Facebook me está poniendo ojitos

Facebook me está poniendo ojitos

03 / abr / 2014 | 1 Comentario

Facebook me está poniendo ojitos. Así es. Desde hace un tiempo, se me insinúa. Me dice lo que sabe que quiero escuchar. Usa las palabras perfectas, las que me suben el ánimo, las que activan la producción de endorfinas. Me dice al oído lo estupendos que son los contenidos que publico, lo fabulosas que son las fotos que comparto, la extraordinaria acogida que tienen los enlaces que subo a la página de la empresa. Pero Facebook me engaña: sólo me quiere por mi dinero. Sigue leyendo

Campañas digitales para acabar con la discriminación de la mujer

Campañas digitales para acabar con la discriminación de la mujer

20 / mar / 2014 | Escribir un comentario

El pasado 8 de marzo fue el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. A veces me pregunto si este tipo de celebraciones siguen siendo necesarias en pleno siglo XXI, pero si lo pensamos un poco, todavía hay muchas cosas que aún tienen que mejorar a favor de la igualdad en todos los ámbitos de la sociedad. Un recordatorio nunca viene mal.

El mundo de la comunicación tiene su parte que aportar para contribuir a derribar barreras. Si es cierto aquello de que la publicidad es el reflejo de la sociedad en la que se genera y si damos por cierta su capacidad de influencia en la creación de estereotipos, aún queda un largo camino por recorrer. Por fortuna, hay excepciones. Las siguientes campañas son ejemplos de cómo eliminar etiquetas y prejuicios desde diferentes perspectivas utilizando la fuerza de las redes y medios sociales. Sigue leyendo

¿Merece la pena pagar por la publicidad en redes sociales?

¿Merece la pena pagar por la publicidad en redes sociales?

18 / mar / 2014 | 3 Comentarios

Una de las grandes ventajas de los medios sociales es su facilidad de entrada. No importa si eres un particular desempleado o si eres una gran compañía: ambos podréis abrir perfiles sin mayor coste que el de la conexión a internet o el del equipo desde el que se accede. Lo anterior, sin embargo, no garantiza ni que la visibilidad sea inmediata, ni que el coste de conseguirla para garantizar un mínimo de interacción con los seguidores sea bajo. Más bien, resulta justamente lo opuesto.

Sobre el coste de los medios sociales escriben, entre otras cosas, Lutz Finger y Soumitra Dutta en su último libro, Ask, Measure, Learn. Ambos señalan, en sus primeras páginas, la existencia de varios mitos en torno al social media, y el primero es el referente a lo barato que resulta. Falso. Aunque una campaña en una red social como Facebook sigue siendo mucho más asequible que una en televisión, el coste de la primera ha subido a lo largo de los últimos años, según datos de TBG Digital. Sigue leyendo

Google+ presenta los +Post Ads

+Post Ads: Google+ enfila el camino de la publicidad

10 / dic / 2013 | 1 Comentario

Una de las características más significativas de Google+ es su ausencia de publicidad. La que, según un estudio de la Universidad Carlos III de Madrid en colaboración con la Universidad de Oregón y el Instituto Mines-Telecom Sud Paris, es “una ciudad fantasma”, se ha mantenido al margen de las iniciativas adoptadas por otras plataformas rivales en materia publicitaria. Hasta la fecha.

Sigue leyendo

La publicidad en redes sociales quiere ser tu amiga

La publicidad quiere ser nuestra amiga

30 / oct / 2013 | 1 Comentario

Un día escuché a alguien decir que las redes sociales son las nuevas plazas de los pueblos, los nuevos bares. Espacios en los que cada cual, simplemente, se limita a hablar con otros semejantes. Y probablemente sea la verdad y es el secreto de su éxito. Otra cuestión es por qué entonces, cuando ahora nos reunimos en estos espacios, insistimos en relacionarnos con los que no están, precisamente a través de esas redes sociales; pero esto es otro tema. Mejor no desviarnos del que nos ocupa.

Volvamos a los bares, que diría una famosa marca de refrescos, y reflexionemos por un momento en cómo nos comportamos en ellos. Hablamos, debatimos, reflexionamos sobre nuestros intereses comunes. E intentamos convencer al resto de que nuestra postura es la adecuada, que el árbitro debería haber señalado ese penalti, que el gobierno de turno está equivocado, o que la morena de la izquierda es claramente más interesante que su amiga rubia.

