Pon a dieta tu página web y optimízala

5 consejos para adelgazar tu página web

Ha llegado el verano y ya es tarde para que te pongas a rebajar esos kilos de más. Los deberes había que haberlos hecho antes. Pero aún tienes una oportunidad para redimirte: puedes adelgazar tu página web. ¿No se te ha ocurrido que le sobran unos contenidos de más? ¿Que ese exceso hace que cargue demasiado lenta? ¿Que Google se ha fijado y que te está haciendo pagar en visibilidad y posicionamiento la dejadez del sitio? Pues no te preocupes, que te vamos a dar algunos consejos de optimización. Porque el volumen sí importa en tu estrategia de marketing de contenidos.

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Siete claves para una newsletter

Qué tiene que tener tu newsletter y qué no debería tener jamás

Uno de los elementos frecuentes en un plan integral de contenidos es el envío periódico de una newsletter (la nuestra se llama Bestletter, por si no la conoces). Puede ser una manera de posicionar una marca como experta en su sector, mantener abierta una vía de comunicación con el público y conseguir tráfico hacia una web o blog. Un 3 en 1 que, si aún no tienes incorporado en tu plan de marketing de contenidos, deberías pensar sumarlo. Si te decides a integrar este tipo de canal o si ya lo tienes, te damos siete claves que has de tener en cuenta para que tenga el efecto deseado y no acabe criando telarañas en la bandeja de spam de tus suscriptores. Sigue leyendo

Cuántos clientes puedo ganar en redes sociales

¿Cuántos clientes puedo ganar a través de las redes sociales?

Es normal que, cuando hablas con un directivo de Marketing o Ventas acerca de los beneficios del social business, te lance la misma pregunta: ¿cuántos clientes podía conseguir a través de canales digitales? La cuestión no tiene dobleces y apela a algo que se pregunta el 99% de las empresas en la actualidad: cuál es la rentabilidad directa de invertir en social media. La respuesta depende, claro está, de las circunstancias propias de cada compañía y sector, así como de los recursos que utiliza. Pero no escurramos el bulto. Si tenemos que dar una respuesta categórica, en la mayoría de los casos deberemos seguir diciendo que lograremos menos clientes que a través de otros canales.

El problema, sin embargo, está en ver esta cuestión sólo con el objetivo en mente de incrementar nuestra cuota de mercado. ¿Acaso es ésa la única forma de aumentar volumen de negocio? En absoluto. De hecho, las empresas que sólo piensan en ganar clientes suelen olvidar a los que ya forman parte de su cartera y que son los que, en realidad, sostienen la rentabilidad del negocio. A fin de cuentas, son los que ya están pagando. El cliente futuro no lo hace… todavía.

Así que antes de poner en paralelo el teléfono (como vía de marketing directo), la publicidad convencional o la página web corporativa con los perfiles en redes sociales, piensa a quién estás dirigiendo la comunicación que realizas a través de cada uno de esos canales. Es probable que te sorprendas al ver que desprecias al que ya forma parte de tu base de consumidores por el hecho de serlo mientras estás dispuesto a darlo todo cuando ese mismo cliente, una vez te haya dado la espalda, recale en otra compañía.

Existen sectores en los que la competencia es feroz entre organizaciones. Los precios y las ofertas son cada vez más agresivos y consiguen que no vacilemos en dar el salto, año tras año, de una compañía a otra. Sólo los compromisos de permanencia nos impiden hacerlo cada vez más a menudo. Sucede en el mundo de la telefonía: los datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia correspondientes al mes de julio indican que las dos grandes operadoras de telefonía móvil, Telefónica y Vodafone, obtuvieron un saldo conjunto negativo de más de 170.000 líneas perdidas, la mayoría de las cuales aterrizaron en manos de los OMV (operadores móviles virtuales), que incrementaron en más de 152.000 su saldo. ¿No parece tan rentable ganar 100.000 nuevos clientes en un mes como evitar que la misma cantidad se marche a la competencia? Posiblemente, sí. Y sin duda debería de ser más barato hacerlo.

