Alaia

Acerca de Alaia

Vasca empadronada en Madrid. El periodismo siempre fue mi única opción. Crecí entre libros, música y cine de todo tipo. Muy fan de la época medieval y de los años 60. Odio la pereza: uno se pierde muchas cosas por culpa de ella.
Eventos de 2018: menos corporativos y más tecnológicos

Los eventos de 2018: menos corporativos y más tecnológicos

Cuando alguien dice “voy a un evento”, uno enseguida se imagina vestidos de satén, trajes de franela, zapatos de charol y purpurina por doquier (eso que ha puesto tan de moda La Vecina Rubia). Aunque esa imagen pueda llegar a ser real (en casos muy concretos), el concepto “evento” como tal se ajusta más a la idea de promocionar un producto o servicio, o al networking, todo mucho más terrenal.

En muchas agencias de comunicación, la organización de eventos corporativos es una pata más de la estrategia de marketing porque brinda la oportunidad de hacer negocios: de ver y dejar que te vean, entre otras cosas. El lanzamiento de un nuevo producto, un rebranding o cambio de marca, o una acción de comunicación puntual son sucesos que requieren de algo más que un envío de nota de prensa: me refiero a la labor de las relaciones públicas más puras. Sigue leyendo

Tu reputación digital se merece una reflexión

Aunque muchas empresas carezcan aún de presencia en redes sociales, la gran mayoría tiene interés en conocer lo que se dice ellas en internet. Conocer y, a ser posible, controlar. No es fácil hacerlo, y no tanto porque no se pueda monitorizar, que a fin de cuentas es una de las grandes ventajas de las plataformas digitales, sino porque el trabajo de gestionar la reputación implica antes aclarar qué es lo que necesitamos saber y en qué medida lo vamos a valorar.

Antes de nada, es importante acotar el concepto de reputación. Su definición más simple es que consiste en la opinión que los demás se hacen de una persona, entidad o cosa. Todos tenemos una reputación, pero parece que sólo nos acordamos de ella cuando se mancha. Es lo que entendemos por “crisis reputacional”, pero su alcance e importancia difieren según muchos factores.

Antes de lanzarnos a medir y defender nuestra reputación en la Red basándonos en ideas preconcebidas, tengamos presentes algunas cosas para no llevarnos sorpresas cuando los resultados:

1. Define reputación y luego, vuelve a definirla.- A menudo nos pasa que lo que buscamos es muy distinto a lo que pensamos que queremos. En su libro “Inteligencia Intuitiva”, el periodista Malcolm Gladwell resume los experimentos de los profesores de la Universidad de Columbia Sheena Iyengar y Raymond Fisman en torno a este punto. Ambos demostraron que normalmente sólo sabemos qué es lo que realmente deseamos cuando lo tenemos ante nosotros, pero antes de eso y tiempo después de enfrentarnos a ello, solemos dar explicaciones diferentes. En el caso de la reputación, ¿seguro que lo que queremos saber es el tono de las opiniones que emiten los demás, o deseamos saber el alcance de las mismas? ¿No estaremos intentando medir el grado de influencia o la capacidad de prescripción de quien nos nombra? Tratemos de aclararlo para no comenzar con mal pie.

2. La reputación es un resultado.- Esto es como una operación matemática. Sumas factores, los divides por ciertas cantidades, multiplicas, restas, sacas una raíz cuadrada… y obtienes un resultado. La reputación funciona de forma parecida. Las empresas toman decisiones; se comportan de forma más o menos responsable; sus acciones tienen trascendencia en función de su visibilidad y de a quién afectan; los “influencers” hablan de ellas y prescriben (o no) a sus círculos cercanos… y de ello sale un sentimiento, una sensación generalizada sobre qué o cómo es una compañía. No todo puede estar bajo el control de una organización, pero si el problema es tan grande que no podemos abarcarlo, entonces probemos a solucionar pequeñas partes del mismo. ¡Ah! Y recordemos siempre cuál es nuestra cuota de responsabilidad en la opinión que los clientes tienen sobre nosotros.

