La fórmula mágica de los vídeos virales

La fórmula mágica de los vídeos virales

En toda agencia de comunicación o publicidad existen una serie de peticiones frecuentes por parte del cliente capaces de convertir un sosegado día laboral en un auténtico infierno. Mi compañera Sara compartía hace unos meses los encargos por parte de los clientes que mayor terror y miedo desatan dentro de una agencia, de los cuáles me gustaría rescatar el primero de ellos: ese temido momento en el que nos piden, ni más ni menos, que realicemos “un vídeo viral”.

Pero, ¿realmente existe la fórmula mágica para conseguir que un vídeo acabe siendo viral? Los más entendidos en la materia señalan que es imposible dar con la receta secreta, y sin embargo aportan una serie de ingredientes clave que garantizan que el plato se hornee bien.

La agencia de marketing viral Thinkmodo ofrecía, en una entrevista a BusinessWeek, los factores que predeterminaban el éxito de sus campañas virales. Entre ellos detallaba la necesidad de despertar las emociones, la discreción a la hora de mostrar el producto o firma, el realismo (en la medida de lo posible, no es necesario rozar los límites de la legalidad), la originalidad y la importancia de acabar apareciendo en televisión (garantía de que el contenido ha sido todo un éxito).

Por su parte, el  conocido humorista estadounidense Jimmy Kimmel defiende la posibilidad de control sobre el fenómeno viral, demostrándolo con notables resultados con su ya famoso vídeo “Twerk Fail“. En él, una mujer se prende fuego al bailar de forma improvisada este estilo de baile… aunque todo fue un montaje del show que presenta Kimmel en Estados Unidos. Con él, consiguió engañar hasta a las más importantes cadenas de televisión americanas.

La opinión del cofundador de The Huffington Post y BuzzFeed, Jonah Peretti, es  que, para que un contenido sea viral, tiene que ser pensado como una excusa para la acción social. Delia Rodríguez, autora del libro “Memecracia”, señala, citando a Bernardo A. Huberman, que a pesar de que despertar las emociones intensas impulsa a compartir, la viralidad es un fenómeno impredecible siendo más fácil que te toque la lotería.

Producción de calidad, diferenciación, storytelling y promoción son otros de los ingredientes que podríamos insertar en la coctelera de nuestra fórmula viral.

¿Viralidad con garantías?

Sin embargo, teniendo en cuenta todo lo anterior y sacando a relucir el lado más escéptico del asunto, ¿hasta qué punto podemos garantizar el éxito de un vídeo viral? Está claro que hay factores que podrían ayudar, pero todos recordamos una serie de éxitos virales que parecen haber surgido de la más pura aleatoriedad y que no guardan una relación clara con lo expuesto anteriormente, como podría ser el caso de  “Ponis malditos”  o el famoso meme del “Ola k ase”.

Tomando como referencia la temporalidad, el Harlem Shake fue un éxito de masas… durante dos meses, momento en el que acabó agotando a la gente. Curiosamente el mencionado “Twerk Fail” de Jimmy Kimmel acaparó toda la atención justo cuando Miley Cyrus nos deleitaba con su inolvidable actuación en los MTV Awards y ponía el twerking en la boca de todo el mundo. Esto nos lleva a pensar hasta qué punto el condicionante tiempo garantiza el éxito y  la viralidad. De hecho, ¿funcionaría hoy el mítico “Amo a Laura”?

Pese a los intentos del marketing por dar resultados y profesionalizar algo tan incontrolable como la espontaneidad de los fenómenos virales (hoy en día ya existen incluso agentes de estrellas de internet), cabe preguntarnos si realmente somos tan predecibles como para usar un vídeo viral como modelo de negocio, o simplemente debería usarse como baremo de resultados.

¿Y  qué factores determinan realmente si un vídeo ha sido un éxito o un fracaso? Pongamos por ejemplo el anuncio de la Lotería de Navidad de este año. Según sus creadores, los resultados han sido altamente positivos debido a la viralidad obtenida y al amplio número de reproducciones logradas en YouTube. Sin embargo, ¿es que en la fórmula de éxito no influye la mala crítica por parte del público? Si contamos con que los resultados cuantitativos pueden ser fácilmente sesgados, cabe preguntarse si el éxito o un fracaso de este tipo de acciones estaría en los visionados o, más bien, en el sentiment generado y la imagen de marca.

¿Podría ser que estemos sobrevalorando la viralidad? ¿Deberíamos restablecer las claves de éxito de este tipo de vídeos?

Mercedes García

@mercegarten

The following two tabs change content below.
El Blog de Best Relations

El Blog de Best Relations

Somos una consultora de comunicación enfocada a objetivos de negocio y transformación digital: #SocialBusiness. En este blog compartimos nuestra experiencia y visión sobre el mundo de la comunicación, los medios, los negocios online y la cultura social.

Un pensamiento en “La fórmula mágica de los vídeos virales

  1. Gracias por el buen resumen Mercedes. Mi opinión es que los “virales” no existen. La viralidad es una consecuencia, no una tipología de acción. Podemos trabajar algunos aspectos de una campaña con el objetivo de que sea más sociable, “shareable”, pero nunca vender la viralidad como un tipo de táctica. Es como ofrecer (en otro extremo) notas de prensa de “éxito”. Claro que queremos que sean acciones exitosas y tengan recorrido, que pasen de un muro a otro!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*