A veces, oh, sorpresa, se incorpora alguien que no conocemos, y después de las presentaciones y de invitarle a que se siente a la mesa, le hacemos partícipe de nuestra conversación. Al principio no hablará demasiado y, poco a poco, si continúa viniendo porque nos caemos todos bien, le iremos conociendo, irá hablando y participando cada vez más hasta que, finalmente, le acabemos considerando uno más. Y ahí, llegado a ese punto, le escucharemos con atención, valoraremos sus opiniones. Es el proceso normal. Casi lo natural, podríamos decir.

Así que, si las redes sociales son los nuevos bares, los nuevos puntos de encuentro, lo lógico parece ser que nos comportemos igual. Pero entonces, en su lógica y legítima búsqueda de rentabilidad, nos damos de bruces con la publicidad. Y aunque en Los Simpsons Homer, Lenny y Carl siempre acojan con agrado a Duffman, la realidad es bastante diferente. A nadie le gusta que se entrometan de golpe en sus conversaciones, y menos aún para venderle algo, sea lo que sea.

Afortunadamente, las empresas comienzan a darse cuenta de que Twitter o Facebook, por citar a las dos redes sociales más relevantes, no son un telediario ni un programa de entretenimiento. Por eso, empezamos a ver un cambio en la estrategia publicitaria de las marcas en redes sociales. Ya no se trata de vendernos algo, sino de decirnos, “hola, estoy aquí, tengo que contarte esto, que igual te resulta interesante”. Y si resulta que sí, que es un tipo interesante, poco a poco nos iremos conociendo mejor, nos iremos preocupando cada vez más por lo que le ocurre, escucharemos sus opiniones y le haremos partícipe de nuestras conversaciones. Y si resulta que no, pues oye, a otra cosa, que no se trata de incomodar a nadie.

Por eso, aunque cada vez encontramos más publicaciones y tuits patrocinados, también cada vez nos pasan más desapercibidos. Están ahí, queriendo ser uno más, contándonos cosas como lo podría hacer un amigo (mientras escribo esto, Airbus me cuenta cuáles son las medidas ideales de un asiento y Durex me comenta que comer dos hamburguesas es igual de placentero que un orgasmo. Y sí, tengo amigos que podrían contarme cualquiera de estas dos cosas).

Todo esto, cuando no se limitan a proponernos un tema de conversación. Ahí tenemos el reciente caso de Binaca, con su “porque lo dice tu madre”. Un perfil de Twitter. También un hashtag. Y un montón de gente utilizándolo, la mayoría probablemente sin tener ni idea de que ha sido la amiga Binaca la que ha sacado el tema de conversación. Y los que lo sepan, pensando que mira qué maja esta Binaca. Y es sólo un ejemplo, porque cualquiera de los relacionados con social TV de los que hablábamos en este mismo blog hace apenas un mes son también ejemplos válidos. ¿O ahora nos tenemos que poner a discutir si Gran Hermano es o no es una marca?

La siguiente frontera la marcarán las redes sociales basadas en las fotografías. Porque es muy fácil caer en la tentación de limitarse a instagramear la última pieza de publicidad gráfica de que hemos lanzado, y con la que hemos inundado las carreteras, las paradas de autobús y el metro. Es lo más cómodo, y habrá quien piense que nada mejor que poder difundir a miles de personas por poco dinero lo mismo que nos cuesta millones mostrar en cualquier otra ubicación. Pero se equivocará. Estamos en un bar, en una plaza, en un parque, hablando con amigos.

Álvaro Salas

@Gurb_

Famosos y redes sociales

Famosos, publicidad y redes sociales

19 / jul / 2013 | 4 Comentarios

Últimamente me encuentro a mucha gente indignada por la práctica, cada vez más habitual, de contratar a personajes famosos para publicar mensajes comerciales en redes sociales. Pagar a una celebrity para que promocione un producto es algo que se viene haciendo desde la noche de los tiempos, así que imagino que la indignación viene porque los usuarios entienden que las marcas se inmiscuyen en el último bastión de los consumidores libres.