Regresemos al caso de la comunicación y el marketing digitales. Si sólo enfocamos las redes sociales como un instrumento para captar clientes, tenemos motivos más que de sobra para sentirnos frustrados. Si pensamos en ellas como una manera de retener y fidelizar a aquellos consumidores que hemos ganado y de los que, hasta ahora, nos olvidábamos hasta que amenazaban con largarse a otro proveedor, puede que estemos trabajando con perspectiva de futuro, evitando pérdidas y consolidando el terreno para estrategias de cross selling y upselling.

Las olimpiadas no son los juegos olímpicos, sino el periodo de cuatro años que transcurre entre cada uno de estos eventos deportivos. Si necesitas motivos para apostar por una estrategia de contenidos en social media (llámala marketing de contenidos si quieres), piensa que será lo que te ayude a atravesar el páramo olímpico entre la firma y la renovación de un contrato. Crea comunidad, crea expectativas y satisfácelas, para que cuando llegue el momento en que tu cliente tenga que decidir si sigue a tu lado, no piense de ti que sólo te acuerdas de santa Bárbara cuando truena. Y a veces, ni eso.

Carlos Molina

@molinaguerrero

La importancia de justificar tu estrategia de marketing de contenidos

La agencia de seguimiento y monitorización Kantar Media acaba de publicar un interesante estudio, “Se hace camino al andar”, que analiza la labor en los medios de comunicación de las agencias de comunicación y RRPP en cuatro países europeos: España, Italia, Francia y Reino Unido. Además de someternos al dictamen del clipping, es decir, a la medición del número de impactos que generamos sobre nosotras mismas en medios, el informe hace un repaso por nuestro papel en plataformas sociales, que suponen un soporte fundamental en cualquier estrategia de marketing de contenidos.

Para Best Relations, los resultados del trabajo de Kantar Media son positivos. Es cierto que no inundamos la prensa con noticias sobre nuestra labor, ni somos los que más seguidores tenemos en Twitter (¿el volumen es lo que importaba?), pero en el caso de Facebook, nos alegra comprobar que nos situamos en segundo lugar de los cuatro países estudiados en lo que se refiere a volumen de interacciones, sólo por detrás de Globally. PR Noticias nos ubica en octavo lugar atendiendo al número de seguidores. En cualquier caso, lo valoramos de forma positiva. En Pinterest tampoco parece que lo hagamos mal, ocupando también el segundo lugar tras Silvia Albert in Company. En este punto, estamos intentando aún descifrar qué significa “apoyar el contenido naranja fuerte” de nuestros tableros, tal y como explica el estudio, pero os invitamos a pasar por allí para que vosotros tratéis de entenderlo.

Resulta curioso comprobar cómo Facebook es un entorno que sólo tomamos en consideración en España porque, desde fuera de nuestro país, no está considerado como una plataforma B2B. Y posiblemente no lo sea pero, ¿es que sólo hay que buscar la venta directa de servicios? En el caso de Twitter, británicos y españoles nos batimos el cobre en la acumulación de seguidores. Como canal más informativo, en el que el enlace es el valor añadido del contenido, tiene sentido que escribir en inglés o castellano te acerque a públicos más allá de tus fronteras. En cuanto a valorar el índice Klout como indicador de influencia, podemos correr un tupido velo.