3. Las opiniones importan… pero ¿de qué manera?- La Red nos permite un grado de detalle en la medición de audiencias como no habíamos logrado con ningún otro soporte de comunicación. Podemos monitorizar redes sociales y foros, estar atentos a los comentarios en blogs, extraer de ellos datos cuantitativos y deducir de ahí información cualitativa. Pero ¿importan igual todas las opiniones? ¿Afecta a tu reputación de la misma manera el comentario negativo emitido por un perfil en Twitter con dos seguidores que el que cuenta con miles de ellos? ¿Qué sucede si el primero es una persona influyente en su entorno profesional pero carece de presencia en medios sociales? ¿Y si el segundo es conocido por sus críticas generalizadas contra todo y contra todos? La reputación del que cuestiona la tuya también es un elemento que da forma a esta última.

4. Cuidado con los límites.- Las empresas son multinacionales incluso a su pesar. Que se lo digan a Aceros de Hispania, una pequeña empresa aragonesa que cuando arrancó su actividad no pensó que su principal vía de negocio llegaría del extranjero. Pero así es internet, y a menudo para bien, como en el caso anterior. Esto supone, sin embargo, que las opiniones también son “multinacionales”: nuestra actividad tiene eco donde no lo esperamos, y aunque sólo vendamos en una región concreta, nuestros actos se convierten en embajadores de nuestra marca y son susceptibles de ser comentados y valorados fuera de nuestras fronteras. Si vamos a medir la reputación para un mercado concreto, tendremos que ser capaces de discriminar la procedencia de las opiniones, pero eso es muy complejo. En primer lugar, la geolocalización debería ser de ayuda para separar unos comentarios de otros, pero no todos llevamos el GPS activado. Ni siquiera en Twitter especificamos siempre nuestra ubicación, e incluso muchos perfiles mienten sobre ella. En otros casos, como los foros, sólo podemos guiarnos por el contexto para averiguar la procedencia de quien escribe. El idioma es el filtro más básico, pero hablamos en castellano aquí y al otro lado del Atlántico, así que, ¿cómo piensas lidiar con este tema? Tal vez no debas obsesionarte, porque en la Red no suele mirarse el carné de quien opina, sino lo que opina.

5. Una reputación… o varias.- Todas las empresas tienen una reputación, pero si venden diferentes productos o servicios, o si cuentan con varias divisiones y marcas comerciales, dicha reputación se fragmenta. No siempre la suma de la reputación de las partes da como resultado la reputación del todo. Por ejemplo, puede suceder que no se asocie una determinada marca comercial a la corporación que la comercializa, y por lo tanto, la opinión que tengas al respecto no afecte a tu visión de la compañía matriz. Prueba a revisar el catálogo de Unilever o el de Procter & Gamble y seguramente descubrirás que gestionan productos que no pensabas que fueran suyos. Por otra parte, hay opiniones que se dirigen a la mala calidad o las pobres prestaciones de un producto, pero sus emisores no tienen por qué trasladar ese pensamiento a la empresa que lo comercializa. Que yo diga en Twitter que cierto modelo de moto carece de potencia suficiente no implica que el distribuidor al que se la compré tuviera algo que ver; mi opinión no permite medir este aspecto, sino el nivel de satisfacción en torno a un producto. Para eso podemos fijarnos mejor en la metodología de herramientas como Net Promoter Score o el ACSI Score.

6. Las opiniones son transmedia.- La reputación digital no es sólo digital. Es transmedia, es decir, que se desdobla y desarrolla en diversas plataformas. Veo un anuncio en televisión de una oferta de telefonía; cotejo los detalles con un catálogo en papel; pregunto en una tienda, donde me atienden bien o mal; reviso las opiniones de usuarios en varios foros; contrato el servicio; resuelvo una incidencia por teléfono; tengo una experiencia como cliente y la comparto en la Red. ¿Qué paso del proceso pesó más en mi opinión final acerca de la empresa? De hecho, ¿realmente existe la reputación digital, o sólo deberíamos hablar de la dimensión digital de la reputación?

