El tiempo ha dejado de ser una dimensión para convertirse en KPI

El tiempo no es una dimensión: es un KPI

Algunos dirán que es una casualidad que se haya confirmado la existencia de las ondas gravitacionales justo cuando a Twitter le da por cambiar su algoritmo. Sin duda, lo es. Poco tiene que ver que un cuerpo masivo acelerado provoque una ondulación del espacio-tiempo con que esta red social nos permita ver nuestro timeline ordenado no por orden cronológico sino por publicaciones destacadas en función de los perfiles a los que seguimos, su actividad y las interacciones con nosotros. ¿O sí hay un elemento en común? A mí me parece que sí: el tiempo. Como sucesión ordenada de acontecimientos, es un concepto caduco. El tiempo no es una línea recta, ni en el espacio ni en las redes sociales.

No voy a entrar en las consecuencias astronómicas de la demostración de la última de las hipótesis de Albert Einstein. Otros lo explican mucho mejor. En el caso de los medios sociales, podemos afirmar que el tiempo ha dejado de ser una dimensión o, al menos, no es sólo eso. Ha quedado muy lejos la época en la que lo importante era la actualidad: lo reciente es interesante, lo antiguo es historia. Ahora, lo que marca el interés por un contenido no es su historia, sino el factor sorpresa.

Poco importa si un personaje famoso falleció hace varios años; si un individuo se entera  de ese hecho hoy y lo comunica a su círculo más cercano (en la misma inopia que él), puede convertirlo en trending topic. Que se lo digan a Miliki. Tampoco tiene interés si se rescatan del pasado los tuits comprometedores de un político en una época en que ni lo era ni lo hizo en un contexto extrapolable al actual. Nos quedamos con las frases textuales y las compartimos con indignación. ¿Y qué decir de los comentarios en un sitio de recomendaciones turísticas? La valoración negativa de un cliente que recibió un pésimo servicio hace cinco años puede seguir siendo la opinión más vista y valorada porque la plataforma prima los votos y el tráfico que genera… aunque el establecimiento se haya reformado y cambiara de responsable de cocina tiempo atrás.

Ahora, lo que marca el interés por un contenido no es su historia, sino el factor sorpresa

Sorpresa y atención

En los casos anteriores, el tiempo no es un valor lineal. De hecho, no es un valor. El valor es la sorpresa, lo inesperado, la emoción instantánea. Así es la Generación Hit.

Entonces, ¿qué es el tiempo en los medios sociales? Twitter y Facebook lo han devaluado como elemento para ordenar los contenidos, y plataformas como Snapchat lo convierten en intrascendente al transformar las publicaciones en elementos efímeros que no se conservan y apenas se recuerdan.

El tiempo es un KPI de atención. Tan sencillo como eso. No importa cuándo, sino cuánto. Cuántos segundos hemos permanecido viendo un vídeo en YouTube, cuántas reproducciones suma un vídeo en Facebook, cuántos loops ha registrado un vídeo en Vine, qué porcentaje de visitas ha leído más del 50% de un artículo, cuál es la tasa de rebote de un blog, cuál es el tiempo de permanencia en página…

El tiempo es un KPI de atención: no importa el cuándo, sino el cuánto

Las grandes plataformas sociales que permiten compartir vídeo compiten entre sí por demostrar a los anunciantes la valía del tiempo como KPI cuantitativo. Instagram es la última en comunicar que sus vídeos también proporcionarán el dato del número de veces que se han reproducido. Poco importa la permanencia del contenido en el tiempo y la capacidad que tengamos de recordar lo que ya fue frente a lo que es. Justo eso es lo que hace que los bulos de la Red sigan vivos año tras año, aunque se rebatan, o que se haya tenido que legislar el derecho al olvido porque el posicionamiento en buscadores prima la autoridad de página a la actualidad del contenido. Nunca hubo mejor momento que este para ser un desmemoriado.

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Carlos Molina

Carlos Molina

Content Director at Best Relations
Periodista de formación y espíritu entregado a las estrategias de comunicación desde hace años. Para no aburrirme, doy clases en universidades y escuelas de negocio, y co-organizo los eventos RRPP & Tweets y #CarnavalRRPP. Colecciono figuras de Saint Seiya.

Un pensamiento en “El tiempo no es una dimensión: es un KPI

  1. Espectacular, decidor, puntual. Va más allá de los conceptos tradicionales, conviertiendo a estos en categorías de otra dimensión como la variable tiempo, por ejemplo. No es esa simple, linea horizontal que hay que cumplir en una unidad de tiempo establecida, es SU CALIDAD al momento de ejecutarse el programa, el plan, la estrategia. Que buenazo este artículo. Gracias.

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