En líneas generales, existen importantes coincidencias en la forma de afrontar la presencia en medios sociales por parte de las agencias de comunicación y RRPP, marketing y social media. Sin embargo, lo que resulta clave no es seguir una estrategia común, sino escoger la más adecuada para cada uno y darle un sentido. Nosotros nos hemos desplegado en Facebook, Twitter, LinkedIn, Pinterest, Instagram, YouTube y Google+, sin olvidar, además de este blog, la bitácora que mantenemos en Tumblr. ¿Y qué motivos tenemos para actuar así? Nuestra estrategia de marketing de contenidos tiene sus razones de ser:

  1. Compartir nuestra experiencia.  El blog es la espina dorsal de nuestro conocimiento y la plataforma fundamental de nuestra estrategia. Nos permite mostrar lo que sabemos hacer y lo que no sabemos. Y como compartir no es una acción unidireccional, escuchamos los comentarios y las sugerencias y dialogamos siempre que se establece ese nivel de interacción.
  2. Ordenar nuestros conocimientos. No se es consciente de lo que se sabe o de lo que se carece hasta que no nos ponemos a escribir. Por eso es un ejercicio tan sano obligarnos a compartir ideas: nos ayuda a organizar, seleccionar y perfeccionar lo que queremos contar.
  3. Acercarnos a nuestros públicos. Estudiantes, profesionales de la comunicación y el marketing, y empresas forman el grueso de los públicos que interactúan con nosotros y con los que entramos en contacto en social media. Cada uno se localiza de forma diferenciada en unas y otras plataformas. En cada contexto, el mensaje se adapta y cambia. Ya lo decíamos recientemente: tus contactos no tienen por qué ser los mismos en Twitter que en Instagram.
  4. Dar soporte a los procedimientos de la empresa. LinkedIn, Twitter o Facebook son canales fundamentales en nuestra política de Recursos Humanos. Así de claro. A través de ellos, compartimos las posiciones que están abiertas y canalizamos buena parte de la labor de identificación y filtrado de perfiles. Además, los medios sociales nos están permitiendo conocer herramientas y procesos de trabajo ajenos que testamos e incorporamos a nuestra actividad.
  5. Escuchar, aprender y aplicar. Somos profesionales de la comunicación y tenemos la obligación de entender cómo funcionan las plataformas sobre las que desarrollar las estrategias para nuestros clientes. Si no las comprendemos ni nos involucramos en ellas, difícilmente tendremos criterio para poner en marcha acciones concretas… o rechazarlas.
  6. Mostrarnos tal cual somos. Defendemos la comunicación basada en valores reales, es decir, la slow-comm. Por eso, nuestros principios y nuestra forma de aplicarlos están presentes en nuestros contenidos. Pinterest , Facebook o Instagram, por ejemplo, nos muestran gráficamente desde dentro, tal y como sentimos nuestro trabajo en la agencia. No es exhibicionismo, sino humanizarnos. Para bien o para mal, somos así.

Para muchos, faltaría un punto fundamental: marketing de contenidos como estrategia de posicionamiento o SEO. Puede ser, pero estamos convencidos de que, cuando todo lo anterior se aplica con coherencia, el posicionamiento es orgánico. Las cifras que manejamos internamente (y esas no las vamos a compartir en público) nos dicen que no vamos desencaminados.

Carlos Molina

@molinaguerrero

Por qué tus amigos en Twitter no encajan en Instagram

Las redes sociales son retorcidas y traidoras. Sí, lo digo yo, que trabajo en este terreno y, además, vivo de ello. Pero es la verdad: nos engañan, nos hacen creer que nos conectan con nuestro entorno, con nuestro círculo de amigos, que extienden nuestras relaciones y el alcance de nuestras interacciones sociales. Y no siempre es así. Nos tienden la trampa cuando empezamos a relacionarnos con ellas y nos abandonan cuando descubrimos en qué lío nos hemos metido al agregar para seguimiento a los perfiles que nos sugieren.

Hay un problema de base en la forma en que una red social plantea la manera en que debemos empezar nuestra actividad en ella. Reside en el criterio que determina en qué dirección haremos crecer nuestro círculo de contactos. Todo parte de un problema inicial: si abres un perfil en una plataforma y no sigues a nadie, ¿qué demonios haces ahí? No share, no joy. Así que toca buscar a personas con las que relacionarse. Aquí llega el problema, porque lo común es que se nos invite, como parte de la fase de configuración de nuestra cuenta, a explorar si nuestros contactos en otras redes sociales o en nuestra agenda de direcciones (por ejemplo, en Gmail) ya están presentes en el entorno en el que nos estamos introduciendo.

