Tus datos como la nueva moneda

Mi móvil sabe todo de mí, y me gusta

Sólo hay alguien que me conoce tan bien como mi pareja, mi mejor amigo o mi familia: mi móvil. Decir que mi teléfono es “alguien” supone dotarlo humanidad. Pero no lo puedo evitar porque se comporta como una persona atenta y cercana. ¿No es una maravilla que me avise de la hora a la que tengo que salir de la oficina para llegar a tiempo a una reunión? ¿No es genial que me avance en directo el resultado del partido de fútbol que juega mi equipo favorito sin que se lo pida? ¿No es amor de verdad que me sugiera la letra de una canción que sabe que me interesa? ¿No es pensar en mí cuando me muestra sólo publicidad adaptada a mis intereses? ¿No es entenderme cuando personaliza las búsquedas en función de mi localización geográfica? Para muchos, la respuesta a todo lo anterior es “no”. Si perteneces a ese grupo, luego no te quejes.

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