Cómo hacer que te leas este post mediante clickbaiting

No creerás de lo que somos capaces de hacer para que leas este post

¿Quieres saber hasta dónde estamos dispuestos a llegar en Best Relations para que leas este post? Descúbrelo después de este Pattpon:

Exposicion de Pattpon en el Room Mate Oscar con clickbaiting incluido

Si has llegado hasta aquí, te has ganado una respuesta. Porque lo que he hecho es hundirme en el fango, caer a lo más hondo, sumergirme en las cloacas de las malas prácticas de internet. Sí, he hecho clickbaiting. Te he lanzado un cebo, has picado cual pececillo inocente en un río de oscuras aguas, y aquí estás, leyendo un post que no responde a tus expectativas (espero que seas capaz de perdonármelo algún día). Porque reconócelo, te esperabas encontrar una foto en la que estuviésemos todos los de Best Relations desnudos (¿clicaste?) o algo parecido.


¿Tan mal está esta gente de Best Relations que necesita caer en estas técnicas rastreras para que les lea alguien? Pues lo cierto es que, afortunadamente, no. Lo que queremos hoy es hacer una
oda al clickbaiting. Una reivindicación de que el clickbaiting no es sucio ni huele mal: de que Facebook y Google se equivocan y en lugar de perseguirlo deberían fomentarlo. En el fondo no es una cuestión más complicada que la de sumar dos más dos: si se trata de responder a los intereses de los usuarios y los usuarios no paran de hacer click en todo lo que huele a clickbaiting, es que ese tipo de contenidos gustan a los usuarios. Ni más ni menos.

Lo cierto es que nadie debería extrañarse. Nos encanta el cotilleo, el marujeo, el salseo y lo truculento. Desde que “El Tomate” inventó sus cebos (uyuyuuuyy) los usuarios hemos sido fieles seguidores de todo lo que suene a exagerado, aun siendo perfectamente conscientes de que lo que viene después no va a ser para tanto. Pero nos da igual. La promesa de un contenido curioso es suficiente para que acudamos en masa, lo compartamos y lo comentemos. Y es que, queridos, quizá resulte que estamos todos equivocados y que el contenido está muy lejos de ser lo que más importa: hay cebos que son puro arte, y arte que un día decidió travestirse de cebo.

Se trata de responder a los intereses de los usuarios, y los usuarios no paran de hacer click en todo lo que huele a clickbaiting

Poniéndonos ya más serios, habrá quien diga que desde la época de “Aquí hay tomate” ha llovido mucho, y que poco tiene que ver el medio televisivo con las redes sociales. Y no le faltará razón, pero no tiene más que pensar en Buzzfeed para darse cuenta de que en internet y en redes sociales los cebos también funcionan. Y es que las rutinas de comportamiento de los usuarios y su forma de consumir contenidos ha evolucionado favorablemente para el clickbaiting. Si os acordáis, mi compañero Diego Rivera hablaba a principios de este 2016 sobre la Generación Hit, a la que todos pertenecemos en mayor o menor medida aunque no lo sepamos. Una generación que consume contenidos virales y efímeros de forma descontextualizada, que busca el impacto rápido y que se conecta a internet en momentos breves. Dentro de ese marco, y en un momento en el que (por fin) todos nos hemos puesto de acuerdo en que la clave está en poner el foco en las personas, en adaptarnos a sus necesidades y gustos, el clickbaiting surge como respuesta y sería un brutal acto de hipocresía negarlo argumentando la falta de calidad de este tipo de contenidos.

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En definitiva, el clickbaiting es una demanda de los usuarios, y no somos quién para negárselo, por mucho que los algoritmos de Facebook y Google se empeñen. Admitámoslo, quizá haya llegado el momento de dejar de obcecarnos en criticar el clickbaiting y centrar nuestro tiempo y esfuerzos en hacerlo de calidad.

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Álvaro Salas

Álvaro Salas

Client Supervisor at Best Relations
Publicista de ciencias, analizo todo lo que ocurre a mi alrededor convencido de que es el mejor camino para tomar decisiones acertadas. Cuando me dejan, me escapo para dar clase en alguna universidad.

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