El nuevo must de las empresas: la transparencia

La transparencia: un “must” para las compañías

El mundo ha cambiado delante de nuestros ojos. Tras la bonanza económica, donde la burbuja inmobiliaria y empresarial crecía sin control, no nos preocupaba el planeta y vivíamos una crisis de valores, llegó la crisis económica a colocarnos en nuestro sitio, racionalizando de alguna forma nuestra manera de vivir.

Así que, tras la debacle económica que ha costado grandes sacrificios a empresas e individuos, parece que somos más conscientes de nuestro entorno, de la necesidad de cuidarlo e incluso de cuidarnos entre nosotros. Es grato leer estudios como el de la agencia Deep Focus sobre transparencia, que apuntan a que empezamos a consumir con más conciencia y que el 64% de los millennials prefiere comprar productos de compañías con conciencia social frente a productos de lujo. Un respiro que nos permite mantener la esperanza en la humanidad.

A este reencuentro con nuestros valores, podemos sumar otros elementos que nos hacen creer que ya no hay vuelta atrás con la responsabilidad, la conciencia y la transparencia empresarial.  

Así, la forma de consumir el contenido, de manera descontextualizada y en micromomentos, nos hace estar siempre al filo de la noticia (por poco actual que sea). Nos hemos convertido en una suerte de individuos hiperconectados para quienes no existe la diferencia entre off y online, ya que al estar permanentemente conectados el offline deja de existir, convirtiendo el concepto en sí mismo en inútil.

Ya no hay vuelta atrás con la responsabilidad, la conciencia y la transparencia empresarial

De esta forma, internet nos convierte todos en verificadores de datos en tiempo real y las redes sociales en abanderados de “causas” que pueden ponernos en contra de instituciones, gobiernos o empresas con gran capacidad para emitir y diseminar mensajes, a veces incluso con mayor alcance que el de las propias empresas.

Con este panorama, sólo hay una salida para las compañías que es la transparencia radical, convirtiéndose en flawsome companies, reconociendo sus errores y asumiendo que detrás de cada empresa hay personas que se equivocan. Un excelente ejemplo de las compañías flawsome es el ejercicio que hizo Mercadona en una de las últimas entregas de Salvados, reconociendo que los casos de conflicto con algunos de sus trabajadores eran fruto de errores humanos que la compañía asumía como suyos.

Pero el ejercicio de transparencia ya no es sólo un trabajo de comunicación. Es un ejercicio que va a envolver todos los procesos de la compañía, afectando al diseño, la producción, el transporte, los empleados, e incluso el precio al que se vende el producto. Según un estudio de Nielsen, las ventas de las marcas que demuestran su compromiso con la sostenibilidad crecieron en 2015 un 4% más que las que no muestran ese compromiso. Además, el 66% de los encuestados respondió que pagaría más por los productos fabricados por empresas comprometidas con la sostenibilidad.

El ejercicio de transparencia ya no es sólo un trabajo de comunicación, es un ejercicio que va a envolver a todos los procesos de la compañía

Siguiendo esta estela, encontramos el brillante y precioso ejemplo de la firma de moda Everlane, que detalla no sólo dónde y cómo fabrica sus prendas, y el coste de cada una de ellas, sino que también permite al usuario elegir el precio que quiere pagar por cada una de ellas:

  • Un precio inicial que sólo cubre la producción y el envío del producto, con beneficio cero para la compañía.
  • Un precio medio que suma al precio anterior el coste de la estructura del personal de la compañía.
  • Un precio máximo que, además de cubrir los anteriores conceptos, ofrece un beneficio a la empresa para seguir invirtiendo en su crecimiento. Fascinante.

Opciones de precios que ofrece Everlane

En nuestra opinión, la realidad ya no permite una vuelta atrás y la transparencia, se ha convertido en un valor imprescindible en las empresas. ¿Cómo lo enfrenta tu compañía?

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Begoña González

Begoña González

Client Relations Director at Best Relations
Malabarista de profesión y comunicadora por afición. Mi trabajo es que los clientes estén contentos… ¡ahí es nada! Y mi vida se convierte en una circo de 5 pistas si a eso le sumamos 2 jefes, 2 hijos, medio blog (porque lo actualizo poco) y un marido del Atleti.
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