Los límites del SEO

El SEO de las estrellas: La La Land

Hoy me enfrento a uno de los mayores desafíos de mi historia. ¿¡Qué digo!? Quizás sea uno de los mayores retos jamás afrontados por el ser humano a lo largo del S.XXI. Sí, estimado lector: voy a escribir un post contra el SEO.

Vale, quizás no sea para tanto y, de hecho, en este mismo blog ya ha habido locos que han firmado certificados de defunción del SEO. Pero es que yo no he venido hoy aquí a matar conceptos a sangre fría. El SEO, mal que me pese, es el Rey en el Norte de Internet.

Lo que pasa es que lo odio casi irracionalmente. Aun así, y en un alarde de espíritu reflexivo, razonaré mi respuesta. El centro de la cuestión es que me limita, me constriñe y cada corrección en torno a él es un puñal clavado en la belleza de mi contenido. Voy a machete, a camisa abierta, sin escudo aparente, pero es que concibo este sistema de optimización (o éste) como un insulto implícito de Google a la humanidad, y no lo puedo aceptar.

Ya sé que Góngora pasó su momento de gloria en un tiempo mucho anterior al del SEO, pero todo tiene su punto medio

Quiero decir, tomemos este mismo post como humilde referencia: hasta este punto llevo escritas más de 180 palabras en las que, en realidad, no he dicho nada más allá de manifestar que algo no me gusta. Además, he puesto un titular en el que la palabra clave está metida con calzador para enganchar con un tema de moda que favorezca aún más el posicionamiento. También tengo enlaces, sí; de momento, uno interno y otros dos externos, pero ninguno en el primer párrafo, vaya ser que eche a los lectores de mi post demasiado pronto. Y para rematar, una imagen creada específicamente por nuestro sabio departamento de diseño, unida a más contenido multimedia en forma de GIFs, que son la guinda a mi pastel de SEO.

Vale, pues Google piensa que todo eso es la panacea del contenido. Es posible, probable y seguro que tengamos conceptos muy distantes en cuanto a lo que la “calidad del contenido” se refiere. Seamos serios, la riqueza del lenguaje puede y debe ir más allá de utilizar un par de sinónimos de vez en cuando para no repetir tres veces por párrafo la palabra clave. Ya sé que Góngora pasó su momento de gloria en un tiempo mucho anterior al del SEO, pero todo tiene su punto medio.

Soy lo suficientemente hipócrita como para afirmar, sin temor a equivocarme, que eso es más importante que el propio SEO

La realidad es que con un poco de magia en la meta descripción, un slug con sentido… y si encima decides que te gusta tanto como para enlazar esto que cuento en tu propia página… ¡boom! Otro punto más para el equipo de California.

Ay, querido lector, si este post funciona bien, Montain View se volverá a alzar con la victoria; pero me da igual. Habrá servido para demostrar mi punto. Estamos canibalizando la calidad del contenido por atender a lo que no deberíamos; y yo es que soy lo suficientemente hipócrita como para afirmar, sin temor a equivocarme, que eso es más importante que el propio SEO.

De momento, y como lamento de artista, sólo me queda resignarme a bailar en algún punto intermedio que compense ambas cosas. Oh, Sebastian, muéstrame cómo lo hiciste para poder triunfar.

The following two tabs change content below.
Guillermo Salas Martínez

Guillermo Salas Martínez

Account Executive at Best Relations
Madrileño, deportista y afamado músico low-profile. He estudiado publicidad y relaciones públicas en la URJC de Fuenlabrada. Fan de la escritura e intento reiterado de autor. NeverSurrender como forma de vida.

4 pensamientos en “El SEO de las estrellas: La La Land

  1. Muy hábil lo de escudarse en Góngora y en un lenguaje bastante literario para colar dos gifs y acabar haciendo lo mismo que denuncias.
    Hala, otra visita a tu post, que es lo que importa.

  2. Pingback: Cómo las búsquedas por voz van a ganar la Champions del SEO

  3. Pingback: 5 consejos para que pongas a dieta tu página web

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*