Multitasking y productividad

#sinmóvil

29 / ago / 2013 | 2 Comentarios

La década de los 90 se encaminaba hacia sus postrimerías. Uno de mis clientes de la época era ONO. Los Consejos de Dirección de dicha compañía se caracterizaban, entre otras cosas, por la bandeja que se exhibía justo antes de entrar a la sala donde se celebraban tan magnas reuniones.

Ése era el lugar donde cada uno de los directivos y consejeros debía depositar su teléfono móvil antes de entrar a tomar decisiones sobre el futuro de la compañía. Sin móviles se reducía el riesgo de distracciones. También resultaría de rigor pensar que ninguno de los asistentes a dichos consejos se perdería ningún acontecimiento vital por alejarse del cacharrito bolsillero durante un par de horas. Se trataba de fomentar la concentración individual y colectiva.

Esta imagen volvió a mi mente al leer el post Monotasking is the new multitasking de Fast Company (ya te lo estás leyendo. Son 3 minutos). Es cierto que la tecnología facilita la vida si se usa adecuadamente y de forma racional. Contar con acceso a todo tipo de fuentes de información en tiempo real resulta absolutamente necesario en reuniones de comité de crisis, por ejemplo. Pero… ¿realmente es necesario consultar cada 3 minutos el correo electrónico, Twitter, LinkedIn, WhatsApp, Facebook, Instagram (cómo no) y otras fuentes de información durante una reunión o mientras se está llevando a cabo cualquier otra tarea, incluidas las cenas con nuestras parejas o familias? ¡Somos patéticos!

Globos, alertas de sonido y notificaciones en la pantalla de inicio de nuestros dispositivos nos hacen creer que constantemente nos estamos perdiendo deslumbrantes piezas de información que resultarán vitales para el discurrir de nuestra vida. Cualquier anecdótico pitidito resulta más importante que el plan estratégico que tenemos entre manos ¡Mentira! ¡Son los enemigos de tu equilibrio mental!

En realidad, nos hemos creído el bulo de que somos multitarea y que podemos sacar adelante un montón de trabajo con el móvil mientras lo estamos dando todo en la reunión en la que participamos. ¡Falso! No estás haciendo bien ni una cosa ni la otra. Como dicen en el mencionado post, resulta probable que una reunión de 30 minutos con todos los asistentes concentrados sea más productiva que una de una hora en la que los participantes están interactuando con otros entornos a través del móvil.

Las distracciones constantes son el peor enemigo de la concentración. ¿Y qué me dices del nivel de ansiedad que genera el estar constantemente pendiente del “qué estará pasando en el más allá electrónico”?

¡Concéntrate en una tarea y no consultes tus redes sociales durante media hora! ¡Desactiva los globos y alertas! ¡No tuitées o instagramées (por una vez) esa agradable experiencia que estás viviendo sólo para dar envidia a tus seguidores! ¡Sal a cenar con tu pareja sin tu móvil! ¡Propón a tu pandilla de amigos una noche #sinmóvil! ¿O no tienes lo que hay que tener para hacer algo tan sencillo?

Eres tú quien debe administrar tu vida y decidir lo que es importante, no tu móvil. Ojo, no digo que no uses tu cacharrito o tus redes sociales. Digo que lo uses racionalmente para enriquecer tu vida, no para esclavizarte. Cuando yo estaba en la edad del pavo tomé una decisión ¿Qué pasa si quería quedar con mis amigos pero emitían algo muy interesante en la tele? (sí, esa tele de dos canales y sin vídeo en casa). Decidí moverme siempre bajo el lema “mi vida es una película mucho más importante que cualquiera de las que pudieran echar por la tele” y conseguí ser consecuente con esa máxima que me llegó repentinamente. ¿Podría aplicarse también a los nuevos medios?

Creemos que podemos compaginar diferentes experiencias porque el móvil lo podemos llevar encima y así no debemos renunciar a nada, no tenemos que elegir entre las personas con las que estamos o el aparatito. ¡Podemos tenerlo todo! Pero tú y yo sabemos que eso no es así ¿verdad? Los humanos somos así de buenos con el autoengaño. ¿A que sí? Con lo fantástico que es mirar a las personas a los ojos y nos estamos empeñando en echar a perder esa maravillosa experiencia.

Además, no te preocupes, que si pasa algo REALMENTE importante ya darán contigo para transmitírtelo.

Stephan Fuetterer

@sfuetterer

mobile-commerce

¿La nueva Era del Mobile Commerce?