EPIC FAIL.

En el momento en que aceptamos cualquiera de esas sugerencias de procedimiento, abrimos la puerta a la falta de criterio de nuestra futura actividad social. Si mis contactos en Twitter son los mismos que en LinkedIn e idénticos que en Google+ y, oh casualidad, terminan siendo las mismas caras que veré en Instagram, Pinterest, Flickr o SlideShare, ¿qué estoy ganando? ¿Es que necesito cinco plataformas distintas para interactuar con la misma persona? ¿Qué clase de economía del tiempo es ésa? Fast-comm 1, slow-comm 0.

Luego llegan los problemas. Para empezar, duplicidad de relaciones personales. Para continuar, triplicidad de contenidos, porque pocos se sustraen/nos sustraemos a la tentación de publicar lo mismo en varias redes sociales al mismo tiempo cuando no te da la vida para cubrir todos los frentes que tú mismo has abierto. Pero Hootsuite lo pone tan fácil que ¿cómo vas a dejar pasar la oportunidad? Y para terminar, descubres que lo que una plataforma te puede dar no te lo proporcionan tus contactos al nivel deseado.

¿A qué me refiero con esto último? Pongamos un ejemplo simple y directo: ¿acaso tus contactos de Twitter son excelentes fotógrafos? Entonces, ¿por qué los tienes también en Instagram? ¿Sólo porque una imagen vale más que mil palabras? Aprecio mucho a toda la gente a la que sigo en esta plataforma, pero de la misma manera que estoy seguro de que mis fotos no le dicen nada a muchos de ellos, a mí tampoco me aportan las suyas para lo que espero de Instagram.

Hasta que no dominamos y entendemos un entorno, no somos conscientes de lo que podemos obtener de él. Por eso nuestro uso de Facebook evoluciona con el tiempo y nos lleva a darle un uso más íntimo con nuestros amigos (aunque no siempre), y por el mismo motivo empezamos siendo compulsivos en Twitter y solemos gravitar hacia perfiles más contemplativos y “voyeur”. Lo que necesitamos, en realidad, es que cuando entremos a formar parte de una red social, el tutorial de configuración de la cuenta no nos invite a agregar a quien ya conocemos, sino que nos resalte qué podemos conseguir en ese entorno y, sobre todo, que nos ayude a definir nuestros objetivos. De esa manera, segmentaríamos mejor los contenidos y optimizaríamos nuestro tiempo. Ahora sí: fast-comm 1, slow-comm 2.

Para las empresas, la cuestión también es importante, porque lo que será enriquecedor para ellas no es tener grandes comunidades con las que relacionarse, sino ser capaces de entrar en contacto con perfiles diferentes en cada plataforma, perfectamente ajustados a la idiosincrasia de la misma y preparados para consumir mensajes y enfoques (el famoso storytelling) completamente distintos, pero mejor orientados y segmentados. Sólo de esa forma tendrá sentido una estrategia de marketing de contenidos. No se trata de replicar el mismo discurso con diferente tono, sino de identificar las posibilidades y públicos que caracterizan a cada plataforma en relación con tus objetivos.

Todo lo anterior no quita que recordemos que la actividad social es una puerta abierta para dejar que el usuario-público-cliente se comunique con nosotros por la vía que le resulte más práctica y con el fin que desee: resolver dudas, quejarse, interesarse por un servicio, felicitarte por tu buen trabajo o sugerir mejoras. En definitiva, se trata actuar aplicando los principios del Social Business.

Sólo cuando logremos eso, dejaremos de quejarnos del exceso de fotos de gin-tonics en nuestro timeline. No es más que una cuestión de criterio.

Carlos Molina

@molinaguerrero