Productos poco utiles pero de gran acogida en redes sociales

Productos instagrameables: cómo las marcas están creando por y para instagramers

Por si aún no te habías enterado, ¡es el #MesInfluencer en nuestro blog! Hemos hablado de los influencers como potenciales herramientas de marketing y su labor como prescriptores de las marcas. E incluso hay quien se ha convertido en uno de ellos. El impacto que estas figuras están ejerciendo en la sociedad es indudable, sin embargo, la influencia no sólo se transmite en el orden de “marca-influencer-consumidor”. También vemos cómo las propias redes sociales están afectando al producto. Las marcas, en un afán de adaptarse al medio y cautivar a los instagramers, están lanzando productos estrambóticos e inconsumibles que tienen como único objetivo captar la atención del usuario y viralizarse en redes sociales.

Algunos ejemplos de estos productos los vemos en los perfiles de grandes marcas como Starbucks, que en abril de 2017 lanzó el Unicorn Frappuccino: una bebida muy fotogénica, de colores saturados y con un nombre que seguía el creciente bombo que se le estaba dando a los productos de unicornio. La culpable de esta moda es indudablemente @lavecinarubia pero sólo hay que echarle un vistazo a perfiles como el de @blanca__morales para ver hasta dónde ha calado 🙂

Que sí, que los unicornios molan y Bowi más, pero (según los consumidores) en lo que respecta al sabor, la mezcla no era especialmente innovadora. Aunque para los instagramers eso no fue un impedimento a la hora de publicar una foto con la bebida.

Productos instagrameables

A esta tendencia unicorniana se sumaron pequeños locales menos conocidos, como Chomp Eatery, una tienda de gofres en los Ángeles que inventó el Unicorn Waffle; o el Unicorn Pizza, creación de Industry Kitchen, entre otros. Tal ha sido la explosión de esta tendencia que algunos medios como Buzzfeed han creado una serie en YouTube centrada en probar productos que se han hecho famosos en Instagram.

La aparición deProductos instagrameables los productos unicornio ha dado pie a otras tendencias en las que la imagen y el elemento visual se anteponen a la funcionalidad del producto. El movimiento mermaid o el holográfico también se inspiran en una paleta cromática de tonos pastel superpigmentados en los que el rosa, el azul pastel y el verde menta tienen protagonismo. Y esto no es casualidad. Por primera vez en la historia, Pantone anunció como color del año 2016 la combinación del rosa cuarzo y el azul serenidad. Estos colores siguen muy presentes en nuestras redes sociales y están pintando nuestra generación, hasta el punto que hemos denominado millenial pink al rosa pastel semiapagado que se emplea cada vez más como sustituto del gris.

“Cada vez más las personas (e instagramers) visten como Frappuccinos”

Marcas como Forever21 y Primark han invadido sus tiendas con accesorios de este color, que llevaba ya tiempo muy asociado al ascenso de internet. El color trascendió de lo virtual a lo material con el lanzamiento del iPhone Rose Gold o la moda del champán rosado. Y no sólo lo vemos en las tiendas, sino también en películas como Gran Hotel Budapest de Wes Andersson o en el videoclip de Hotline Bling del artista Drake. Parece que la moda humana y la moda Frappuccino han convergido y cada vez más las personas (e instagramers) visten como Frappuccinos.

Está claro que el valor de una imagen impactante en las redes sociales es cada vez mayor, pero hay casos en los que una estética cuidada y el perfeccionismo se combaten con tendencias más rudas. Hace unos meses la marca de moda TopShop lanzó unos pantalones que muchos llamaron “Los pantalones más feos del mundo”: unos vaqueros con agujeros recortados en las rodillas y forrados con una especie de cortina de ducha. TopShop se lo envió a influencers, y en poco tiempo los vaqueros más feos del mundo ganaron popularidad en las redes sociales, viralizándose casi instantáneamente. Unos pantalones de estética cuestionable, sí, pero perfectos para Instagram.

Productos instagrameables

Unos pantalones que generaron este tipo de acogida en las redes sociales:

Otro ejemplo de producto que estalló por su fealdad fue la colaboración que hizo la marca de zapatos UGGs con Teva, de la que nació un híbrido de calzado que parece una mezcla entre una bota de esquí y una escayola. Desconocemos si la gente realmente lo compró porque les parecían bonitos, pero no cabe duda de que esta acción reavivó la presencia de ambas marcas en internet.

Las redes sociales y el propio uso que le dan los influencers también han influido en el diseño de las actualizaciones del nuevo iPhone X. Ahora lo relevante es la calidad fotográfica de los selfies, pero no se queda ahí la cosa, también trae implementaciones como la cámara TrueDepth, que analiza tus movimientos musculares para reflejar tus expresiones en emojis.  

Uno de los principales atractivos de estas estrategias de venta y difusión está en que es aplicable tanto a pequeñas empresas de reciente creación como a multinacionales y franquicias consolidadas. Parece que la tendencia es seguir la tendencia, y que las identidades de muchas marcas son cada vez más líquidas. La fase beta se hace cada vez más permanente cuando el éxito depende de la viralidad.

Como cierre del post, os dejo otra tendencia “fea” que estalló este verano. Si conseguís que mi post sea el más compartido del mes, me haré una foto en la piscina luciendo este producto.

¿Te sumas? 😛

 

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Carmen Sáenz de Tejada

Carmen Sáenz de Tejada

Design Manager at Best Relations
Diseñadora Gráfica de formación. Me gusta viajar, aprender, enseñar y ver cine del bueno y del malo. Creo fervientemente que la crema de cacahuete está muy infravalorada en nuestra gastronomía y no me avergüenzo de mi fascinación por Tom Cruise y Arnold Schwarzenegger.

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