20 / dic / 2012 | Escribir un comentario

Creo recordar que fue en 1999 cuando La Caixa me dio la oportunidad de asociar mi número de móvil al número de mi tarjeta de crédito. “Empieza una nueva Era”, pensé. “A partir de ahora pagaré todo con el móvil”, me dije. Así que asocié ambos números y realicé, alborozado, mi primera compra pagando con el móvil.

Pero, a pesar de tan esperanzador acontecimiento, esa nueva Era no arrancó. Existía la posibilidad de pagar por el móvil, pero prácticamente ninguna empresa te ofrecía tan sofisticada opción. Después de algún tiempo (sería 2001 ó 2002) empecé a leer noticias ultra-sorprendentes, del tipo: “Es posible comprar latas de refrescos en máquinas de vending usando el móvil como medio de pago”. “¡Revolucionario!”, respondí esperanzado.

Bluff tras bluff. El pago móvil fue, durante muchos años, la eterna promesa del Mobile Commerce. Tan eterna que la mayoría perdimos la esperanza. Jamás habrá forma de sustituir por datos la incómoda cantidad de plástico que habita en nuestros bolsillos.

Apple cambió todo gracias a su visión del Mobile Commerce, tal como se refleja en este fantástico post de Manuel Ángel Méndez. La compañía le dio en los morros a los bancos y a las operadoras de telecomunicaciones, haciéndose con los datos de cientos de millones de usuarios de tarjetas de crédito. Gracias a la marca de la manzana nos acostumbramos a comprar mediante dispositivos móviles.

Durante los últimos meses las cosas están cambiando. Cuando el 12/12/12 todo el mundo estaba hablando de la presentación de El Hobbitt, la empresa española TECHNOactivity estaba presentando, entre otros servicios, un sistema de pago a través del móvil denominado MYMOID, que en breve servirá para pagar no sólo el alquiler de películas como El Hobbitt, sino cualquier otro tipo de productos y servicios mediante un solo clic.

Y no son los únicos. Durante el último mes ha habido constancia concreta de al menos otras tres empresas extranjeras radicadas en España, algunas muy conocidas, que están preparando el lanzamiento, durante los próximos 3 meses, de servicios extremadamente similares. Parece ser que la democratización real en los sistemas de pago móvil está llegando ¿Podremos cambiar las tarjetas por el móvil? Tal vez la pregunta correcta sea si los bancos están dispuestos a colaborar (y parece que sí, aunque puede que a PayPal esta digestión le resulte un poco pesada). El beneplácito de los operadores ya casi no importa. Hace tiempo que fueron puenteados mediante las apps.

El caso es que esta situación me hace tanta ilusión como aquella anécdota de hace 13 años. ¡Pero puede que esta vez vaya en serio!

Stephan Fuetterer
@sfuetterer

whatsapp

Menos Íntimo & Personal: Whatsapp se profesionaliza

16 / nov / 2012 | 2 Comentarios

En los tiempos en los que lo normal era no darle tu número personal a los contactos profesionales y tener agregados a los conocidos sólo en Facebook, enviar un mensaje de Whatsapp era un momento de intimidad. Hace un año, no hubieran pasado de 10 las personas con las que chateaba habitualmente por Whatsapp; repasando ahora la lista de contactos, es visible que el crecimiento ha sido exponencial, provocado por una suma de “democratización” de los smartphones y la posibilidad de vincular tu número de móvil con tus perfiles sociales (Facebook, Twitter, etc.).

Lo anterior quiere decir que tengo en mi lista de contactos a personas a las que no conozco o con las que trato a un nivel más profesional que personal, y puedo ver fotos de perfil, estados y grandes frases a las que, de otra forma, no hubiera tenido acceso. Igual que en su momento aprendimos a filtrar los contenidos que compartimos en Facebook mediante la configuración de la privacidad y las listas, nos falta experiencia en la utilización profesional de Whatsapp. O simplemente es cuestión de asumir que la aplicación tiene un carácter distinto, ya que las opciones estándar de privacidad se reducen a bloquear un contacto: si agregamos nuestro número de móvil al perfil de Twitter que tenemos en abierto, debemos ser conscientes de que no controlaremos quién verá nuestra foto de perfil y nuestros estados.

Los nuevos usos de Whatsapp

Parte de esta profesionalización de Whatsapp consiste en agregar servicios a la aplicación, multiplicando el valor añadido de la plataforma para los usuarios. Los servicios de envío masivo de SMS están agonizando, y las operadoras regalan el envío en sus tarifas. El SMS era un sistema rápido y eficaz, pero hay un nuevo sheriff en la ciudad.