7. Y al final, ¿qué harás con esta información?- De acuerdo. Ya has recopilado información, medido y evaluado. Ahora debes pensar qué vas a hacer con todo eso. Si has sido capaz de transformar en un número tu nivel reputacional, querrás mejorarlo o, al menos, mantenerlo bajo control, pero cuidado: lo que es producto de una operación matemática se puede modificar trabajando un único factor de la operación. Si uno de ellos es la población total que opina, puedo alterar mi reputación ganando seguidores, pero entonces estaremos sirviendo a los datos y no a los intereses de la empresa. Esos intereses, los objetivos estratégicos, son los que deben guiarnos a la hora de manejar la información. Un pico de opiniones negativas, por ejemplo, puede darnos pistas no sólo sobre un servicio que está fallando, sino sobre cómo ponerle solución. Salvo que seas Ryanair, claro.

Carlos Molina
@molinaguerrero

“Tanto que contar” sobre “Bokzuy”: dos nuevas redes sociales

 

Hoy no voy a hablaros sobre la llegada de Instagram a Android, ni de la noticia de su compra por parte de Facebook. Tampoco os hablaré sobre la reciente apertura de la primera oficina de Linkedin en España, ni de las gafas de realidad aumentada que prevé sacar Google al mercado. No, esta vez no. Hoy os enseñaré dos redes sociales recientemente estrenadas y desconocidas para muchos de vosotros: Tantoquecontar.com y Bokzuy.

El pasado 30 de marzo se presentaba Tantoquecontar.com, proyecto en fase beta que llega de la mano de varios empresarios españoles del sector de la comunicación, la consultoría estratégica, la publicidad y las relaciones públicas tras un año de trabajo.
Las redes sociales se han convertido en ese pequeño rinconcito personal de cada usuario en el que cada uno cuenta lo que le sucede en cada momento y en cada lugar, de manera próxima y cercana, y hasta la más pequeña e insignificante historia puede ser relevante para alguien que lo llegue a leer. Como bien dicen los creadores de esta plataforma, “todo ser humano tiene una historia digna de ser contada”.  Bajo dichas premisas nace esta red social.

Tantoquecontar.com ha sido concebida como una red social, pero también tiene aspecto de blog. El usuario se registra, accede, agrega a otros usuarios conocidos (que también se han registrado previamente) y comienza a compartir contenido. En ese contenido radica la diferencia de dicha red con respecto a otras. Aquí, lo que se comparte es lo más propio y personal que nadie pueda tener: nuestras propias vivencias. Estamos de acuerdo; hay historias que, por muy pequeñas que sean, deben ser contadas y conocidas por el resto del mundo, todos y cada uno de nosotros tenemos, como dice su nombre, “tanto que contar”.

Y seguimos con los estrenos en el mundo del social media. ¿Sabéis que existe una red social que permite tanto premiar como castigar a sus usuarios a través de una chapa cuyo contenido son mensajes de humor y cuyo fin es el de relajar y distender el ambiente laboral? Os presento Bokzuy, una red social que llega para fomentar las relaciones sociales y la complicidad en el trabajo.
La idea viene de la mente de Iván López, cofundador de Kaleidos, que se propuso montar una aplicación lúdica para sus compañeros de trabajo con el objetivo de que pudieran aprender el lenguaje de programación Grails. Dicha aplicación consiguió tanto éxito en el ámbito interno de la empresa que se decidió ir mas allá. Así es cómo surgió Bokzuy, según su fundador.

Para comenzar a usar Bokzuy, al igual que en el resto de redes sociales, debemos crear nuestra cuenta, un grupo e invitar a los compañeros de trabajo a que se unan a él. Pero… ¿y qué tiene de distinto de otras iniciativas similares?