En realidad, ni Twitter ni Facebook son espacios libres de marcas, y eso es algo que todos hemos aceptado, pero parece que la polémica viene motivada por la no identificación de estos mensajes, como en la última campaña de Danone. Probablemente, lo más ético por parte de la celebrity que emite el mensaje pagado por una marca sería indicar que se trata de publicidad, pero, ¿a alguien le cuesta realmente distinguir cuándo se trata de un tuit “inocente” y cuándo el emisor ha recibido dinero a cambio del mensaje?

Creo que, a estas alturas del partido, todos sabemos que Anna Simon no hace todas sus compras en las rebajas de El Corte Inglés o que puede que Matías Prats no tenga su coche asegurado en Línea Directa. ¿Por qué es distinto en el caso de los tuits pagados? Porque es más nuevo, quiero pensar. Pero no pienso que haya que rasgarse las vestiduras y clamar contra un engaño masivo a los consumidores. Los portavoces, en la mayoría de las ocasiones, ni siquiera son líderes de opinión en el sector en cuestión, sino simplemente usuarios con mucha visibilidad y una amplia comunidad de seguidores. No me parece preocupante que Nuria Roca me recomiende un yogur helado; me parecería preocupante que un reputado doctor recomendara un medicamento en Twitter porque un laboratorio le ha pagado para ello, y no lo identificara como publicidad. Todo tiene un valor relativo: lo peor que puede pasar es que el yogur helado no me guste; el medicamento puede tener efectos secundarios.

Dentro de que opino que los tuits pagados deberían ir identificados y que no hay que hacer un drama de ello porque el daño es mínimo, hay publicidad con celebrities en redes sociales que roza el mal gusto. Y lo peor es que se vuelve contra la marca, cuya única falta es no haber previsto lo imprevisto y detallado hasta el último detalle de la acción.

El último ejemplo que recuerdo es un evento de la presentadora Raquel Sánchez-Silva para la promoción del móvil Sony Xperia Z. Se trataba de su primera aparición pública tras la repentina y trágica muerte de su marido; según cuentan, la marca le dio todas las facilidades para rescindir el contrato, pero ella no quiso hacerlo. ¿Qué ocurrió? Que acabó agradeciendo las condolencias recibidas en su Sony Xperia Z, en un momento raro-raro que pasará a posteridad. Me imagino la cara que debieron poner los responsables de Marketing, pensando en lo beneficioso que iba a ser para el lanzamiento de su nuevo modelo… Los famosos son imprevisibles, ¡qué les vamos a hacer!

Ana López

@anafwwm

publicidad-para-emocionar

Publicidad para emocionar, publicidad para recordar

14 / jun / 2013 | Escribir un comentario

Cada vez es más común que escuchemos el mismo comentario: “el mundo de la publicidad está saturado”. Viendo que los anuncios abandonan los espacios tradicionales para ocupar otros no específicos e inusuales, me pregunto: ¿no será que el mensaje ya no nos sorprende?

Ya no contamos sólo con los medios convencionales (televisión, radio, prensa) para dar a conocer nuevos productos o servicios. Al contrario; los soportes digitales están superando el nivel de penetración por una cuestión de efectividad y alcance. Un estudio de AYTM Market Research en Twitter nos muestra cómo los blogs y los medios sociales son los canales que más interés generan en los usuarios. De hecho, más del 42% de los encuestados afirmaba ser seguidor de marcas en redes sociales. Aunque ya sabemos que eso suele esconder otro tipo de intereses, también nos dice que es el momento de aprovechar las circunstancias y lanzar nuestro contenido de la forma más original posible.

Una vía es la que nos ofrecen aplicaciones sociales cono Vine, con la que podemos impactar en nuestro público para conseguir ser ese anuncio que terminen recordando. El ritmo de vida limita nuestro tiempo de ocio, por lo que tenemos que aprovechar esos escasos 6 segundos unidos a 140 caracteres para impactar en nuestros consumidores; ése es el tiempo del que disponemos para captar la atención.

¿Es posible? General Electric lo consiguió gracias a una divertida felicitación de cumpleaños al mismísimo Copérnico en su aniversario. Trident apostó por la  “magia” con una caja en la que los chicles nunca se terminan. En el caso de la cadena de establecimientos de bricolaje Lowe, la opción fue mucho más didáctica, sintetizada en la acción #lowesfixinsix.