En este último puente descubrí que en ciudades como Granada ya es posible pedir un taxi mediante Whatsapp. La reacción inmediata es pensar que tardas menos en llamar, pero es cierto que el servicio tiene sus ventajas: permite enviar tu posición exacta mediante geolocalización y Whatsapp es un servicio gratuito, no como las llamadas. Además, esta iniciativa ya se puso en marcha en Almería destinada a las personas sordas y parece funcionar; si el servicio es de calidad, son todo ventajas. ¿Por qué no aplicarlo también a determinados servicios de atención al cliente o de comida a domicilio? Las posibilidades son infinitas y el coste no parece ser desorbitado.

No es un campo muy desarrollado, pero encontramos algunos servicios interesantes como el servicio de asesoramiento sexual juvenil del Ayuntamiento de Gijón, las promociones de las macrofiestas, que sin embargo ahora pasan por un mal momento, sin olvidarnos de la compartición directa de música.

¡Larga vida a Whatsapp Pro! :-)

Ana López

@anafwwm

qr

Sobre estrategia móvil y códigos QR: el caso Zoo Records

26 / oct / 2012 | 2 Comentarios

El interés de las grandes marcas por el marketing móvil continúa in crescendo. Hace poco redacté un decálogo de 10 razones para una estrategia móvil. Motivos como la personalización del mensaje, la escasa saturación publicitaria o el tráfico de referencia hacen que las empresas coqueteen con los encantos que brinda la tecnología móvil. Sin embargo, existe todavía gran desconocimiento sobre la implementación de estrategias de éxito mobile acordes con los objetivos de negocio y no todas las compañías tienen claro qué tipo de esfuerzos son los más adecuados para ganar la partida durante el momento cero de la verdad.

Las cifras hablan por sí solas: sólo el 16% de las grandes compañías han desarrollado una estrategia formal para utilizar los nuevos dispositivos móviles como canal para interactuar con el cliente, apenas un 10% de las marcas españolas han desarrollado campañas de mobile marketing y sólo un 5% de los sitios de las principales marcas están optimizados para navegar a través del móvil. Sin embargo, de acuerdo con la  Interactive Advertising Bureau, hay una tecnología móvil que sí se consolida en los planes de marketing y publicidad: el escaneo con el móvil de códigos bidimensionales y códigos BIDI.

Así, vemos códigos QR o BIDI en lonas publicitarias, en periódicos o llevando a cabo acciones tan rutinarias como pedir una bebida en un bar. La acción más común entre los usuarios que utilizan estos códigos, es el acceso a información, webs, videos, promociones o publicidad y algunos sectores ya están apostando firmemente por estos nuevos soportes, siendo alimentación y turismo/ocio, los más maduros en su utilización. Parece que conectar soportes offline con el mundo digital mediante tecnología móvil es el siguiente nivel en el desarrollo de estrategias de comunicación y marketing en este nuevo entorno móvil.

Me gustaría repasar un caso QR que data de 2010 y que considero juega de forma excelente con la afinidad con el target y, sobre todo, con el retorno de la inversión.  La tienda de música independiente de Hong Kong, Zoo Records desarrolló una campaña denominada The Hidden Sound que tenía por objetivo promocionar tanto el propio establecimiento como los artistas underground más prometedores. ¿Qué hicieron exactamente? Pegaron por toda la ciudad de Hong Kong, en zonas graffiteras, 14 modelos diferentes de pósters de animales que incluían de forma semi-oculta un código QR. Cada uno de estos pósters estaba vinculado únicamente a una banda específica. Los usuarios que “descubrían” y escaneaban el código, eran recompensados con una canción de uno de los grupos en promoción, pudiendo además viralizarla en redes sociales. El objetivo era que los usuarios buscaran los diferentes modelos de pósters esparcidos por la ciudad para hacerse con todas las canciones disponibles. En la página a la que accedían, podían, además, comprar el disco completo.

¿Qué reportó esta acción a la marca? Consiguió aumentar la popularidad de su marca en un 150% tan sólo en el primer mes, subir el tráfico a su web un 110% en la primera semana y aumentó las ventas un 130% en los tres meses siguientes a la campaña. Las pre-ventas de CD aumentaron casi un 200% y la campaña local se hizo global gracias a las más de 23.000 visitas en Youtube.

¿Qué os parecen los datos? ¿Qué opináis de la tecnología móvil QR? Parece claro que cada vez más empresas se apoyan en estos códigos para realizar acciones originales, tanto de marketing y comunicación como de ventas.

