Los consumidores se dejan llevar por los influencers y su poder

¿Mató la influencia la estrella del criterio?

Empezamos un mes especial, un mes destinado a los influencers y al mundo (a veces oscuro) que rodea todo lo que tenga que ver con esa relación marca-influencia que tan bien conocemos. Pero empecemos por el principio: tanta influencia, tanta influencia y ¿nuestro criterio personal? ¿Nuestras propias decisiones? ¿Cómo nos influyen estos perfiles?

Internet nos pone sobre la mesa más información que nunca. Tenemos todos los datos y todos los comentarios que necesitamos para formarnos opiniones válidas según nuestros estándares y conceptos. Con esas opiniones sólidas, precisas, incontestables, podemos tomar decisiones. Pero nunca serán nuestras. Los medios sociales, a través de la influencia, han convertido nuestras elecciones en la suma de los aciertos y errores de otros que estuvieron antes que nosotros allí, o que ni siquiera estuvieron ni existieron. Es lo que tienen los bots y los perfiles falsos. Queremos certezas y poco riesgo, así que ¡adiós, criterio propio!

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¡Hola! Soy una app y quiero sobrevivir en tu dispositivo

¿Cuántas aplicaciones tienes en los distintos dispositivos? ¿Y que uses a diario? Según el IV Estudio Anual IAB Spain Mobile Marketing 2012, la media de apps instaladas en un smartphone es de 24, cifra que en un tablet se eleva a 31.

Hay aplicaciones que baten records de descargas, pero ¿cuánto tiempo perduran instaladas en nuestro dispositivo? Tener un éxito duradero no es cuestión de suerte y no debe valorarse sólo por el número de veces que se ha instalado. El tiempo que pasa el usuario en la aplicación por ejemplo, es un punto como mínimo igual de importante.

Sea como fuere, existen elementos en común entre las apps consideradas como casos de éxito. Estos son los cuatro que consideramos como los más importantes y que te recomendamos que tengas en cuenta antes de que crear tu propia aplicación:

1. Hay que satisfacer una necesidad concreta. Puede parecer obvio, pero una aplicación debe aportar algo de valor al día a día del usuario, ya sea para distraerse, consumir información o compartir de forma distinta. No siempre es necesario inventar la GRAN idea. En muchas ocasiones, las apps triunfan ofreciendo una mejora o una simplificación del uso sobre ideas ya existentes. Lo ideal es desarrollar aplicaciones que hagan una cosa y que lo hagan lo mejor posible.

Ejemplo: Pocket – Organizador y lector de contenidos digitales

(http://getpocket.com; Idea Shower, EEUU)

Pocket

Ejemplo: Shazam – Caza canciones

(http://www.shazam.com/; Shazam, Reino Unido)

Shazam

Ejemplo 3: Pou – Juego

(http://www.pou.me/; Paul Salameh, Líbano)

Pou

2. Evitar los crashes (bueno, en la medida en que se pueda). Todas las aplicaciones contienen errores en su primera versión. Mentalizados de esto, un grupo de beta testers nos puede ayudar a pulir esos detalles y a enriquecer la app antes de salir al mercado final. Una vez en el aire, los errores de funcionamiento son el peor enemigo. Pensemos en esos cierres inesperados que nos crispan sobremanera. Muchas veces son difíciles de localizar y se deben a incompatibilidades con las distintas versiones de los sistemas operativos. Hay que ser muy rápido resolviendo y poniendo a disposición de los usuarios una actualización cuanto antes. Si actuamos con agilidad, seguramente el usuario nos acabará perdonando este molesto inconveniente.

3. Diseño cuidado e importancia de la User Experience (UX). Una aplicación tiene que provocar una experiencia visual potente al usuario: iconos brillantes, sombras trabajadas, combinaciones de colores perfectas e imágenes de calidad. No solo hay que crear diseños atractivos, sino que las ideas deben nacer persiguiendo conseguir una óptima UX. Menús no sólo originales, sino fáciles de usar; navegaciones fluidas y diseños limpios, sin olvidarnos de aprovechar al máximo todo lo que la naturaleza del tablet o smartphone nos ofrece, como por ejemplo, distintos tipos de movimientos al navegar o la geolocalización.

Ejemplo: National Parks – Guía de los parques nacionales de Estados Unidos.

(National Parks; Rally Interactive, EEUU)

National Parks

Ejemplo: Evernote ­– Gestor de información

(Evernote; Evernote Corporation, EEUU)

Evernote

Ejemplo: Fifa Soccer 13 – Juego.

