Los consumidores se dejan llevar por los influencers y su poder

¿Mató la influencia la estrella del criterio?

Empezamos un mes especial, un mes destinado a los influencers y al mundo (a veces oscuro) que rodea todo lo que tenga que ver con esa relación marca-influencia que tan bien conocemos. Pero empecemos por el principio: tanta influencia, tanta influencia y ¿nuestro criterio personal? ¿Nuestras propias decisiones? ¿Cómo nos influyen estos perfiles?

Internet nos pone sobre la mesa más información que nunca. Tenemos todos los datos y todos los comentarios que necesitamos para formarnos opiniones válidas según nuestros estándares y conceptos. Con esas opiniones sólidas, precisas, incontestables, podemos tomar decisiones. Pero nunca serán nuestras. Los medios sociales, a través de la influencia, han convertido nuestras elecciones en la suma de los aciertos y errores de otros que estuvieron antes que nosotros allí, o que ni siquiera estuvieron ni existieron. Es lo que tienen los bots y los perfiles falsos. Queremos certezas y poco riesgo, así que ¡adiós, criterio propio!

Ahora bien, ¿qué es el criterio? Por resumir, es la capacidad individual y exclusiva que tenemos para valorar nuestro entorno y tomar decisiones. El criterio se forja a través de diferentes niveles relacionales:

  1. Nuestra experiencia: lo que sabemos a través de la relación directa que tenemos con lo que nos rodea.

  2. Nuestro círculo cercano: lo que sabemos por la experiencia de la comunidad con la que nos relacionamos de forma más cercana (familiares, amigos, compañeros de trabajo, personas del mismo grupo de interés…).

  3. Los expertos a los que estamos expuestos: aquellas personas a las que atribuimos una autoridad superior por su conocimiento y su experiencia, y cuya opinión o valoración tienen un mayor peso. Aquí encontraríamos desde voces autorizadas a profesionales de los medios de comunicación, analistas políticos o cualquier otro prescriptor en que pensemos, es decir, alguien que emite una valoración basada en una experiencia práctica.

    “Los perfiles influyentes tienen categoría de expertos sin tener que hacer un análisis pormenorizado de las cosas”

Pero las redes sociales han dado forma a dos niveles más:

  • Las valoraciones sociales. Sin hacer de menos a los grandes grupos, la opinión de lo que hace un siglo era “la masa” se ha convertido en algo mucho más sofisticado y elaborado. Contamos con todo tipo de sitios donde dejar nuestra puntuación sobre un hotel, un restaurante, una película, un profesional de la medicina… Nuestras opiniones, argumentadas o sólo cuantificadas, se unen a las de decenas, cientos o miles de personas para conformar una única estimación que se hace más sólida cuanto mayor es el volumen de personas que encontramos detrás.

  • Los perfiles influyentes. Ya sabemos quiénes son nuestros influencers de calidad. Y es que se han convertido en el resumen perfecto de los cuatro elementos anteriores. ¿Por qué? Porque tienen categoría de expertos sin tener que hacer un análisis pormenorizado de las cosas. Porque se han instalado en nuestro círculo cercano al poder agregarlos y seguirlos en nuestras redes sociales, y además tener la opción de interactuar con ellos. Porque nosotros mismos queremos emularlos convirtiendo nuestras experiencias en contenido influyente en las redes sociales. Y en último lugar, porque el nivel de engagement o de afinidad que reciben lo traducimos en valoración social masiva: si alguien tiene cientos de miles de seguidores, sus decisiones no deben de estar mal fundamentadas.

“La influencia digital y todo lo que ahora da forma a nuestro criterio son producto de la diversidad  de opciones”

Así, hemos llegado a un punto en el que el criterio deja de ser producto del riesgo, del “¿y si hago justo lo que la mayoría no haría?”. Es más, el criterio se convierte, en muchas ocasiones, en un exceso de uniformidad. Si nos guiamos por las mejores puntuaciones, todos tomaremos las mismas decisiones. Por eso, la búsqueda de lo original, de lo que no tiene competencia y es todavía un secreto, es tan valiosa y tan efímera. En cuanto algo se populariza, deja de ser exclusivo, ya sea una prenda, un establecimiento o un rincón con encanto.

“Ni siquiera los influencers nos influyen a todos por igual”

Visto así, podríamos pensar que la influencia y su entorno son malos. Pero no es verdad. La influencia digital y todo lo que ahora da forma a nuestro criterio son producto de la diversidad de opciones. ¿Acaso vamos a renunciar a la información para escoger mejor? Otra cosa es que nuestro criterio no pierda nunca un punto de curiosidad y de crítica. No olvidemos que lo que le gusta a la mayoría no tiene por qué gustarnos a nosotros. Ni siquiera los influencers nos influyen a todos por igual, sino primero a los que buscamos reforzar nuestras opiniones y afirmarnos en nuestras pasiones. Eso lo saben muy bien los medios deportivos, ¿verdad?

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Carlos Molina

Carlos Molina

Director general at Best Relations
Periodista de formación y espíritu entregado a las estrategias de comunicación desde hace años. Para no aburrirme, doy clases en universidades y escuelas de negocio. He co-organizado los eventos RRPP & Tweets y #CarnavalRRPP. Colecciono figuras de Saint Seiya.

3 pensamientos en “¿Mató la influencia la estrella del criterio?

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