 

Laura María Vázquez

@lauramaria_vaz

shazam

Y entonces llegó Shazam

25 / sep / 2012 | 1 Comentario

Casi siempre que uno va por la calle o se desplaza en transporte público, se encuentra con gente pegada a sus móviles, riéndose en conversaciones que mantiene en Whatsapp, haciendo fotos y compartiéndolas en Instagram, leyendo publicaciones en Twitter o comentando fotos y actualizaciones de sus amigos en Facebook. Pero hay un fenómeno que sucede cada vez con mayor frecuencia. Si alguna vez veis a una persona que levanta su móvil y lo dirige hacia algún aparato o lugar del que salga o se emita una melodía, que sepáis que lo más seguro es que esté usando Shazam.

Shazam es una aplicación que se encarga de recoger lo que se conoce como una huella digital acústica. Su tecnología es capaz de captar una parte de una canción, compararla con su amplia base de datos e identificarla para devolverte todos los detalles del autor, álbum y título de la composición. El proceso en la actualidad es totalmente automático, pero en sus inicios aquellos que querían usar Shazam debían de marcar el número 2580. La aplicación, después, se encargaba de extraer el audio durante 10 segundos y mostraba, mediante un mensaje SMS, el título de la canción, el artista y el álbum.

En la actualidad, Shazam es una app gratuita para usuarios de todo tipo de smartphones y tablets que sientan curiosidad por conocer más sobre el mundo de la música. Acaba de conseguir sobrepasar la barrera de los 250 millones de usuarios a nivel global (6 millones se encuentran en nuestro país) y sus creadores ya están pensando en nuevos mercados para dejar atrás a sus perseguidores: SoundHound y Google Ears.

Las aplicaciones como Shazam empiezan a trascender más allá del móvil y comienzan a ser un instrumento de experiencias transmedia. Poco a poco, la televisión se está convirtiendo en algo social. Plataformas como Twitter permiten que los usuarios comenten lo que se emite en directo mediante el uso de los hashtags como si de un foro inmenso se tratase, influyendo incluso en que un programa llegue a ser líder de audiencia o, por el contrario, conseguir su cancelación. Cada vez más, este uso social hace que se originen nuevos métodos de interacción con los usuarios que posibilitan la integración de los dispositivos móviles con el uso doméstico de la televisión. Es lo que ya se conoce como el uso de la segunda pantalla.

Según un estudio que realizó la agencia de publicidad Digital Clarity, el 80% de los menores de 25 años del Reino Unido utiliza la segunda pantalla para comunicarse con otros usuarios, comentar los contenidos que se emiten o compartir sus opiniones en las distintas redes sociales. Los creadores de Shazam lo vieron claro: para ellos, la televisión es el siguiente paso.

En la actualidad, Shazam ya cuenta con servicios para televisión, ofreciendo información sobre programas de televisión de unos 160 canales. La aplicación puede reconocer más de 20 millones de canciones, pero con su integración con el mundo de la televisión, ya proporciona otro tipo de información de valor añadido: datos sobre actores, presentadores, horarios, fotos del reparto e incluso cotilleos  de los programas de cada parrilla televisiva.

Para conseguir una mejor integración, Shazam tiene previsto mejorar sus funcionalidades sociales para iPhone, iPad y dispositivos Android. Cuando un usuario se descargue la aplicación en su dispositivo, se le ofrecerá la posibilidad de compartirla tanto en Twitter como en Facebook, para que sus amigos y seguidores puedan ver lo que está “taggeando” o marcando al “shazamear”.

Pero como era de esperar, todo esfuerzo tiene que tener un beneficio. Los desarrolladores de Shazam ya están comenzando a trabajar con grandes marcas para integrarse en sus spots. Mientras uno ve anuncios publicitarios de Renault, Reebok, Unilever, Microsoft, Pepsi o Red Bull, en la pantalla de su televisión, puede encontrarse con el logotipo de Shazam seguido de “Haz Shazam”, en ese momento, si un usuario captura el audio del televisor, en su dispositivo aparecerá contenido adicional, como poder ver el spot desde otra perspectiva, como ya ha hecho Red Bull, o descargar la canción. Hasta la fecha, su mayor éxito ha sido la integración con el anuncio de Pepsi que se emitió durante la Super Bowl 2012, consiguiendo que fuese usado por 50.000 personas en el transcurso del anuncio.