En esta red social se reparten Bokis (chapas con mensaje) que se entregan a cada persona cuando realiza una acción positiva o negativa dentro del entorno de trabajo. Pueden contener frases conocidas por todos como “A buenas horas mangas verdes”, “Te ha tocado el gordo…” o “Fail”. Cada usuario puede ver los Bokis de los demás compañeros e incluso opinar si ha sido merecido o no. El repartir o apoyar lo que han entregado el resto de compañeros influye en la puntuación total que obtiene cada usuario. Sumando o restando puntos dependiendo del sentiment de cada chapa, el domingo por la noche se hace el recuento y se nombra un Ganador y un Perdedor de la semana.
De inicio, Bokzuy cuenta con 30 chapas creadas predefinidas, pero existe la posibilidad de crear nuevas y adaptarlas a nuestro entorno, incluso con frases o citas “famosas” dentro de nuestra empresa, así que como reza su lema… “Badg’em all!”
¿Quién se anima a abrirse un perfil?

Francisco Hernández
@Franha85

 

Arte y Redes Sociales

En Best Relations nos gusta estar a la última. La rabiosa actualidad impera en nuestra apretada agenda. Actos y eventos por doquier copan nuestros calendarios y planificación. Como no podía ser de otra manera, a lo largo de estos días estaremos con un ojo en la agencia y otro en IFEMA. Un año más vuelve ARCO, la Feria Internacional de Arte Contemporáneo más importante a nivel nacional.

Hoy voy a aprovechar la coyuntura y a lo largo de estas líneas hablaré de arte (qué concepto más abstracto, ¿no?) y cómo las Redes Sociales han encontrado su hueco en los museos, ferias y artistas de renombre a nivel internacional.

¿Qué es el arte? Pues el arte es morirte de frío. Dejando las bromas a un lado, son infinitas las definiciones de “arte” que se han dado a lo largo de la Historia, desde “el arte es el recto ordenamiento de la razón”, que decía Tomás de Aquino, hasta “el arte es la novedad”, del pintor francés Jean Dubuffet. Yo me abstengo por esta vez de dar una definición –creo que sería harto complicado- y voy a quedarme con la ya asentada afirmación de que todo el mundo es capaz de ser artista, y más desde que las Redes Sociales invadieron nuestras vidas.

Si el Social Media hizo acto de presencia hace casi una década, en los últimos años se ha intensificado en gran medida su utilización y explotación con el fin de generar visibilidad y enseñar al mundo diferentes formas de hacer arte.

En verano de 2010 Israel Sousa y Rafafans se valieron de una página de Facebook para llevar a cabo el proyecto creativo de la ‘Obra de arte global’: los artistas ponían las normas del juego y los usuarios de la red realizaban la producción a partir de esas ideas.

Quizás en esta época de pesimismo podríamos retomar la curiosa performance que llevó a cabo el pasado mes de septiembre la artista parisina Elvire Boundelle: “El Mejor País”. Una recopilación de noticias exclusivamente positivas en un periódico, la forma más abierta de difusión. Esta campaña llegó a Twitter a través del hashtag #elmejorpaís y a Facebook a través de la propia página del diario “El País”.

Eso sí, España debe anotarse un punto en la columna del debe: hace poco más de dos meses José Ángel Montañés, periodista de “El País”, daba a conocer un estudio que afirmaba que “los centros de arte utilizan las web 2.0 como escaparate y no para relacionarse con otros espacios culturales o con sus seguidores”.

Pinterest, la última moda

Si los centros de arte y los propios artistas pretenden subirse al carro de las Redes Sociales, no deberían tardar en aparecer en Pinterest, la red creada en 2011 –tiene ya cerca de 12 millones de usuarios en EE.UU.- y que está destinada a “conectar a los usuarios a través de las cosas que encuentran interesantes”.

Las marcas y webs de moda son uno de los mejores ejemplos de cómo dar a conocer su “obra” a través de esta red basada principalmente en imágenes. En Estados Unidos, por ejemplo, la tienda online multimarcas ModCloth ha creado ya una comunidad de más de 11.000 usuarios.

En España –tan remolones como siempre en el entorno online- todavía queda mucho por hacer. Cabe destacar entre los “nuestros”, la web “Trendencias”, pionera en Pinterest y que en sólo una semana se acerca a los 200 seguidores. Ya está dando mucho que hablar y pronto se convertirá en referente.

