El nuevo must de las empresas: la transparencia

La transparencia: un “must” para las compañías

El mundo ha cambiado delante de nuestros ojos. Tras la bonanza económica, donde la burbuja inmobiliaria y empresarial crecía sin control, no nos preocupaba el planeta y vivíamos una crisis de valores, llegó la crisis económica a colocarnos en nuestro sitio, racionalizando de alguna forma nuestra manera de vivir.

Así que, tras la debacle económica que ha costado grandes sacrificios a empresas e individuos, parece que somos más conscientes de nuestro entorno, de la necesidad de cuidarlo e incluso de cuidarnos entre nosotros. Es grato leer estudios como el de la agencia Deep Focus sobre transparencia, que apuntan a que empezamos a consumir con más conciencia y que el 64% de los millennials prefiere comprar productos de compañías con conciencia social frente a productos de lujo. Un respiro que nos permite mantener la esperanza en la humanidad.

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Universidad Complutense y Best Relations nos unimos en el I Estudio de Social Business en España

Universidad Complutense y Best Relations nos unimos en el I Estudio de Social Business en España

El grado de implementación del modelo de Social Business en las empresas españolas a día de hoy es una incógnita. Se empiezan a dar pasos en esta dirección y cada vez son más las compañías que apuestan por la aplicación de tecnología y plataformas sociales para la optimización de sus procesos de negocio y su comunicación. Pero para estar seguros de en qué punto nos encontramos, hemos puesto en marcha, junto al Grupo FONTA de la Universidad Complutense el I Estudio sobre Social Business en España. Con este proyecto, para el que contamos con la importante colaboración de la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD) y la Asociación de Directivos de Comunicación (Dircom), queremos esclarecer cuál es el panorama actual de la digitalización de las empresas españolas. Sigue leyendo

5 cosas que las marcas deben saber para lanzarse a las redes sociales

5 cosas que las marcas deben saber para lanzarse a las redes sociales

1.    Tienes que saber quién eres

Sí, parece una tontería, una auténtica obviedad, pero lo cierto es que la mayoría de las marcas tienen importantes problemas de identidad. El ya famoso (gracias a Siniestro Total, unos grandes) “quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos” se puede llegar a convertir en un verdadero quebradero de cabeza para las marcas. Y es que muchas empresas tienden a pensar que son de una forma, cuando en realidad son de otra muy diferente (generalmente, peor) y encima, son vistas por el público como otra cosa, que no se parece ni a la primera ni a la segunda. Un lío, vaya. Por eso es importante realizar un ejercicio serio de autoanálisis para tratar de alinear lo que realmente somos como marca con lo que nos gustaría ser y con cómo nos gustaría que nos vieran. Si no lo hacemos, luego vendrán los disgustos y los lloros. Sigue leyendo

El caso Ahrendts-Loeb

Ser fan es de tristes: mis nuevos ídolos o el caso Ahrendts-Loeb

Tener un ídolo es algo maravilloso. El caso es que, a lo largo de mi vida he tenido muy pocos. Y algo tiene que ver lo que contaré a continuación con los medios sociales.

Una serie de catastróficas desdichas con los ídolos

¿Ídolos en el fútbol? Nunca. Ya de entrada, mis padres nunca me dejaban jugar al fútbol en el jardín ni en ningún otro sitio. Y eso que “el jardín” era un negocio familiar: un camping de 25.000 metros cuadrados que cerraba en época no estival. Durante 9 meses al año, salíamos a una media de un campo de fútbol de medidas reglamentarias por miembro familiar, pero al peque le estaban vedadas las pelotas. ¡Sí, los padres cabrones existen! Así que, en el colegio, debido a la falta de entrenamiento, era un auténtico paquete cuando tocaba jugar al fútbol, recreo sí y recreo también. Eso me hizo odiar el fútbol de entrada. ¿Cruyff, Santillana, Maradona? ¡Anda y que les den!

¿Qué otras cosas había?

¡Fórmula 1! Empecé interesarme fervientemente por Ronnie Peterson, gran aspirante a ganar el mundial en 1978. No tardó ni un año en morir a consecuencia de un accidente en Monza 🙁

Como gran apasionado del mundo del motor me pasé a los rallyes, donde comencé a seguir con pasión a Henry Toivonen, el piloto más joven en ganar un rallye del mundial (mantuvo este récord durante 28 años) e hijo de un ex-campeón de Europa de la especialidad. En plena eclosión de mi apoyo a este arriesgado piloto y poco después de que ganase el Rally de Montecarlo de 1986, tuvo un accidente en el Tour de Corse que acabó con su vida, la de su copiloto y con la categoría de vehículos que se utilizaban en esos momentos en el mundial de rallyes: los brutales Grupo B, que fueron prohibidos de forma fulminante.

Después de tanta decepción, producto de los óbitos sistemáticos, y a sabiendas de que los receptores de mi idolatría contaban con una espada de Damocles sobre sus cabezas que hacía peligrar sus vidas, dejé de mostrar interés por prácticamente cualquier actividad, equipo o personaje público. Sí, desde entonces no he admirado a nadie. Soy el hombre sin ídolos. Nadie a quien tomar como ejemplo, nadie que guiase mis anhelos o pasiones.

Mis amigos rojiblancos dirán: “¿Y qué pasa con el Atleti?”. Sí, soy aficionado del Atlético de Madrid desde la época de Hugo Sánchez y disfruto con sus victorias, pero lo soy más bien de boquilla, porque hace siglos que no voy al campo, nunca fui socio e incluso no pasa nada si alguna vez me pierdo un partido televisado con participación colchonera. ¡Menudo Judas estoy hecho!