Se acerca la segunda explosión de Shazam dentro del mundo de las apps, pero esta vez va más encaminada a acercar el mundo del entretenimiento y del ocio al usuario, acompañándolo con la interacción de los spots publicitarios. Esto la colocará como una de las grandes plataformas sociales del panorama actual.

Y tú, ¿shazamearás?

Francisco Hernández
@FranHa85

gestiondeopiniones

La nueva decoración de interiores: móvil, social y virtual

15 / jun / 2012 | Escribir un comentario

Existe una gran variedad de apps para dispositivos móviles. Las hay para todos los gustos, sectores y con toda clase de funcionalidades. Algunas de ellas facilitan muchos aspectos de nuestra vida diaria e incluso le aportan un toque de originalidad y entretenimiento. Las creadas para el mundo de la decoración no se quedan atrás y resultan cada vez de mayor utilidad para ayudarnos a ahorrar tiempo y recursos, facilitándonos la decisión entre diferentes opciones u estilos para el diseño de espacios.

¿Se adaptan los grandes establecimientos de decoración del hogar a las tendencias y novedades que giran en torno a este tipo de aplicaciones móviles? ¿Aprovechan todas las oportunidades de la red social para conectar con sus potenciales consumidores?

El panorama actual apuesta más por la prestación de servicios prácticos que por compartir los resultados de su uso en Social Media. Muchas de estas aplicaciones, entre otras cosas, no sólo permiten la descarga de los catálogos, sino que van más allá ofreciéndonos la posibilidad de  recrear espacios en 3D mediante una fotografía tomada desde nuestro móvil.

Uno de los aspectos más desarrollados en este ámbito son los  simuladores de espacio, que permiten trabajar la decoración de una habitación con los elementos de un catálogo predeterminado. Sin embargo, el diseño de interiores en la vida real es un proceso que requiere a menudo de la aprobación de nuestro círculo de contactos cercano. Nos da confianza preguntar y cotejar opiniones antes de pintar una pared de un determinado color, colgar cierta lámpara o modificar la disposición de los muebles del salón. ¿No ayudaría poder acelerar ese proceso mediante redes sociales gráficas tan potentes en el campo del diseño como Pinterest o Instagram?

Un buen ejemplo de esta generación de aplicaciones es Dream Home, capaz de aplicar diseños sobre imágenes de espacios reales, disponiendo para ello de un amplio catálogo de colores y estilos de habitación. Además, abre la posibilidad a los usuarios de compartir con otras personas que usen la aplicación los diseños que han desarrollado con esta herramienta.

Otra app que puede resultarnos de gran utilidad es Painting Wall, que  nos permite hacer pruebas de color sobre paredes de una fotografía real. ¿Incluye funciones sociales? Aunque limitadas, sí. Los usuarios pueden compartir sus creaciones en Twitter y Facebook, para recabar así la opinión de amigos y conocidos.

En línea con lo anterior, encontramos compañías fabricantes de pintura que avanzan más allá de los catálogos de color en su página web. Un ejemplo de ello es la marca Valentine, que cuenta con una app llamada Color Finder, con la que una simple fotografía a una pared nos permite conocer con exactitud la gama o el tono con la que ha sido pintada en función del catálogo de colores interno de la compañía.

Debido a las tendencias del mercado y también al desarrollo experimentado por los dispositivos móviles, algunas multinacionales han puesto énfasis en el desarrollo de estas aplicaciones y prestaciones web para lograr, entre otros objetivos, una forma de simplificar y facilitar el proceso de compra. Ya no es necesario perder el tiempo y, dicho sea de paso, la paciencia tomando medidas o buscando un determinado modelo de mueble. El mundo de las apps permite poner fin a este lastre para ahorrar tiempo a la hora de amueblar o decorar nuestros espacios teniendo en cuenta sus dimensiones u otras condiciones que limitan nuestras posibilidades de elección. La archiconocida multinacional sueca Ikea va más allá de la simple versión del  catalogo para descarga: mediante un localizador integrado en su aplicación, podemos conocer la tienda más cercana y sus muebles en disponibles en stock. Incluso en su propia web podemos encontrar servicios como Ikeámetro, con el que podemos especificar las medidas del espacio que queremos decorar para que la plataforma seleccione los muebles más aptos.

¿Y en el futuro? Uno de los siguientes pasos que se podrían dar es la aplicación de la realidad aumentada. ¿Qué ocurría si en unos grandes almacenes pudiésemos conocer al instante las características o precio de los productos sin la necesidad de leer las clásicas etiquetas, tan sólo apuntando con nuestra cámara al objeto que nos interesa? O mejor aún, ¿no sería genial poder realizar una reserva de un producto a través de nuestro dispositivo móvil sin la necesidad de interactuar con un dependiente?

