Las marcas low-cost no pueden empeorar su reputación con crisis de comunicación

Ryanair y la prescindible reputación de marcas low-cost

Michael O’Leary cogió aire, levantó la mirada y pronunció las palabras que cambiarían el curso de la historia: “se quieren demasiado a sí mismos”. El CEO de Ryanair, escándalo archiconocido mediante, hablaba así de sus pilotos en un giro de guión difícilmente imaginable en cuanto a lo que a una gestión de crisis de reputación de marcas se le presupone.

Lo mejor del microcuento es que el bueno de Michael se aventuraba a caminar por este sinuoso sendero justo después de recordar a sus empleados que “si se portan mal, no habrá regalos”, en referencia a las compensaciones prometidas para abordar sus demandas.

Una cosa hay que reconocerle a Ryanair en términos de comunicación: el tema de la slow-comm lo tienen dominadísimo. Valores de marca reconocibles y que empaticen con el entorno, liderazgo e innovación, equipo humano, recursos óptimos… ¡Exacto! Nada de eso estuvo ni estará jamás en la agenda de los dirigentes de Ryanair, porque probablemente sean conceptos relacionados con la reputación que ni siquiera han llegado a pasear por su mente. Tampoco han pensado que una crisis de reputación puede beneficiar (o no) a una marca.

Al fin y al cabo, Ryanair es la compañía aérea low-cost por excelencia y está claro que ni los valores, ni la transparencia de la empresa son puntos primordiales. Muy por delante de eso hay una enorme cortina de publicidad ruidosa y sobrecargada que parece una metáfora bastante adecuada para lo que puede llegar a ser la experiencia de coger un avión de la compañía.

¿No te das cuenta, lector, de que estamos ante auténticos genios? Michael O’Leary conoce la verdad, y por eso su animal mitológico favorito es la reputación de las marcas low-cost. Al fin y al cabo, y seamos serios en esto, ¿toda esta historia le importa realmente a alguien que no estuviese directamente implicado en el escándalo? Mi respuesta es que no a la suficiente gente como para que suponga un problema. Y aquí es a donde yo pretendía llegar desde que empecé a escribir, ¿realmente existe algo llamado reputación para las compañías low-cost? ¿Puede una crisis reputacional acabar con una empresa como Ryanair?

“¿Hace dos meses pensabas que Ryanair era una maravilla y eso te llevaba a escogerla como tu aerolínea de referencia?”

La realidad es que, aunque nuestro querido protagonista tuvo que recular medio mes después de todo aquello y adular a sus pilotos y trabajadores, no lo hizo para reparar su imagen externa y su reputación, sino para intentar frenar la fuga masiva de sus pilotos a otras compañías aéreas.

Quizás la verdad sea que, cuando todo tu posicionamiento se fundamenta en torno al hecho de que tus precios están siempre y de forma estándar por debajo de lo normal, al común de los mortales que acostumbra a consumir tu producto o servicio le importa bien poco lo que ocurra de puertas para dentro. ¿O es que hace dos meses pensabas que Ryanair era una maravilla y eso te llevaba a escogerla como tu aerolínea de referencia?

Al final el público, al igual que Val Kilmer en Top Gun, no tendrá más remedio que acercarse y decir “¡Tú! Aún eres peligroso, pero puedes volar conmigo cuando quieras”.

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Guillermo Salas Martínez

Guillermo Salas Martínez

PR & Content Manager at Best Relations
Madrileño, deportista y afamado músico low-profile. He estudiado publicidad y relaciones públicas en la URJC de Fuenlabrada. Fan de la escritura e intento reiterado de autor. NeverSurrender como forma de vida.

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