Ser influencer es tendencia pero el mundo de la influencia lleva consigo muchos matices

La pregunta del millón: ¿Qué es un influencer?

¿Cuándo una persona se convierte en influencer? ¿A partir de cuántos seguidores se puede considerar como tal? ¿Qué tipos hay? ¿Qué diferencia hay entre un influencer y un periodista o una celebrity? Posiblemente ninguna si hablamos sobre capacidad para influir en la opinión de los demás, pero muchas si nos fijamos en cómo lo hacen unos y otros. En el #MesInfluencer no podía faltar una definición de la influencia y de los prescriptores de marca.

Definición de influencer

Según el diccionario de Cambridge, un influencer es “alguien que afecta o cambia la manera en que la gente se comporta (cita original en inglés: “someone who affects or changes the way that people behave”). A esta acepción habría que añadir “a través de plataformas online”, un pequeño matiz que sirve para ubicarnos dentro del contexto digital. Los tipos de influencers de los que vamos a hablar son blogueros, instagramers, youtubers y demás perfiles con capacidad de prescripción digital. Ojo, llama la atención que el diccionario de Oxford, aquel que decidió que la palabra del año fuera posverdad, no incluya todavía definición alguna sobre tal término en su edición online. ¡Pero nosotros sí que hemos estado atentos y lo hemos explicado!

Qué debe tener un influencer para serlo es algo que podríamos resumir en cinco puntos:

  • Presencia en redes y medios sociales.
  • Una comunidad de seguidores.
  • Capacidad de influencia sobre otras personas a través de plataformas digitales. Es decir, seguidores y ¡engagement!
  • Credibilidad.
  • Capacidad de prescripción.

Como ves, no hablamos en ningún momento del tamaño de la comunidad. No te equivoques, se puede ser influencer y tener 100 followers en Twitter. Pondré un ejemplo real. ¿Cuántas personas (digitalizadas) hay en España que hablen sobre la instalación de calderas industriales en grandes superficies, tales como centros comerciales u hoteles? Muy pocas, pero si una de ellas tuviera 100 seguidores, entre ellos jefes de mantenimiento e instaladores, te aseguro que las marcas fabricantes de calderas industriales querrían colaborar con tal influencer para que prescribiera sus productos.

“¿Qué importa que una actriz con cientos de miles de seguidores hable sobre productos de puericultura si sus fans principalmente se interesan por su filmografía o vida social?”

Tipos de influencers

En todo caso, se ha estandarizado una clasificación de estos perfiles en dos tipos, dependiendo de la cantidad de seguidores que conforman sus comunidades. Hablamos de macroinfluencers y microinfluencers. La diferencia que hay entre unos y otros es de varios ceros. Aunque no estamos del todo de acuerdo con esta segmentación al peso, para la mayoría de marcas la macroinfluencia tiene lugar a partir de los 100.000 followers. Y no estamos plenamente conformes por una cuestión de matices. Como diría mi compañera Begoña González, “¿qué importa que una actriz con cientos de miles de seguidores hable sobre productos de puericultura si sus fans principalmente se interesan por su filmografía o su vida social?”. El mensaje está llegando a una gran comunidad pero ¡no está influyendo! Por eso nosotros apostamos por la microinfluencia a la hora de establecer relaciones entre prescriptores y marcas.

También podemos hablar de distintos tipos de influencers dependiendo del tipo de plataforma en la que están especializados. Hay bloggers, youtubers, instagramers o tuiteros, entre otros. Y sí, se puede ser varios a la vez. ¿Cuál te conviene más? Existen cinco trucos infalibles.

Controversias

Más allá del tamaño, existen numerosos debates, algunos muy controvertidos, sobre todo lo que rodea a la gestión de la influencia. Por ejemplo, la legislación. ¡Cuántas lagunas! Y qué fácil sería resolverlas. Como profesional de la comunicación, personalmente creo que si pagas a un influencer para que hable de tu producto, ese tuit, ese vídeo o ese post debería indicar que es pagado por una marca. Le guste o no a las compañías y a los prescriptores, tenemos la obligación de ser transparentes con estas prácticas.

“Si todo el contenido de un canal es pagado ¿dónde queda la credibilidad del influencer?”

Otro de los debates más acalorados gira en torno a la formación y el ámbito educativo. Cada vez más escuelas ¡y hasta universidades! ofertan estudios especializados orientados a ayudar a los jóvenes a convertirse en influencers, con mensajes del tipo “quieres lograr fama y seguidores en redes sociales”. ¿Desde cuándo ser famoso es una carrera universitaria? Ya hemos demostrado que convertirse en influencer no es tan sencillo como parece y conlleva mucho trabajo, tiempo y esfuerzo.

El último debate del que quería hablar tiene que ver con la monetización del trabajo de los influencers. En otras palabras, ¿es positivo que cobren por publicar información de producto? Por supuesto que sí, pero como ya indiqué antes, habría que regularlo. El problema viene cuando sumamos una variable más: la capacidad de prescripción. Si todo el contenido de un canal de Instagram es pagado ¿dónde queda la credibilidad del influencer? Y con ella, ¿dónde queda su capacidad de influencia?

Son muchas las preguntas que hay sobre éste sector, pero en el #MesInfluencer estamos despejando muchas incógnitas sabiendo que la tendencia no ha hecho más que empezar. Y no sólo eso, nos atrevemos a vaticinar quiénes serán los influencers que lo petarán en 2018.

The following two tabs change content below.
Diego Rivera

Diego Rivera

Head of Strategy & Creativity at Best Relations
Desde hace más de 10 años, buscando ideas y estrategias que ayuden a cumplir objetivos de negocio.

Un pensamiento en “La pregunta del millón: ¿Qué es un influencer?

  1. Pingback: Las 17 herramientas de Twitter que necesitarás tarde o temprano

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*