Cada vez son más las multinacionales del mueble o la decoración que se suman al desarrollo de este tipo de aplicaciones móviles para apoyar sus objetivos de ventas mediante un servicio de valor añadido altamente útil para los consumidores. ¿Puede llegar a prescindirse de forma parcial o total, en un futuro no muy lejano, de la presencia de decoradores o interioristas con este tipo de herramientas? Tal vez aún estemos lejos de eso. El criterio estético es un valor que no siempre se debe dejar en manos de un algoritmo.

María Hernández

@MariaHEFE

Transmedia storytelling: cine con wifi, internet y el móvil encendido

11 / may / 2012 | 5 Comentarios

 

Cines en los que no tienes que apagar el móvil. Al contrario, hay wifi gratuito para que te conectes a Twitter, donde descubres parte del argumento y vives otra experiencia. ¡Porque las películas ya no sirven sólo para ser vistas! Además, comienzan en casa, en un blog. Se amplían por tweets. La historia arranca mucho antes de lo que te mostrará el celuloide y cuando llegas a la sala, no eres uno más, eres cómplice de lo que vas a ver. Finales sin “The End”, historias que no mueren, que siguen vivas en social media.

Es el transmedia storytelling, una nueva forma de entender la narrativa del cine, y de las series de televisión, los programas de entretenimiento o el mundo del espectáculo en general. Y que, como no podía ser de otra manera, también ha salpicado (y de qué manera) a nuestra profesión: la comunicación, el social media y las relaciones públicas.

Hace algo más de un año, estábamos escribiendo una propuesta para un cliente, un canal temático de televisión, dedicado a la difusión de series de producción estadounidense. La idea principal del proyecto fue desarrollar un guión paralelo, ligado al argumento, y que transcurriera de forma simultánea al capítulo, pero en Twitter. De esta forma, aquellos que veían la serie por televisión, podían conectarse a esta red social y descubrir en Twitter una parte de la historia que no se estaba mostrando por la tele. A la vez, participaban, opinaban, comentaban, preguntaban, compartían e incluso hablaban con los protagonistas. Algo que hoy no suena a nuevo.

Hazte una idea: estás viendo el capítulo de una serie. Dos personajes conversan. Uno habla mientras otro escucha. ¿Te imaginas saber qué estará pensando el personaje que escucha silenciosamente? Así de simple. En un tweet podrías saberlo. Ésta es una de las formas de aplicar el transmedia storytelling. Pero no la única.

Transmedia implica llevar la narración y el contenido (storytelling) a diferentes medios a la vez. Desdoblar la historia en diferentes plataformas. Establecer como centro de la campaña al usuario. Provocar un engagement con el espectador que no sería posible de otra forma. Haciéndole partícipe y, por lo tanto, protagonista. ¿Para qué sirven los social media? Pues para cosas como ésta. Por cierto, ve olvidando la palabra espectador. Además de observar, actúa, co-crea y opina.

Las marcas, y quienes nos dedicamos a prestar servicios para éstas, sabemos que el negocio ya no consiste sólo en “vender un producto” (sí, la comunicación y el social media ayudan a generar negocio, y podemos sumar disciplinas como el transmedia o el branded content al business intelligence). Hay un antes, un durante y un después de la acción de “compra”. Desde el ámbito de la comunicación, cada vez más amplio y con los límites “difuminados”, debemos ser capaces de intervenir en cada una de estas etapas con diferentes objetivos: desde monitorizar y diseñar una hoja de ruta, hasta generar experiencias en los usuarios (las personas) o llevarles a la acción (conversiones, recomendaciones).

Diego Rivera

@RiveraDiego

socia-shopping

Imaginando el futuro del social shopping y el social consuming

12 / mar / 2012 | 2 Comentarios

Entras en tu tienda favorita de complementos. Desenfundas tu móvil y comunicas tu posición. Sólo dos minutos después, por los altavoces del establecimiento suena esa canción que tanto te gusta y que, justo ayer, estabas escuchando. Te sientes como en casa. ¿Y si esto fuera real?

Hoy vamos a jugar a imaginar el futuro. Se trata de un futuro no muy lejano; incluso es posible que sea un futuro inmediato, en el que los medios sociales juegan un papel determinante más allá de experiencias virtuales. Vamos a imaginar el futuro del social shopping y del social consuming para descubrir cómo el usuario será quien determine su propia experiencia personalizada de compra.