La originalidad también se manifiesta en el uso de plataformas sociales para la convocatoria de eventos. Es algo que sabe hacer bien la marca de cerveza Desperados. Tanto para reunir a influencers (#raptodesperados) como para organizar fiestas multitudinarias donde citar a su potencial público consumidor, la marca sabe generar expectación y jugar con la complicidad de sus seguidores para dar visibilidad a la bebida. Un paseo por su cuenta de Facebook nos muestra cómo su  producto es, ante todo, un estilo de vida. Lo último ha sido jugar con la complicidad de los seguidores en una acción junto a @Postureo_ para crear un rap colaborativo a base de tuits:

No es cuestión de cantidad de mensajes e impactos, pero tampoco exclusivamente de calidad. Ha llegado el momento en el que tenemos que emocionar para recordar. Es el momento en el que debemos desenfundar nuestras armas creativas para lograr una diferenciación que haga que la experiencia perdure.

Beatriz Valdespina

@BValdespina

gucci-reach-media

Rich media o cómo mejorar la eficacia de la publicidad digital

12 / jun / 2013 | Escribir un comentario

De todos es conocido que la publicidad display convencional en internet ya no funciona. Los datos no hacen más que avalar este hecho. En el extremo contrario tenemos el rich media, que se ha convertido durante el último mes de mayo en el formato más utilizado en el soporte móvil. Este modelo, por suerte, ya no es un misterio y ya somos capaces de entender algo común al definirlo. Cuando hablamos de rich media nos referimos, fundamentalmente, a vídeos y publicidad display que requieren de la interactuación con el usuario.

Existe una relación directa entre el rich media y el engagement con los públicos, puesto que la participación que demanda de ellos convierte al usuario en protagonista de la historia (customer centric content). De esta forma, podemos impactar con campañas creativas sin ser demasiado intrusivos, conseguir viralidad, mayor recuerdo de marca, un retorno de la inversión superior y, por qué no, provocar una sonrisa a nuestros seguidores.

Aún así, pocas marcas se aventuran todavía a sacar provecho de lo que la tecnología al servicio de la creatividad puede ofrecer. Para que sirvan como ejemplo, aquí encontraréis algunas campañas recientes que nos han gustado en Best Relations.

    • Volkswagen Stop-Start. Fuera de lo convencional, la marca de automóviles ha creado un plugin para Google Chrome que pausa los vídeos cuando se dejan de mirar. Esta acción refuerza su campaña “Stop-Start” en la que se da a conocer su nueva tecnología que permite que el motor del coche se apague cuando el vehículo se detiene para consumir menos.

    • Shop this video Gucci. Se trata de un contenido interactivo en el que, a través de la narración de una historia, se presenta una selección de productos Gucci. El usuario puede hacer clic encima del producto seleccionado y consultar información acerca del mismo, su precio e incluso comprar directamente en la tienda online.

    • The Mango for Mango Adventure. Esta vez Mango se adelanta al resto de marcas con esta acción a escala nacional dentro de su programa de fidelización. Se trata de una sucesión de vídeos con los que el usuario puede decidir el look que se va a poner la protagonista para afrontar sus retos del día a día.

  • Heavy Artillery, The Economist. Se trata de un nuevo formato lleno de humor para The Economist. El banner busca llamar la atención para animar a pasar el cursor por encima, momento en que el contenido se despliega. Lo importante no es el clic, sino el contenido.

Banner rich media de The EconomistEstamos seguros de que, en muy poco tiempo, estos vídeos y formatos serán habituales. La saturación publicitaria obliga a innovar y a potenciar la creatividad continuamente, y ésta es tan sólo una vuelta de tuerca más.

Vicky Perea

@vickyperea

branded-content

El branded content quiere salvar tu estrategia de marketing

06 / may / 2013 | 6 Comentarios

No diga tendencia; diga branded content. Es el concepto de moda en el mundo de la comunicación, y si quieres evitar quedarte al margen de lo que es actualidad, más te vale que lo incluyas en tu vocabulario y en tus acciones estratégicas. Ahora bien, ¿es para tanto? ¿Seguro que nos estamos enfrentando a una nueva forma de hacer las cosas, o nos hemos limitado a ponerle una etiqueta llamativa a algo que ya practicábamos?

