El contenido fugaz es para el verano

Durante agosto, mes por excelencia de ciudades desiertas y perseidas en el cielo, en las redes sociales también entra en juego el contenido fugaz. Ahora que todos los días surge un plan diferente, ¿quién quiere dejar de lucir en redes sociales el paisaje paradisíaco de turno o el boomerang brindando con amigos? Tonto el último.

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No aprendas publicidad programática (de mierda)

No lo hagas. Aprovecha tu tiempo para otra cosa. ¿No decías que de este año no pasaba y que te apuntarías al gimnasio? ¿Estaba en tu lista de tareas aprender patchwork por fascículos? Adelante. Quiérete. Pero no te esfuerces en descubrir los entresijos de la publicidad programática (de mierda, por supuesto, que para eso estamos en nuestro mes homenaje) ni de los diferentes actores que pueblan la industria de la contratación automatizada de anuncios. Si es por deseo de conocimiento, tú verás. Pero si crees que ahí está tu futuro profesional, habría sido mejor que aprendieras matemáticas.

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Growth hacking

Growth hacking: aprende a crecer como una startup

Los que trabajamos en el sector estamos hartos de ver que, tras la crisis económica, los presupuestos que las empresas destinan a su acciones de marketing, comunicación y publicidad decrecen más y más. Si tienes la suerte de trabajar en una gran empresa, tu presupuesto aún será lo suficientemente holgado como para hacer alguna de las (a veces carísimas) acciones tradicionales de promoción que nos han enseñado en las escuelas. Sin embargo, y cada vez más, el mundo empresarial se está llenando de pequeñas compañías con pequeños presupuestos pero con una gran dosis de creatividad, enfocada a optimizar al máximo sus escasos recursos. Muchas de estas organizaciones son las conocidas startups.

Es en estas pequeñas empresas donde surge el perfil del growth hacker, es decir, la persona encargada del crecimiento de la comunidad de usuarios. Pero, ¿cuántos más mejor? No. No vale todo el mundo sino la gente adecuada. Hay que buscar a esos usuarios idóneos que merece la pena encontrar y fidelizar. Sigue leyendo

Cuatro campañas de publicidad oportunistas (y una inoportuna)

Dice la RAE que oportunismo es la “actitud que consiste en aprovechar al máximo las circunstancias para obtener el mayor beneficio posible, sin tener en cuenta principios ni convicciones”. Y relata que oportunidad es “sazón, coyuntura, conveniencia de tiempo y de lugar”. Efectivamente, el mayor éxito de una campaña de publicidad radica en la oportunidad, en aprovechar el momento adecuado. Y es que ¿qué mejor forma de dar a conocer tu producto que utilizando la actualidad? No siempre es fácil y requiere grandes dosis de esfuerzo, coordinación, creatividad y agilidad en los procesos. Pero si la campaña es buena… el éxito está asegurado. ¿Algunos ejemplos? Aquí os presentamos nuestro top five de las campañas más oportunistas: Sigue leyendo

Ha llegado el momento del brick content marketing

En el complejo del Rockefeller Center, en Nueva York, Lego tiene una de sus tiendas más emblemáticas. Además de la localización, llama la atención su Pick a Brick Wall, donde es posible comprar sueltos sus populares ladrillos, de cualquier forma o color. El producto a la venta no es una determinada figura, sino las piezas que permitirán construirlas y que existen en la imaginación del consumidor. Lego, por lo tanto, no vende creaciones, sino la posibilidad de hacer realidad las figuras que cada uno desee.

“El cliente tiene que estar en el centro de la organización.” Hace no años, sino décadas, que las empresas afirman esto y lo tienen como un mantra bordado en hilo de colores enmarcado en la Dirección General. Y no termina de ser realidad, excepto en casos como el de Lego. El cliente, en realidad, orbita por los alrededores de la organización, y sólo aquellas compañías que están atentas a sus movimientos y trayectoria son capaces de incorporarlo a su campo de influencia y aprender de sus movimientos. Pero no es fácil porque ¿hasta qué punto estarías dispuesto a dejar que sea él el que, por ejemplo, decida cómo debe ser tu estrategia de marketing de contenidos?

El consumidor cambió hace mucho tiempo. Alvin Toffler nos trajo el concepto del “prosumidor”, es decir, consumidores-productores o personas capaces de crear y consumir sus propios contenidos al margen de las mismas empresas. Éstas, en muchos casos de forma inconsciente, se fijan en su comportamiento y copian sus acciones, especialmente desde que internet les permite seguir en tiempo real las tendencias del momento. No hay más que fijarse en el creciente volumen de anuncios y campañas de marketing que se basan en memes o en vídeos populares en YouTube.

El reto al que ahora deben enfrentarse las empresas es decidir si están dispuestas a ir un paso más allá para ceder el control de las acciones a los consumidores. No se trata de apoyarse en el crowdsourcing para plantear un reto y esperar la reacción de las masas. Se trata de crear los “ladrillos de Lego” o las piezas con las que cada uno pueda decidir no sólo la forma que tiene una campaña de marketing, sino también la manera en que quiere disfrutarla. Eso es brick content marketing.

No busquéis ejemplos porque aún no los hay. El brick content marketing consiste, o mejor dicho, consistirá, en el desarrollo de contenidos digitales que podrán combinarse entre sí o con otros ajenos para dar lugar a nuevas creaciones en las que la marca esté presente en la materia prima utilizada, pero no en la forma de emplearla.

Indicios de brick content vimos en la acción del Metro de Melbourne “Dumb Ways to Die”, en la que la compañía desmenuzó los elementos de la campaña (canción, GIFs animados) en diferentes plataformas (SoundCloud, blog en Tumblr) para facilitar a los internautas que utilizaran esos contenidos como quisieran y donde quisieran. También es brick content desarrollar widgets que puedan insertarse en blogs, facilitar imágenes libres de derechos para incentivar nuevas creaciones en torno a ellas, e incluso proporcionar espacios donde dejar que sean otros los que suban su contenido. ¿Qué otra cosa, si no, permiten los tableros compartidos en Pinterest?

El reto de esta estrategia es poner la marca en manos del público y dejar que sea éste el que interactúe con aquella, ponga los límites y defina la imagen que tiene de la compañía. En vez de crear acciones cerradas, podemos dejar espacios y productos abiertos en la Red. Es algo parecido a lo que le sucede a Lego en el mundo offline, pero para ello debemos perder el miedo a ceder control sobre lo que generamos. Si nuestros consumidores son prosumidores, incentivemos su creatividad en vez de ponerle límites y normas.

¿Quién se apunta a practicar brick content marketing?

Carlos Molina

@molinaguerrero