Imaginemos que has quedado con tus amigos para ir a cenar a un restaurante. Como haces en otras ocasiones al visitar un establecimiento, señalas tu posición en el plano mediante una red social de geoposicionamiento, como Foursquare, para comprobar no sólo qué amigos han hecho lo propio para saber si ya están allí, sino que, además, aprovechas para conocer pistas y recomendaciones de anteriores usuarios sobre qué comer y qué no. Pero antes de guardar tu smartphone, inicias otra aplicación. La vamos a llamar -por qué no- SoundizeMe.

SoundizeMe no se conecta con tus amigos, sino con el propio establecimiento, que forma parte de la red de locales que emplea esta utilidad para conectar con sus clientes. La aplicación, que también se aprovecha del GPS del teléfono, lo primero que hace es transmitir al restaurante que acabas de llegar para reproducir música afín a tus gustos aprovechando la información de los perfiles sociales que asociaste a tu cuenta cuando te diste de alta en SoundizeMe.

En el momento de generar tu perfil, y al igual que sucede con otros servicios en la actualidad (por ejemplo, Tweetdeck), facilitaste el acceso restringido, sin permisos para realizar modificaciones, a tus cuentas en Facebook, Twitter, Spotify, Shazam y Grooveshark. En ellas, especialmente en las dos últimas, dispones de listas personalizadas con tus artistas y temas favoritos, que ya compartes en las otras. Por ejemplo, cuando escuchas un disco en Spotify, lo pones a disposición de tus amigos en el muro de Facebook, y cuando reproduces una melodía que te gusta en Grooveshark, la retuiteas o compartes el enlace de acceso directo en Twitter.

Con los anteriores datos, SoundizeMe genera un perfil aproximado con tus gustos y se los comunica al restaurante. A continuación, los mezcla atendiendo a otros dos parámetros: el resto de comensales que ha repetido el mismo procedimiento con anterioridad y los límites temáticos que el local haya fijado para sí mismo, definiendo si acepta música rock pero no country, por ejemplo.

Por último, mediante un algoritmo de reproducción aleatoria, genera una lista de reproducción dinámica, en continuo cambio y recálculo, que se convertirá en un hilo musical diferente, improvisado y personalizado para grupos. ¿Qué experiencia se encontrarán los clientes? La de disfrutar del servicio mientras suena música que conecta con ellos y, ocasionalmente, reaccionar con satisfacción cuando reconozca un tema que tal vez había escuchado voluntariamente esa misma mañana.

La experiencia puede trasladarse a tiendas, con el objetivo de dar la vuelta a una tendencia que se ha convertido en estándar en la actualidad: distinguir a los locales por su sonido. Se dice que en los que fomentan la compra por impulso para adolescentes se reproduce música veloz, potente, que anime a actuar sin razonar y facilite la rotación de clientes, mientras que en locales más orientados a público adulto se incentiva la retención del consumidor a través de melodías más lentas y relajadas. ¿Y si la música fuera un guiño al cliente y no un acelerador o un freno a sus instintos como animal de consumo? ¿Y si la experiencia de compra fuera realmente individual y personalizada, diferente para cada uno incluso en aquellos detalles que se comparten?

Una plataforma por ahora imaginaria como este SoundizeMe podría ir más allá aún. ¿Asociar descuentos a aquellos usuarios con más gustos afines a los del resto de los clientes presentes en el local? ¿Música personalizada en los probadores con sólo identificarse mediante un código QR que la aplicación proporcione al entrar en sus dominios? ¿Ofertas exclusivas para aquellas personas que visiten con más frecuencia el establecimiento? Seguro que sí.

Vamos a atrevernos a imaginar un futuro más social, en el que las aplicaciones y el Social Media no sean en modo alguno una amenaza a nuestra privacidad, sino una oportunidad para sentirnos dueños y partícipes de nuestro propio espacio.

Carlos Molina

@molinaguerrero

cdigo-QR

El código QR: bueno, bonito y barato

05 / mar / 2012 | 2 Comentarios

Casi todo el mundo los ha visto o por lo menos ha estado, sin saberlo, cerca de uno alguna vez en su vida, pero no todo el mundo los conoce ni sabe para qué sirven.

Muchos, mientras observaban alguna revista, bote de  refresco, tarjetas de visita, marquesinas de autobús o incluso algún escaparate, se habrán preguntado alguna vez: ¿para que servirán estas cosas negras, cuadradas y pixeladas que parecen un código de barras? Pues bien, vamos a adentrarnos en el maravilloso mundo del “código de barras bidimensional”. ¡Es hora de desenfundar vuestros smartphones!