Hagamos un análisis del recorrido del concepto. Hace no tanto, hablábamos del content marketing aplicado al mundo del social media como aquella estrategia global de generación de contenidos en plataformas digitales, tanto propias (página web o blogs) como perfiles sociales (Facebook, Twitter, Instagram, etc.). Frente a la publicidad convencional, el content marketing planteaba una manera más social, dinámica y, teóricamente, asequible de realizar acciones de marketing.

De aquel árbol fueron cayendo frutos. Primero, la comunicación transmedia, en la que la narrativa se desdobla en diferentes plataformas con distintos niveles de discurso, profundidad e implicación de los públicos. Erróneamente, se está vinculando el transmedia storytelling exclusivamente al ámbito de la televisión social, probablemente porque, al tratarse del medio masivo por excelencia, tiene mayor impacto tanto en los consumidores como entre los profesionales, tanto del social media como del periodismo y el entretenimiento.

En fecha más reciente se han hecho populares el brand journalism y el branded content. En el primer caso, hablamos del periodismo ejercido desde el lado de la empresa, que en su estrategia de generación de contenidos crea sus propias plataformas informativas para publicar noticias y reportajes que posicionen su marca como referencia experta en un determinado sector. Tampoco pensemos que esto es nuevo; ¿alguien recuerda la mítica revista Colors, de Benetton? Pues eso.

Si en el periodismo de marca es la compañía la que genera sus propios espacios, en el branded content da a luz formatos para su emisión, difusión o publicación en soportes o entornos ajenos. La idea, en efecto, no es nueva; la etiqueta se ha consolidado en el último año como un mantra en cualquier estrategia global de marketing.

Técnicamente, branded content es aquel contenido de entretenimiento con el que se asocia una marca para generar experiencias en sus públicos potenciales. No hay que confundirlo con el product placement; si en éste la marca hace su aparición en forma de publicidad dinámica (básicamente, a través de la interacción con los protagonistas del contenido), en aquel nos encontramos con que la marca se asocia a un determinado formato, tanto off como online, capaz de reforzar los valores de la empresa sin emplear para ello un discurso publicitario. Para la marca, supone el control del contenido de forma más persuasiva y menos invasiva; para los públicos, es un contenido de entretenimiento de valor añadido que se realiza sin eslóganes ni mensajes directos de incitación al consumo; para el soporte, que a menudo -no siempre- es un medio de comunicación convencional, puede ser una forma de generar ingresos y cubrir huecos en parrilla.

El universo Vodafone yu: (con programa de radio online y en Los 40 Principales, entre otras cosas), el proyecto Red Bull Stratos (que batió récords tanto en YouTube Live como en televisión), Coca-Cola Music Experience y mucho antes El Plan B de Ballantines, o el corto de ficción “Invictus”, protagonizado por el portero Pepe Reina y dirigido por Javier Fesser para seguros Plus Ultra, son algunos ejemplos recientes de branded content, y muy buenos. Pero me surge una duda: si este formato, en tiempos de crisis, se revela como el salvador de las inversiones en marketing de las empresas y, al mismo tiempo, de los presupuestos para contenidos de medios de comunicación en crisis, ¿terminaremos viendo toda la parrilla de un canal de televisión, por poner un ejemplo, transformada en una sucesión de programas respaldados por una marca? ¿Llegaremos a encontrarnos con un telediario en formato branded content? ¿La única forma de llegar a los públicos será a través de contenidos de ocio? ¿No tendemos a dejar el branded content en un ejercicio de notoriedad más que en una interacción sincera y directa entre las empresas y los stakeholders?

Hablamos mucho de branded content como la panacea “marketinera” de las empresas, pero no nos confundamos. No nos va a salvar ni la vida, ni el presupuesto, ni los resultados. El contenido de marca ayuda a generar experiencias y a vincular a nuestra empresa con unos valores, pero no es un arma de venta directa ni una herramienta de información. Contemplemos la comunicación de una forma más global, con perspectiva, para diseñar estrategias eficaces alineadas con nuestros objetivos y, en el caso de los medios, establezcamos con claridad los límites de la presencia promocional de las marcas. Pero no apostemos todo a una carta en un contexto en el que las circunstancias cambian a gran velocidad y son los usuarios los que nos señalan con claridad lo que es aceptable y lo que no.