Sin embargo, Sébastien Loeb, un ex-gimnasta que ha llegado a ser el piloto más laureado de la historia del automovilismo, me sacó de tal situación a mediados de los 2000 de una manera que no había conseguido Carlos Sainz ni que llegaría a conseguir Fernando Alonso o Rafa Nadal, por mencionar algunos héroes deportivos patrios. Esta pasión por el nueve veces campeón mundial galo surgió casi a mi pesar (y así es como deben surgir las pasiones: incluso a pesar de uno mismo). ¡Un puto genio! ¡Y no se mataba nunca! El tipo que más he admirado a lo largo de mi vida.

Del mito deportivo al mito corporativo: Angela Ahrendts

¿Pero qué tiene toda esta lamentable historieta personal que ver con los medios sociales, que es el término que encabeza este blog? Pues os lo voy a contar, amiguitos y amiguitas. Resulta que, aunque parezca mentira por mi naturaleza antimitómana, por fin tengo un nuevo ídolo. Sí. Más bien una ídolo. Aunque suene patético, se trata de una representante del mundo empresarial. Una líder corporativa, nada menos. ¡Lamentable, pero cierto! En mis conferencias llevo un tiempo hablando sobre ella. Me he dado cuenta de que ninguna persona puede entender el estado actual y futuro del mundo de los negocios sin pegar un repaso a su reciente historia.

Descúbranse, señoras y señores ante la inefable Angela Ahrendts. La 53º mujer más poderosa del planeta, nacida en Indiana y que ha pasado, entre otras, por empresas como Donna Karan y Liz Claiborne antes de llegar a Burberry, donde en menos de un año se convirtió en CEO. De hecho, en 2012 fue la que más cobró de todos los CEOs de Gran Bretaña.

Puede resultar oportunista hablar ahora sobre ella, después de su reciente anuncio como nueva vicepresidenta de Apple, pero si hace tiempo me arriesgaba a compartir las bondades de esta ejecutiva en círculos profesionales reducidos, ahora no me importa gritar a los cuatro vientos que yo tenía razón con respecto a mis intuiciones relativas a esta brillante ejecutiva. En menos de tres años será la presidenta de Apple y una de las 5 mujeres más poderosas del mundo. Para mí, Steve Jobs a su lado habría parecido un hamster.

Pero, ¿por qué esta mujer, que parece fría como el hielo, ha despertado en mí tanta admiración?

Ha conseguido convertir una marca devaluada y con graves problemas de branding como Burberry en una de las compañías más admiradas a nivel mundial, incrementando su valor de mercado en un 300% en 6 años. ¿Actuó como una dictadora para conseguirlo? No. Trabajó en equipo, mano a mano en estrecha colaboración con Christopher Bailey, Chief Creative Executive y próximo CEO de la compañía británica. También chateaba semanalmente con sus empleados.

Otro de los retos que superó con creces fue el de crear la misma experiencia en el usuario, independientemente de la naturaleza del punto de contacto con la marca: un anuncio, una tienda, una web, un móvil, las redes sociales… Angela consiguió no sólo digitalizar la marca. Consiguió digitalizar la organización. No se trataba de onanismo tecnológico, sino de un objetivo focalizado y muy estudiado: ganarse el espíritu de sus clientes actuales y potenciales. Consiguió crear admiración. Visita el flagship store de Regent Street en Londres y verás: espejos interactivos, pantallas que retransmiten streamings y efectos audiovisuales…

Pero lo más importante de todo es que, para Angela, el factor social es lo más importante. Es el idioma de los jóvenes consumidores.

Un mensaje para los consejos de administración

Permítaseme indicar que una transformación corporativa como la que logró mi nueva ídolo sólo se puede poner en marcha cuando tu consejo de administración confía en ti, y Angela tuvo esa suerte. En España hay pocos consejos de administración que se arriesgarían a dar un salto similar. Por eso, los datos que analizan la salud empresarial mundial no mienten cuando España sale retratada de manera no precisamente agraciada a nivel global.

Para acabar, una frase y un vídeo con los que Angie me conquistó:

To any CEO that is skeptical at all: you have to create a social enterprise today, you have to be totally connected with everyone who touches your brand. If you don’t do that, I don’t know which your business model is in five years.

A cualquier CEO que, a pesar de todo, siga siendo escéptico: tienes que crear una empresa social hoy, tienes que estar totalmente conectado con cualquiera que entre en contacto con tu marca. Si no lo haces, no sé cuál será tu modelo de negocio en cinco años.

Medios sociales en su pura esencia ¿verdad? Como este blog 😉

Por último, os dejo un vídeo de la empresa Salesforce en la que Miss Ahrendts nos da unas breves claves de su éxito. Por cierto ¡parece mentira que un vídeo de una empresa de software pueda resultar tan emocional! ¿Verdad?

Sébastien Loeb y Angela Ahrendts, ¡qué pareja! Mi pareja favorita. Y ambos me conquistaron a mi pesar. La pasión despierta cuando menos te lo esperas 😉

Stephan Fuetterer

@sfuetterer

Con la rentabilidad sí se juega

Hoy celebramos nuestra reunión de empresa. Mientras lees esto, seguramente estaremos repasando el año pasado y visionando el nuevo (sí, todos sabemos que el año comienza en septiembre/octubre, no en enero).

¿Mi objetivo? Que todos interioricemos determinados mensajes clave. ¿Y cuál es la mejor forma de lograrlo? Mediante una atmósfera distendida. Esta atmósfera se puede conseguir de diferentes maneras. Entre ellas figuran los juegos. No hay mejor forma de aprender que jugando, porque los juegos tienen la capacidad de involucrar a las personas. Como dijo Benjamin Franklin: “Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo “.

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