Las plataformas de contenido en streaming como Netflix educan al consumidor a pagar por los contenidos online

Netflix, Spotify y Amazon: cultura freemium como estilo de vida

Sabemos que en España se lleva mucho eso de “si es gratis me da igual lo que sea, lo quiero”, y así nos va. Pero resulta que las grandes plataformas de streaming como Netflix, Amazon y Spotify ya no están dispuestas a pasar por el aro de nuestras exigencias y se han puesto serias con el pago por sus servicios. Netflix sube de precio y el usuario lo acepta sin rechistar. ¿Podemos decir que la cultura freemium ha llegado para quedarse?

El servicio que Jared Lukin acuñó como freemium nos define perfectamente. El concepto está compuesto por dos palabras, sí free premium: se refiere a un modelo de negocio donde se ofrece de forma gratuita una parte del servicio y otra queda exclusivamente dedicada a aquellos que pagan para ofrecerles mejores características o funciones específicas. Un ejemplo de esto podría ser el modelo de Spotify o de Amazon, donde puedes ser usuario gratuito o de pago. Porque el mundo se divide entre dos tipos de personas: las que pagan y las que utilizan cien cuentas diferentes para tener la versión de prueba de Spotify Premium de un mes.

Curiosamente los mismos que antes nos negábamos a pagar por algo que podíamos tener gratis, aunque de mucha peor calidad, ahora aceptamos las condiciones y las subidas de precio de empresas como Netflix. ¿Qué ha pasado con nosotros? ¿Será que nadie se quiere perder estas series de comunicación?

La respuesta es sencilla: cambiamos. ¿Recuerdas cuando hace unos años los señores de WhatsApp dijeron que el servicio costaría 90 céntimos al año? Sí, hubo drama, mucho drama. Me inquietó y sorprendió a partes iguales que los usuarios no quisieran pagar 90 (miserables) céntimos por la aplicación. Pero claro, la cuestión es que hasta entonces era gratis. Y un cambio así, de 0 a 100 pues no nos gusta. Puede que nos dé miedo pagar por algo que no vemos ni tocamos, lo mismo pasa con la descarga de música (de forma legal, quiero decir), y también con la compra de audio libros o de ebooks. Si puedo tenerlo gratis, mejor.

“Los mismos que antes nos negábamos a pagar por algo que podíamos tener gratis ahora aceptamos las condiciones y las subidas de precio”

Por eso precisamente sorprende que ahora, años después, plataformas como Netflix se estén popularizando gracias a unos servicios que años atrás hubieran sido incomprensibles. Si ya tenía razón mi abuela cuando decía que la vida da muchas vueltas y nuestro criterio también. Fíjate, ahora nos suben el precio de Netflix de 11,99€ a 13,99€ y… ¡nos da igual! ¿Tela, no?

Pero lo cierto es que los hábitos cambian, nosotros cambiamos y nuestro estilo de vida no es el mismo que el de hace 7 años. Y así lo demuestran los datos. Por ejemplo, que el número de descargas de ebooks en España subió en 2016 un 11%, según las últimas cifras del Informe anual de libro digital. Y también los usuarios de Netflix y de Spotify Premium han ido subiendo desde sus lanzamientos en España, llegando a 1 millón y 50 millones de usuarios respectivamente, según resultados recogidos por diferentes medios. 

Ha llevado tiempo que el usuario se acostumbre a pagar por el contenido digital, pero se ha conseguido ¿hasta cuando? Parece que estamos ante un panorama con diferentes plataformas de pago donde consumir contenido: eres de Netflix, de HBO o de Amazon. Sí, dividirse el contenido nos pone a los consumidores en una tesitura: lo que se podría hacer es suscribirse a todas estas plataformas para no perderse nada de contenido. No, no va a pasar. Otra posibilidad, algo más realista, es lo que ya empieza a suceder: tengo una cuenta en una de estas plataformas pero vuelvo en cierta manera a la piratería del resto de contenido al que no puedo acceder de forma gratuita. A no ser que todas estas plataformas terminen unificándose, ¿no?

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Andrea Asensio

Andrea Asensio

Communication Assistant at Best Relations
Publicista y periodista, siento un amor incondicional por el verano y los gatos. No puedo vivir sin series y no sé qué voy a hacer con mi vida hasta que vuelva Juego de Tronos. Como valenciana hago un llamamiento para que la gente deje de confundir la paella con el "arroz con cosas".

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