Los códigos QR, iniciales de Quick Response (respuesta rápida), fueron creados en Japón en 1994 por la empresa Denso-Ware y eran usados en la industria de la automoción para controlar y administrar el inventario, por lo que suponen una evolución del conocido por todos como código de barras.

Los japoneses se dieron cuenta de que no sirve algo supuestamente rápido si lo tienes que pasar varias veces por un lector para que consiga ser detectado. Véase, en este caso, lo que sucede con las cajeras de los supermercados deslizando una y otra vez el producto bajo o sobre el escáner hasta desistir y teclear los números del código de barras. Por este motivo, comenzaron a diseñar la evolución de dichos códigos. Necesitaban algo con un sistema propio de corrección de errores que detectase la información incluso aunque el soporte estuviera manchado, estropeado o arrugado. A la vez, se multiplicaba la cantidad de información que podía contener.

De lo anterior viene el hecho de que los códigos QR posean dicho aspecto bidimensional, conteniendo información en ambas direcciones (vertical y horizontalmente), lo que hace que se multiplique la cantidad de información contenida en ellos, siendo de 7.089 caracteres numéricos, 4.296 letras o una imagen de hasta 3 Kb.

Pero si son una evolución de los conocidos códigos de barras, ¿por qué están tan en auge en la actualidad? ¿Qué los hace tan especiales? La mayor diferencia radica en que, para conseguir leerlos, no hace falta un lector especial. Los códigos QR han sido adaptados a la era de Internet en la que vivimos para que puedan ser leídos, especialmente, por las cámaras integradas en nuestros móviles, así como en tablets o PC que dispongan de conexión a la red de redes y que tengan descargada una aplicación gratuita (los códigos bidi son de pago) para cada dispositivo. Con solo enfocar la cámara de nuestro dispositivo lector hacia dichos códigos QR, conseguiremos decodificar la información almacenada que contiene, redirigiéndonos a una página web específica de cada código.

¿Habrán sabido sacar partido ante tan fácil acceso de información las grandes empresas y agencias de publicidad? Veamos algunos ejemplos de usos “originales” de códigos QR que se desvinculan de su empleo tradicional.

Hace unos meses leíamos en el blog Alt1040 una noticia sobre el lanzamiento en Holanda de una edición limitada de monedas de plata y oro en las que venía integrado en una de sus caras un código QR. Al ser escaneadas, redireccionaban a un sitio de finanzas holandés en el que los usuarios encontrarían alguna que otra sorpresa. Ésta acción despertó mi interés acerca del  uso creativo que se le podía dar a dichos códigos dentro del mundo comercial, empresarial, publicitario o incluso, por qué no, del más personal.

Adentrándome en el mundo de los códigos QR me he encontrado con fabulosas campañas, como la realizada por Tesco en el metro de Corea del Sur creando góndolas virtuales en las que se podía realizar la compra de los productos simplemente escaneando el código QR de cada producto. Dicha campaña no tardó en tener su versión chilena de la mano de Jumbo mobile, e incluso nuestra versión española realizada para Paco Cecilio.

Grandes marcas, como Prenatal, Calvin Klein o Durex, ya se han “subido al carro” de las posibilidades que ofrecen los códigos QR, pero no son los únicos. El mundo del cine se empieza a dar cuenta de ello. No hay nada más que ver los carteles promocionales de la película Martha Marcy May Marlene, realizados como si de código QR se tratase y que permiten el acceso a un trailer exclusivo de dicha película.

Si alguno se pregunta hasta qué extremo se puede llevar su uso, puede estar tranquilo. Hay gente para todo. En Japón ya se incluye en muchas lápidas de los cementerios un código QR personalizado con información del fallecido. Pero… ¿se sabe cuál es el código más caro creado hasta la fecha? ¡También tenemos el dato, amigos! El premio al QR más costoso es para la firma de joyas Piaget, que realizó un colgante fabricado a mano de oro y diamante con la forma de dicho código.

En definitiva, los códigos QR están dentro de nuestras vidas, aunque muchos no nos demos cuenta. Es más, siempre he pensado que algún día todos llevaremos un código de barras tatuado en alguna parte del cuerpo que nos identifique y muestre información personal, al más puro estilo  Hitman. Con las posibilidades que ofrecen estos códigos bidimensionales, ¡quién sabe!, incluso podremos hacernos un tatuaje animado como el que se hizo K.A.R.L.:

Francisco Hernández

@franha85