Ejemplos en que viral y real no estan relacionados

Sonríe: esto es un vídeo viral

Todos conocemos a alguien que ha servido alguna vez, de forma involuntaria, como vía para transmitir una información falsa. “¿Dónde leíste eso?” le preguntamos cuando nos cuenta una historia fantástica o una información que no podemos creer. “Lo vi en internet”, nos responde. Bingo. Internet como base de todo lo bueno y todo lo malo. Internet como sello de fiabilidad. Si está en internet, será que es cierto. Y ahí reside la clave de cualquier vídeo viral de la Red: un contenido sorprendente donde no te lo esperas. El soporte tecnológico valida lo sorprendente. Nosotros lo llamamos “comunicación inesperada”. El resto, es la magia de lo social, como ha vuelto a pasar recientemente con el caso de The Woolshed Company y un experimento con el que nos engañó a todos.

A lo largo de los últimos dos años, The Woolshed Company, un estudio de producción de vídeo australiano, estuvo generando vídeos trucados con historias increíbles. ¿Recuerdas a aquel tarado que se lanzaba a hacerse un selfie frente a un tornado? Falso:

¿Y qué me dices de la pelea de palo-selfies? Falsa también:

Por no hablar de la snowboarder a la que perseguía un oso y no se daba cuenta del peligro que corría. Falsísimo:

Y así, hasta completar ocho vídeos, de viralidad indiscutible, que lograron engañar a medios de comunicación de todo el mundo. Las cifras registradas en dos años de “experimento” aturden: más de 205 millones de reproducciones, más de medio millón de comentarios y múltiples impactos en televisión. El sueño de cualquier marca en términos de ROI:

Esto ya lo hemos visto antes

De todas formas, ¿era necesario el experimento? Otros lo hicieron antes que ellos para llegar a la misma conclusión: internet da viso de verosimilitud a la información. Sólo hace falta colocar algo que no esperas en un canal creíble (no importa el emisor) para que la mecha prenda y tu vídeo se convierta en viral. Le pasó no hace tanto tiempo a Hawkers, la firma española de gafas de sol, cuando creó la falsa historia del avistamiento del Yeti en Formigal para anunciar un acuerdo con Aramón. Ellos fueron aún más listos, porque se limitaron a “colar” las fotos del falso avistamiento en Forocoches, donde algún periodista no tardó en convertir en noticia algo que ni siquiera tenía los ingredientes para serlo desde un punto de vista profesional. De hecho, la noticia era la viralidad de las imágenes, no su autenticidad:

Antes, mucho antes, un famoso presentador estadounidense, Jimmy Kimmel, realizó el experimento con éxito en dos ocasiones. La primera fue con el twerking más peligroso de la historia. ¿Lo recuerdas?

Y volvió a demostrar que la viralidad puede planificarse con las herramientas adecuadas. ¿Qué me dices de la historia del lobo que se colaba en la villa olímpica de Sochi, en los últimos Juegos Olímpicos de invierno?:

A Kimmel sólo le hicieron falta tres elementos en este caso: la complicidad de una deportista de la delegación estadounidense, la confianza que tenemos en lo que circula por la Red y se refleja en los medios, y nuestra propia disposición a creer ciertas informaciones. Si algo podría ser verdad y lo vemos, es que es verdad. Si en la campiña rusa hay lobos y vemos uno en los pasillos de la villa olímpica, estamos predispuestos a creerlo. Si nos parece que el twerking es una bobada y que quien lo practica hace el ridículo, estamos predispuestos a creer que lo menos que le va puede pasar es quemarse los pantalones. Bingo, ya tenemos dos vídeos virales.

Seamos sinceros. The Woolshed Company no ha querido demostrar las claves de la viralidad. Nos ha vendido sus servicios como compañía de edición digital de vídeo. Y lo ha hecho muy bien. Las pistas sobre lo que puede ser viral y lo que no nos las daba hace varios años Kevin Allocca, responsable de Cultura y Tendencias de Google, en una conferencia TED que es de manual:

En el fondo, la cuestión no es si somos cándidos o no por dar por ciertos contenidos preparados. La cuestión es que, en el fondo, no nos importa. Lo que importa es el sentido del espectáculo, la emoción instantánea, la posibilidad de que algo pudiera ser cierto aunque no sea así. Porque esta generación a la que pertenecemos todos, la Generación Hit, no tiene tiempo para contrastar fuentes ni perderse en averiguaciones. Somos una generación de consumo rápido y fragmentado, y si un fake sirve al propósito que esperamos de los contenidos que consumimos, les damos la bienvenida. Entretenme, aunque no me informes.

A la prensa es a la que hay que exigir rigor. Que al menos nos quede eso.

La metamorfosis de las Marcas

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Carlos Molina

Carlos Molina

Director general at Best Relations
Periodista de formación y espíritu entregado a las estrategias de comunicación desde hace años. Para no aburrirme, doy clases en universidades y escuelas de negocio. He co-organizado los eventos RRPP & Tweets y #CarnavalRRPP. Colecciono figuras de Saint Seiya.

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