(FIFA Soccer 13; Electronic Arts, EEUU)

FIFA Soccer 13

4. Generar ruido en torno a la aplicación. Es una de las bases en la estrategia de lanzamiento y comunicación. La rumorología entorno al fenómeno app y los fabricantes de dispositivos se consume a diario. Hay que intentar que nos conozcan los influencers que escriben en blogs de referencia y magazines, como Macrumors, Applesfera, Spain Móvil, Xataka Android o Gizmología. Compartamos con ellos nuestra app, animémoslos a que la prueben y, si la recomiendan, ¡bienvenido sea! 😉

Y tú, ¿qué app no borrarías jamás? Seguro que cumple en gran medida con estas características. Si es así, disfrútala; seguro que sobrevive.

 

Vicky Perea

@vickyperea

Ser auténtico de verdad: hacia una comunicación que comparte creencias

Creer en tu organización.  Los individuos desean creer en ti. Esa adhesión hacia ti les llevará a comprar, invertir, apoyar una acción o a aceptar un trabajo. Pero, ¿tu organización está preparada para compartir creencias y ser transparente con tus believers?  La gestión de esta gran transformación residirá en  los dircom y los relaciones públicas, pero antes tendrán que asumir un par de nuevos roles:

1)       Comisariar la personalidad/carácter de la organización. Desde siempre ha sido relativamente fácil determinar los propósitos, misión, y valores de una empresa. Pero cuando estos no se llevan a la práctica de forma “verdadera” y transparente, las personas dejan de creer/confiar en las organizaciones. Es por este motivo que a las funciones de los profesionales de las relaciones públicas, social media y comunicación ahora se le añade la de comisario con la intención de que esos atributos sean llevados a la realidad de forma coherente y permanente.  Para ello los profesionales tendrán que preguntarse constantemente lo que es su organización, lo que parece ser, lo que se percibe que es y la forma en la qué está actuando.

2)       Interceder/abogar por causas comunes. El boca-oreja y el P2P prevalecen en la actualidad, dado que las personas desean expresar permanentemente sus ideas, opiniones y experiencias. Cuando no son tenidas en cuenta, estas mismas personas se organizan y se unen a favor o en contra de una causa y generan un gran volumen de datos que posteriormente pasarán a ser analizados por el  departamento de comunicación.  No se trata de un tema de plataformas online o redes sociales, sino de la existencia de una voluntad activa que intercede y aboga por distintas causas.

El gran cambio aquí radica en que las empresas no están acostumbradas a dirigir su comunicación a personas o individuos cuando antes se enfocaban a sus públicos, audiencias o segmentos. Otro aspecto a considerar es que ya no se crea un estado de opinión sobre esos individuos tal como se hacía años atrás, sino que se activa su conducta para que intercedan a favor o en contra de causas diversas.

Por lo tanto, el nuevo modelo de la profesión que poco a poco se va configurando está partiendo de las ciencias de la conducta. Lo único es que en el momento en que se comparte la misma creencia entre los decisores y los individuos, esa relación debe ser auténtica para llegar a ser creíble, a diferencia de cuando sólo se deseaba incrementar concienciación o influir a través de la diseminación de información.

La creencia conlleva que los individuos latentes se conviertan en conscientes y en que los conscientes lleguen a ser activos. Solamente de esta forma se conseguirá que realicen una compra, inviertan en un proyecto o apoyen una causa. Compartir causas comunes conlleva mucha confianza llegando a convertir una acción en una conducta.

En conclusión, el nuevo modelo para ejercer la profesión parece que se basará en compartir creencias entre una organización y los individuos. Pero eso sólo se puede conseguir siendo auténticos y transparentes de verdad… Sí, sí: de verdad. Y tu empresa ¿está ya preparada?

Ignasi Vendrell
@ignasivendrellv

El compromiso contigo mismo

José. Así se llamaba (y me imagino que se seguirá llamando) mi profesor de Sociología en el Centro Español de Nuevas Profesiones. En su primer día de clase en septiembre de 1989 entró en el aula y nos espetó: “Hola, soy José, vuestro profesor de Sociología. Estáis todos aprobados, así que el que crea que no le vaya a interesar lo que tengo que contar puede irse tranquilamente sin miedo a que le suspenda”.  “Este tipo está como una cabra”, intuí, “pero parece que tiene una mente bien amueblada. Me encanta” pensé. Efectivamente: nadie se fue.

A continuación, añadió: “Y ahora vamos a hacer un ejercicio que se llama quién soy yo y qué hago aquí. Cada uno de vosotros tiene un minuto. Empezamos por aquí delante y acabamos por allí atrás”. Y se sentó mirando hacia el estrado. Corroboré en mi interior que este hombre prometía.

