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5 motivos por los que fracasa una red social

Hay tantas razones para un fracaso como iniciativas que han acabado en desastre. Sin embargo, algunos de los motivos se repiten en la mayoría de los casos. Ahora que se habla tanto del posible final de Google+, es buen momento para plantearse lo siguiente: ¿qué puede provocar la ruina de una red social? Estos son los principales motivos.

1. Masa crítica

Como reza la Wikipedia, “en física, la masa crítica es la cantidad mínima de material necesaria para que se mantenga una reacción nuclear en cadena”. Aplicado a los medios sociales se traduce en la cantidad mínima de usuarios activos necesarios para que una plataforma sea viable. Fácil de entender pero muy difícil de conseguir. Esto lo sabe muy bien Telegram, que pese a ofrecer mayor seguridad en las comunicaciones, no ha sido capaz de superar a WhatsApp. ¿La razón? El teléfono verde llegó antes y la mayoría de nuestros contactos ya estaban allí. Pese al revuelo inicial, Quitter, el calco de Twitter basado en la descentralización y el software libre, tampoco ha podido con su rival y, tras unos días de boom, su uso ha quedado reducido a un número de usuarios casi anecdótico. Este problema no sólo afecta a quienes se atreven a hacer frente a los grandes: tras sucesivos intentos de reanimación, Google parece haber tirado la toalla con Google+, debido a su cada vez menor -y menos activa- masa crítica.

2. Adquisición por parte de otra empresa

¿Qué fue de la pionera FriendFeed? ¿Y de la exitosa MySpace? Una fue comprada por Facebook en 2009 y en ese momento comenzó una lenta agonía hasta que, finalmente, terminó clausurada. MySpace fue la primera gran red social de internet y en 2005 acabó en manos del grupo News Corp. Los continuos intentos de redirigir tráfico a webs de la compañía dejaron de lado el desarrollo del factor social y, junto a la saturación publicitaria, provocaron que los usuarios migraran de forma masiva al pujante Facebook. Actualmente, MySpace sobrevive en un modesto rincón de la Web 2.0. Menos conocida pero muy prometedora era la aplicación Gowalla, un servicio de geolocalización que ponía en jaque a Foursquare con una cuidada interfaz y una amplia variedad de posibilidades. Pero llegó Facebook para comprarla y, tres meses después, cerrarla definitivamente. Si la integración no es estratégica (incorporar y desarrollar un servicio que la matriz no tiene), como ha sido el caso de Instagram y WhatsApp con Facebook, y de Periscope con Twitter, mal vamos.

3. Restricciones e imposiciones

Cuando una plataforma trata de limitar a sus miembros de alguna forma, suele acabar teniendo problemas. Cuando Facebook, Instagram o Twitter han censurado alguna publicación, se ha provocado un gran revuelo pero el número de personas que se conectan a estas redes no se resiente. Algo muy distinto pasó con Ping, la estrepitosa apuesta de Apple por las redes sociales. Steve Jobs llegó a decir que Ping era “como si Facebook y Twitter se encontraran con iTunes” pero la realidad fue muy distinta: la censura, las restricciones, tanto en la interfaz como en los contenidos, y un servicio redundante acabaron con Ping apenas dos años después de su lanzamiento. A Google+ tampoco le son ajenos los problemas por la imposición de normas contra la experiencia de usuario: la obligatoriedad de tener un perfil en la red social para acceder a una cuenta de Google le granjeó muchos más enemigos que miembros activos. Cuando quiso retirar esta condición, ya era demasiado tarde. Ahora Google+ se enfrenta a un progresivo desmantelamiento y desconexión con el resto de servicios del buscador.

4. Una red poco social

Resulta una obviedad: facilitar a los usuarios que compartan contenido en la propia plataforma y poder interconectar sus distintos perfiles sociales es fundamental. No hacerlo es un error cometido con frecuencia. De nuevo Ping es un buen ejemplo de lo que no hay que hacer. Su escasa conectividad con otras redes es otro de los factores que explican su ruina. A MySpace también le pasó factura no subirse al tren de Facebook y apostar por las relaciones entre personas. Sin personas que se relacionan, una red social está condenada.

5. Servicios redundantes

La madurez llegó para toda una generación con el paso de Tuenti a Facebook. ¿Para qué mantener dos perfiles en redes que ofrecen servicios semejantes y encontramos los mismos contactos? Si una plataforma quiere hacerse un hueco en las redes sociales debe ofrecer algo distinto a lo que ya hay en el mercado. Y tiene que aportar mucho valor añadido para arrastrar usuarios: Quitter ha ofrecido software libre, total libertad de expresión y más caracteres para escribir y no ha sido suficiente para “robarle” cuentas a Twitter. Ello era el anti-Facebook por la ausencia de publicidad, pero no innovaba en mucho más, salvo en su diseño minimalista.

Estos son algunos de los casos más sonados, pero la lista de fracasos digitales es más larga que la de Arya Stark. De los errores también se aprende y nos permiten descubrir una serie de ingredientes para una red social viable: interconectividad, valor añadido, libertad de uso y de expresión, y saber adaptarse a los cambios.

Pablo Renovell

@PabloRenovell

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