Por qué los millenials prefieren los podcast

5 razones por las que un podcast mola más que Dunkerque

Lo siento, Nolan: te ha tocado. Dejarme escribir estos posts es como darle una escopeta a Froilán y subirlo a una noria. Siempre lo ha sido y hoy quizás esté superándome en lo que a nivel de ruleta rusa se refiere. Pero antes de empezar a desarrollar mi teoría, quiero aclarar algo con respecto al titular de este artículo: he visto Dunkerque y me parece una muy buena película, tremendamente bien hecha y desarrollada por un Nolan excelso. De verdad, juro que me gustó. Y sin embargo, no la volvería a ver salvo que la pusiesen en Antena 3 a la hora de la siesta. Amigos de la nave de los medios sociales, soy millennial. Y antes agotaría cada podcast perdido en la faz de internet que volver a prestar atención a Dunkerque.

En cualquier caso, la comparación no es gratuita. Y es que en plena era de conjunción audio – visual, estamos confrontando dos poderes opuestos. En el lado izquierdo del ring encontramos al podcast, un aspirante sorpresa a rey del contenido que se vale únicamente del sonido. Enfrente de él tiene a un durísimo oponente. Se trata, ni más ni menos, del puro poder de la imagen en movimiento. Ya hemos mencionado que el periodismo digital se acerca cada vez más al vídeo. La diferencia de pesos es evidente y no en vano las audiencias y los ingresos de ambas industrias tienen poco que ver.

Sin embargo, el mundo no se acaba en el horizonte; la realidad va más allá. Así, por ejemplo, el dinero que recaude una industria puede tener bastante poco que ver con la rentabilidad de la inversión publicitaria en ella. En este sentido, es notable el auge del formato podcast, que no hace más que crecer en Estados Unidos. Y lo ha hecho incluso dentro de nuestras propias fronteras, donde el consumo de contenidos gratuitos de forma legal parece estar estigmatizado por una sociedad amarrada al beneplácito moral de la piratería. Sin embargo, el EGM ya recoge datos de audiencia y son de lo más interesantes, ya que muestran una tendencia de crecimiento en el porcentaje de la población que escucha la radio a través de internet. Porcentaje en el que, efectivamente, se encuentra el podcast.

Así que, sin más dilación, vamos con las 5 razones por las que un podcast mola más que Dunkerque:

  • La comunicación verbal, concretamente oral, es nuestro pan de cada día. Interpretar lo que escuchamos y asimilarlo nos resulta tremendamente sencillo, especialmente si nos interesa. ¿Cuántos videos de famosos youtubers son perfectamente accesibles sin necesidad de estar viendo realmente el video? Bienvenido al podcast, amigo. El lenguaje visual tiene su complejidad a ojos inexpertos y, cuanto mejor haga Nolan su trabajo, incluirá más códigos que exigirán un esfuerzo extra a cualquier espectador no muy avezado.

  • Piensa en cada momento del día a día que pasas escuchando música simplemente por hacer más entretenido un trámite, una actividad o un rato muerto. Esos espacios son perfectamente válidos para el podcast, que presenta en esa versatilidad uno de sus grandes puntos fuertes frente a la industria de lo audiovisual. Aquí la Generación Hit sabe bien de qué va el tema y activa la multitarea tres de cada dos veces.

“La cercanía es la clave ya que aumenta exponencialmente su poder de prescripción”

  • Precisamente la ausencia de un apoyo visual obliga a que el transcurso de sucesos sea dinámico, casi vertiginoso. Constantemente debe estar pasando algo interesante, imprevisible y que cambie la base temática o aporte matices sustanciales a la misma. En Dunkerque… bueno, partiendo de que sabemos cómo acaba antes de empezar, decir que durante sus 107 minutos de duración ocurre algo sustancial, más allá de lo propio de la guerra, es una aventura bastante temeraria.

  • El podcast permite una especificidad temática que, unida a la libertad creativa del creador, permite llegar a cualquier público, por reducido que sea su nicho, por un coste muy asequible. Además, el contenido normalmente es gratuito (solo en ocasiones presenta un precio de suscripción que, en cualquier caso, tiende a ser ridículamente bajo) y eso, no seamos hipócritas, es un incentivo bien grande.

  • Con este formato ocurre algo que, desde que la radio perdió su protagonismo, ha sido difícil de encontrar: escucharlo es como reunirte con unos amigos a conversar en cualquier lugar. Esa cercanía es clave ya que aumenta exponencialmente su poder de prescripción. De hecho, en Estados Unidos, un 64% de los oyentes de podcast ha comprado alguna vez un producto anunciado en el audio.

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Al final, está claro que, como en todo, el mundo de los podcast alcanzará nuevas cotas de nivel cuando empiece a generar dinero. Quizás eso ocurra en España cuando las marcas decidan invertir en ellos. Quizás estemos ante los próximos influencers. Y si tienes una marca, quizás eso dependa de ti. Quizás, pero ¿quién sabe, eh?

Por otra parte, sé que podría haberme limitado a decir que los podcast son tendencia y explicar por qué. Y sé que la palabra “tendencia” posiciona bien. Quiero decir: puede que con haber escrito algo académicamente bueno e intentando dominar el mundo en el que me desenvuelvo hubiese bastado, pero entonces esto habría sido tan aburrido como Dunkerque o como los posts de la competencia y hombre… ¡no es plan!

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Guillermo Salas Martínez

Guillermo Salas Martínez

Account Executive at Best Relations
Madrileño, deportista y afamado músico low-profile. He estudiado publicidad y relaciones públicas en la URJC de Fuenlabrada. Fan de la escritura e intento reiterado de autor. NeverSurrender como forma de vida.

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