A lo largo de dos años académicos nos enseñó cosas interesantes como, por ejemplo, el clásico libro de Los Papalagi. Nos educó en diferentes formatos (sentados en círculo en vez de en aula) y también nos contó muchas otras cosas que hace tiempo que olvidé. En cualquier caso, era un buen profesor, porque no se limitaba a contarnos cosas, sino que procuraba que transitásemos por diferentes experiencias que nos permitían interiorizar los conocimientos. (Por cierto: un momento ideal para recuperar la excelente cita de Benjamin Franklin: “Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo”.)

¿Cuál fue la experiencia más importante por la que me hizo pasar este hombre? Una simpleza: lograr que me comprometiese conmigo mismo a través de mis actos y pensamientos. Nos dijo: “copiad lo siguiente en un folio: Yo, (indica tu propio nombre), me comprometo a desarrollar cada acto  en mi vida diaria durante un período de (indicar período) de la mejor forma posible”. Posteriormente añadió: “Ahora podéis romperlo, guardarlo, firmarlo con validez por un período de una semana, un mes o toda la vida, el que prefiráis. No hace falta que me lo entreguéis”. Después, pasó inmediatamente a otro tema, a pesar de que se alzase un murmullo que contenía interrogantes como: “¿Pero esto qué es?¿Es un trabajo?¿Por qué hay que hacer esto?”, etc.

Fuera de clase algunos comentábamos la jugada. Unos decían: “yo paso de firmar eso”, otros negaban: “No tengo por qué hacerlo” (yo no los entendía). Algunos añadían: “Uy, yo por una semana, a ver si esto va a ser complicado”. En fin, había corrientes de opinión variopintas y se generó debate en torno a un tema que José sólo había tocado durante tres minutos. Tomando en cuenta el revuelo generado, parece que el compromiso con uno mismo es un tema peliagudo. Al final decidí firmar la declaración con un período de validez de un mes. Nadie se encargaría de supervisar el cumplimiento. Sólo yo mismo.

Mi vida cambió. Desde entonces siempre me pregunto: “Esto que estoy haciendo, ¿lo estoy haciendo de la mejor forma posible, tomando en cuenta todos los puntos de vista que implica esta acción?”. Acabé interiorizando este proceso. Tomé conciencia de lo importante que es el compromiso en cada cosa que haces (todo hay que decirlo: yo era bastante cabra loca por aquella época). También me ayudaba a identificar por qué asuntos valía la pena comprometerse y qué cosas había que dejar pasar (como diría mi amigo Javier: “Elige tus guerras. No todo te puede afectar de la misma manera”).

Hoy, más que nunca, creo que este autocompromiso resulta vital. Vivimos en una situación complicada y si no damos lo mejor de nosotros mismos en aquello que resulta importante para nuestra vida diaria y las personas que nos rodean, tendremos más posibilidad de ser eliminados del torneo que a todos nos toca jugar diariamente. Apenas hay margen de error. Puede que aún así fallemos, pero sabremos que hemos hecho todo de la mejor forma posible… y tener la conciencia tranquila no tiene precio.

Todos los tenistas saben que cuando les toca jugar contra Roger Federer deben demostrar un rendimiento perfecto, teniendo en cuenta cada detalle:  el juego de piernas, la derecha, el revés, la profundidad del golpe, el juego en la red, el viento, la superficie, la tensión de la raqueta, la marca de pelotas, etc. Arseni Pérez, Nacho Calvo, José Antonio Mielgo y Roberto Carretero no se cansan de repetirlo en sus retransmisiones. Tú y yo cada día jugamos contra Federer y ambos lo sabemos ¿verdad?

Pues a veces pierdo contra Federer y a veces le gano, pero esto último creo que no habría sido posible si no hubiese firmado mi compromiso conmigo mismo que José me sugirió hace ya 23 años. Sí: ese mes de compromiso se prolongó automáticamente.

Así que te animo a firmar el mismo compromiso contigo mismo. Quizá cambie tu perspectiva de la vida, quizá no, aunque por intentarlo tampoco pasa nada ¿verdad? Puedes modificarlo a tu antojo. Aunque tampoco hace falta que firmes nada. La elección siempre es tuya.

Quizá en realidad esto no tiene que ver con el autocompromiso sino que fue un chantaje para no traicionarme o no defraudarme a mí mismo. Quién sabe, pero en mí actuó como un anabolizante de actitud ¡Qué coño,  a mí me funciona! 😉

¡Gracias José! Qué pena que te perdiese la pista.

Stephan Fuetterer

@sfuetterer