Carlos Molina

@molinaguerrero

publicidad-tiempos-revueltos

Publicidad en tiempos revueltos 2.0: una historia de amor y odio

29 / abr / 2013 | Escribir un comentario

El binomio publicidad y redes sociales es más que evidente. No voy a descubrir nada nuevo: es un hecho. También es un hecho que las plataformas sociales, ya sean Facebook, Twitter, YouTube o Tumblr, están a la búsqueda permanente del equilibrio entre diseñar soluciones publicitarias atractivas para los anunciantes y optimizar la experiencia del usuario en la red social. Pero ¿este equilibrio es real? ¿Es si quiera posible? Voy más allá: ¿la financiación a través de los anunciantes es la única vía de supervivencia para las plataformas sociales?

En los últimos meses hemos conocido, y en algunos casos como el de Facebook lo hemos comprobado de manera evidente, que son muchas las redes sociales que andan a la carrera por convertirse en plataformas publicitarias globales, seguras y eficaces para los anunciantes. Y es que la eficacia publicitaria en este entorno no es moco de pavo con la sobresaturación de anunciantes que buscan un segundo de atención de los usuarios.

Hace muy poco, Facebook anunciaba que proporcionará información más segmentada a sus anunciantes en Estados Unidos para que éstos puedan personalizar aún más sus anuncios, y a ello añadía que, a partir de este verano, incluirá publicidad en vídeo en los feeds de noticias. Twitter, no hace ni una semana, nos sorprendió con una nueva herramienta de publicidad contextual capaz de “leer” los tuits de los usuarios y clasificarlos según el contenido de los mismos para ofrecer a los anunciantes una mayor certeza a la hora de impactar a sus audiencias. Por su parte, Tumblr ha comenzado a introducir publicidad en sus aplicaciones móviles.

Parece evidente que la financiación de las redes sociales, todavía gratuitas para el usuario, pasa por desarrollar soluciones publicitarias cada vez más ambiciosas y apetecibles para los anunciantes, pero que hacen más saturada la experiencia de navegación de los usuarios. Parece también evidente, que ninguna de ellas ha pensado en ofrecer servicios premium, de pago, para dar la opción a los usuarios que lo deseen a tener una experiencia de navegación sin publicidad alguna.

No obstante, hace pocas semanas supimos que el 70% de los usuarios de redes sociales se muestra receptivo a la presencia de marcas en este entorno, un dato que personalmente me sorprendió bastante. Creo, humildemente, que la receptividad de los usuarios viene dada, si es que es en un porcentaje tan alto, por contenidos de calidad y ventajas tangibles como descuentos, concursos  u ofertas en exclusiva, y no por ejercicios publicitarios en redes sociales. También pienso que los usuarios cada vez somos más conscientes de que la inversión publicitaria que hacen las marcas en las redes sociales, que es lo que permite que éstas nos ofrezcan nuevas funcionalidades, aplicaciones y mejoras.

Si bien  es cierto que el desarrollo de la ingeniería publicitaria en internet permite segmentar con muchísima más precisión los mensajes y crear campañas más eficientes, también es verdad es fácil evitar e ignorar la publicidad digital. Debido a nuestra madurez como usuarios a la hora de convivir en internet con las marcas, comenzamos a asumir, “como parte del paisaje”, publicaciones patrocinadas en Facebook o tuits promocionados en Twitter. Algunos usuarios van más allá y por medio de plug-ins bloquean la publicidad, por ejemplo en Google Chrome, YouTube o Facebook. Otros, directamente, ignoran los mensajes que vengan promocionados, patrocinados o sugeridos por las empresas.

¿Y si comenzásemos a pensar en modelos de pago para las redes sociales? A pesar del revuelo que se montó con WhatsApp tras anunciar que pretendía cobrar menos de 1 euro al año a los usuarios de dispositivos Android, creo que también somos muchos, cada vez más, los que pagaríamos una cantidad simbólica, un euro al año por ejemplo, por utilizar algunas plataformas sociales con opción a no tener publicidad en ellas.

Todo está por ver en la viña del 2.0, pero lo que sí está claro es que tanto anunciantes como agencias de comunicación y plataformas sociales tendrán que seguir retorciendo su ingenio para idear modelos publicitarios más orientados a conseguir una mayor eficiencia sin saturar a los usuarios.

 ¿Y tú? ¿Convives bien con la publicidad que aparece en el timeline de tus redes sociales?

Sara Martín

@_SaraMP_