Si tienes ganas, paciencia y vocación de artista, ya sabes, pide tu invitación para Pinterest y crea tu propia obra 2.0 haciendo “pin” en tus imágenes favoritas. Porque como ya he dicho antes, hoy en día, cualquiera es capaz de ser artista.

Miguel Churruca
@miguelchurruca

Algo huele a podrido en Twitter

La comunicación está cambiando y, como hemos venido anunciando, debido, en gran parte, a la aparición de los medios sociales. No es nuevo decir que la web social y los canales 2.0, revolucionaron el concepto de la comunicación que teníamos hasta la fecha.

Desde 2008 hasta ahora, el mundo online se ha vuelto cada vez más presente, tal como demuestra el informe 2011 Fortune Global 100 Social Media Study de la consultora Burson Marsteller.


Según este estudio, en general, ha habido un incremento del 18% en las empresas de “Fortune Global 100” que utilizan twitter, seguida de un crecimiento del 14% en el caso de YouTube y de un crecimiento del 13% en el caso de las compañías que utilizan Facebook. En general Twitter se ha situado como la herramienta social más predominante aunque las páginas corporativas de Facebook tienen más “me gustas” que “followers” las páginas de Twitter.

Pero, ante tanto optimismo, llama la atención un dato más que significativo, y es que en el caso concreto de Twitter, el crecimiento ha tenido un parón más que llamativo en el caso de Estados Unidos (origen y modelo de tendencias en medios sociales).


El mayor crecimiento de Twitter se ha registrado en Asia, con un incremento del 68%,  mientras que en Estados Unidos permanece igual que el año anterior.

Ante estos datos, son muchos los que empiezan a cuestionar y valorar la verdadera importancia de los medios sociales en la comunicación. Algunas informaciones ya avisan de que Twitter comienza a dar ciertos signos de debilidad.

Aunque la red de microbbloging cuenta con 200 millones de usuarios registrados, según la revista Fortune, el 47% de los registrados no son activos, lo que significa que disponen de una cuenta pero no escriben nada, ni interactúan, con lo cual, menos del 25% de los usuarios de Twitter genera casi el 90% de los tweets.

Según Fortune el principal problema de Twitter son sus altos ejecutivos y fundadores que no tienen un gran control sobre la empresa. Así, en opinión de la revista, Twitter necesita crecer y actuar, ya que otros competidores sí lo están haciendo.

Puede que estos datos no sean nada… o sean mucho. Siempre conviene tener un ojo puesto en lo que pasa en Estados Unidos porque si hay algo que nos ha mostrado la historia, es que antes o después, repetimos sus mismos pasos.

Todavía es pronto para afirmar qué pasará con Twitter, porque lo cierto es que sigue creciendo, aunque eso sí, fuera de USA. Estaremos atentos a su evolución.


Maribel Fernández

@Mariphel

El mayor crecimiento de Twitter se ha registrado en Asia, con un incremento del 68%, mientras que en Estados Unidos permanece igual que el año anterior.

Ante estos datos, son muchos los que empiezan a cuestionar y valorar la verdadera importancia de los medios sociales en la comunicación. Algunas informaciones ya avisan de que Twitter comienza a dar ciertos signos de debilidad.

Aunque la red de microbbloging cuenta con 200 millones de cuentas registradas, según la revista Fortune, el 47% de los registrados no son activos, lo que significa que cuentan con una cuenta pero no escriben nada, ni interactúan, con lo cual, menos del 25% de los usuarios de Twitter genera casi el 90% de los tweets.

Según Fortune el principal problema de Twitter son sus altos ejecutivos y fundadores que no tienen un gran control sobre la empresa. Así, en opinión de la revista, Twitter necesita crecer y actuar, ya que otros competidores sí lo están haciendo.

Puede que estos datos no sean nada… o sean mucho. Siempre conviene tener un ojo puesto en lo que pasa en Estados Unidos porque si hay algo que nos ha mostrado la historia, es que antes o después, repetimos sus mismos pasos.

Todavía es pronto para afirmar qué pasará con Twitter, porque lo cierto es que sigue creciendo, aunque eso sí, fuera de USA. Estaremos atentos a su evolución