Información acorde con los gustos personales gracias al filtro burbuja

El filtro burbuja: información al gusto del consumidor

El concepto “filtro burbuja” ha adquirido una relevancia creciente desde que, en 2011, un tipo llamado Eli Pariser decidiese escribir un libro sobre los algoritmos de los gigantes de internet como Google o Facebook. En su tesis venía a decir que la entrada en escena de estas empresas, unida a la proliferación de los medios digitales, había provocado un grave cambio en nuestra forma de recibir la información y, por lo tanto, de configurar nuestros pensamientos.

Pariser hablaba (también con gran éxito en una de las famosas charlas TED) de conceptos relacionados con el Big Data, de la guerra por utilizar toda esa información para ofrecer al consumidor una oferta lo más personalizada posible y de los algoritmos que se utilizan en este proceso. Pero la disrupción (debe haberla si hasta en Verne hablan de esto) llegaría en el momento en que las personas se vuelven ajenas a realidades que estos algoritmos no identifican en ellas. De esta manera cada uno de nosotros quedaría aislado en grupo con una opinión común: un filtro burbuja que nos ofrece un sesgo personalizado y adecuado a nuestros gustos y criterios.

“El público no permanece pasivo ante los mensajes emitidos por los medios de comunicación, sino que estos mensajes refuerzan las opiniones”

¿Es el filtro burbuja realmente algo tan novedoso?

Tal y como cualquiera que haya pasado por una facultad de comunicación, sabrá que en 1974 un señor llamado Joseph T. Klapper escribía un texto un pelín denso (sí, aún más que éste) titulado Los efectos de la comunicación de masas. En él contaba al mundo algo que entonces sí parecía revolucionario: el público no es un sujeto que permanece pasivo ante los mensajes emitidos por los medios de masas, sino que estos mensajes son elementos que refuerzan las opiniones ya preestablecidas. Así, podrían tener un efecto potenciador semejante al que se obtendría de una interacción habitual como la que puede existir entre un grupo de amigos. Esto tiene una implicación esencial: la enorme cantidad de mensajes a los que nos exponemos diariamente provoca que el efecto de estos sea nulo si no existe un interés previo en ellos.

“El público tiende a seleccionar aquellos medios y contenidos más coherentes con su visión de las cosas”

Para finales de los años ‘70, quedaba configurada una concepción de la comunicación en la que, de manera global, el mensaje perdía relevancia en favor del resto de elementos. Las teorías de la percepción y exposición selectiva empiezan a tomar relevancia y estudiosos del tema como Lewin y Hovland dejan claro que el público escoge los mensajes que quiere recibir de acuerdo a intereses, actitudes y opiniones previas. Es finalmente Festinger quien plantea la teoría de la disonancia cognitiva. En ella plasma claramente cómo el público tiende a seleccionar aquellos medios y contenidos más coherentes con su visión de las cosas y, por tanto, la tendencia a evitar la disonancia con las opiniones y actitudes propias.

Los mensajes, por lo tanto, son percibidos a través del filtro de los grupos a los que pertenecen. ¿A alguien le suena esto? No sé, ¿quizás de leerlo en el segundo párrafo?

El caso del filtro burbuja es diferente en un pequeño detalle: hoy, la elección que antaño podíamos tener a la hora de elegir al emisor del mensaje queda diluida en favor de las grandes empresas. Sus algoritmos serán quiénes analicen nuestro comportamiento, (datos personales, productos buscados, tendencias políticas, webs visitadas, etc.) y escojan por nosotros.

Las conclusiones, en el fondo, son las mismas: por un lado, el receptor se aleja de toda la información que no se adecua a su propia opinión y, por otra parte, se produce un aislamiento cultural e ideológico reducido a los propios intereses de la persona individual.

He dicho.

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Guillermo Salas Martínez

Guillermo Salas Martínez

PR & Content Manager at Best Relations
Madrileño, deportista y afamado músico low-profile. He estudiado publicidad y relaciones públicas en la URJC de Fuenlabrada. Fan de la escritura e intento reiterado de autor. NeverSurrender como forma de vida.

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