con esta estrategia se consiguen dos cosas: crear confusión en las búsquedas de resultados y a convertirse en verdaderos spammers.

Otra de las situaciones habituales es la falta de una estrategia adecuada detrás de la creación y promoción de hashtags por organizaciones y empresas. Hay numerosos ejemplos en los que el hashtag empleado ha tenido un efecto “boomerang”, provocando reacciones contrarias a las esperadas. Todos conocemos el célebre caso de McDonald´s y su #McDStories, o la multinacional Starbucks con su campaña #SpreadTheCheer. En ambos casos, los usuarios emplearon las etiquetas con un fin radicalmente opuesto al esperado por sus promotores.

En Instagram, la utilización de esta herramienta se ha desvirtuado dramáticamente, llegando a carecer casi por completo de sentido. Quizás se debe al hecho de ser una de las últimas redes sociales en ganar popularidad, pero el caso es que el uso de hashtags no ha terminado de cuajar del todo. Para todos aquellos que no estéis familiarizados con esta plataforma, recomiendo ver esta “guía práctica para no ser un asco en Instagram”, creada por Casey Neistat:

En esta red móvil, encontramos multitud de publicaciones de usuarios que emplean de forma compulsiva, en todas sus fotos, hasthtags populares como: #love, #instagood, #photooftheday, #instamood, etc.. ¿Resultado? Lo más probable es que las primeras fotografías que encuentres introduciendo esos términos disten mucho de guardar relación alguna con su significado.

Desde mi punto de vista, el uso de hashtags acompañando a las publicaciones es necesario y positivo para ordenar e identificar la información, pero siempre que nos apliquemos la coletilla de “en su justa medida” y usemos el sentido común a la hora de elegir tanto su número como su significado.

¿Y vosotros que opináis? ¿Pensáis que esto de los hashtags se nos está yendo de las manos?

Mercedes García

@mercegarten

oreo-social-media

Oreo, o cómo sacar partido a un icono en social media

Aunque no sea cosa nuestra, hay que reconocer el trabajo bien hecho. En ese apartado merece la pena destacar el aprovechamiento que está haciendo Nabisco de las plataformas de social media con uno de sus productos estrella: las galletas Oreo. A priori, parece fácil generar atención y ruido mediático en torno a una marca de reconocimiento mundial, pero a veces es eso lo que se vuelve complejo. En este caso, merece la pena analizar cómo han enfocado su posicionamiento en medios sociales.

Oreo es un icono internacional. No es sólo que sea un producto de consumo masivo -que lo es-, sino que ha alcanzado la categoría de referente mundial. El esquema de las dos bases de galleta de chocolate con su crema de nata en medio ha servido de referencia para cientos de productos similares, cuando no son directamente una copia del original. Y es precisamente esta competencia a diferentes niveles la que constituye la principal amenaza de la famosa galleta. ¿Cómo conseguir que el consumidor tenga claro que la Oreo original es algo especial que la distingue de sus competidoras? ¿De qué manera lograr establecer un vínculo emocional que pueda ser decisivo para inclinar la balanza al estirar la mano hacia el lineal y decidirse por una u otras opciones?

En el caso de Oreo, la clave está no tanto en convertir la galleta en protagonista, sino en dar esa posición al consumidor. Él es el que ha hecho del producto algo diferente, y sólo los que consumen Oreo saben que no se puede comparar a nada más (al menos, ésa es el mensaje que reside en la base de la estrategia de comunicación). Igual que los “trekkies” se reconocen en su saludo, el consumidor de Oreo se identifica por su forma de comer la galleta: separándola en dos y lamiendo su crema.

¿Y qué pintan las redes sociales en todo esto? Son el instrumento perfecto para dar visibilidad a ese sentimiento de diferenciación que distingue a los consumidores del producto. Explotando la complicidad de los usuarios, se consigue algo tan difícil como generar sensación de exclusividad… aunque la página en Facebook cuente con más de 32 millones de seguidores.

Cada acción de Oreo en social media tiene tres elementos:

  • La galleta como objeto con el que jugar.
  • El consumidor que decide cómo quiere utilizar la galleta.
  • Un elemento de cohesión para difundir a través de las redes sociales: un hashtag.

El mejor ejemplo ha sido la campaña “Cookie vs Creme”, que registró su momento cumbre durante la última final de la Super Bowl en Estados Unidos con un divertido anuncio que dio visibilidad a la propuesta. La acción retaba a los consumidores a definir si les gusta más la parte de galleta (“cookie”) o la de crema (“creme”), desdoblando el enfoque en dos hashtags para Instagram. Compartiendo una foto en esta red con la etiqueta #cookiethis o #cremethis, se retaba a Nabisco a convertir en figura de chocolate o de crema la imagen posteada. El resultado han sido más de 38.000 fotos compartidas con uno de estos hashtags, de entre las que los artistas de la compañía escogieron algunas para transformarlas en originales figuras de dulce.

Perfil de Oreo en Instagram

La acción se desdobló en Facebook, aunque no lo hizo en Pinterest (probablemente porque no le reporte tráfico, interacciones… o porque hay que saber dosificar los recursos), pero al apoyarse en hashtags, se reveló perfecta para compartir en Twitter. Y funcionó. El efecto viral estaba garantizado, sobre todo si el resultado era una llama de chocolate. ¿Habrá sido cosa de Lory Money?

Nabisco y Oreo no se detienen ahí. Continuamente sorprenden a su comunidad con nuevas acciones ingeniosas. El año pasado fue #dailytwist, que les sirvió para convertir a la popular galleta en símbolo de causas y fechas emblemáticas. Ahora toman el relevo los vídeos de la Oreo Separator Machine.

¿Quién quiere sentimentalismos cuando el humor es lo que más nos une en internet?

Carlos Molina

@molinaguerrero