5 tendencias en comunicación que no van a triunfar este año, ni el que viene

5 ideas de mierda en tendencias de comunicación

En los últimos años dentro del mundo de la comunicación digital hemos asistido a un fenómeno masivo: la publicación de listados de tendencias de comunicación. A las agencias de comunicación nos encantan, porque nos dan visibilidad, posicionan bien y nos sirven para mostrar lo listos que somos y lo mucho que sabemos. Hasta aquí, perfecto. Tan perfecto, que en Best Relations también publicamos puntualmente las nuestras (que por supuesto son las mejores del mundo mundial).

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Como hacen uso de los influencers las marcas premium y de lujo

Lady Gaga y los millennials al rescate (digital) de las marcas premium

Las marcas premium también han entrado en la rueda de la comunicación digital. Al contrario de lo que puede pensar el común de los mortales, estas marcas se abren camino más allá de las boutiques exclusivas ubicadas en barrios selectos. El descenso de las ventas y seducir a un público más joven son algunas de las razones que han motivado a este sector a (re)construir su identidad de marca en el entorno digital.

También están en este proceso las marcas de lujo que, hasta ahora, se han asociado con la exclusividad, el estatus y la creación de un mundo único al que sólo puede acceder un público tan determinado como selecto. Que, entre otras cosas, son los principales rasgos que las diferencian de las marcas premium.

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El nuevo must de las empresas: la transparencia

La transparencia: un “must” para las compañías

El mundo ha cambiado delante de nuestros ojos. Tras la bonanza económica, donde la burbuja inmobiliaria y empresarial crecía sin control, no nos preocupaba el planeta y vivíamos una crisis de valores, llegó la crisis económica a colocarnos en nuestro sitio, racionalizando de alguna forma nuestra manera de vivir.

Así que, tras la debacle económica que ha costado grandes sacrificios a empresas e individuos, parece que somos más conscientes de nuestro entorno, de la necesidad de cuidarlo e incluso de cuidarnos entre nosotros. Es grato leer estudios como el de la agencia Deep Focus sobre transparencia, que apuntan a que empezamos a consumir con más conciencia y que el 64% de los millennials prefiere comprar productos de compañías con conciencia social frente a productos de lujo. Un respiro que nos permite mantener la esperanza en la humanidad.

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Algoritmos VS mascotas, quien es el mejor amigo del hombre

¿Quién quiere un perrete pudiendo tener un algoritmo?

Dice el dicho que el perro es el mejor amigo del hombre. Pero yo, aquí, ahora, me pronuncio en contra de esa afirmación tan aleatoria. Mira que me encantan los chuchos, pero sin duda el mejor amigo del hombre ya no son ellos. El mejor amigo de los humanos son los algoritmos. Sí, sí. Como lo oyes, esos entes matemáticos de los que todos hemos oído hablar aunque ninguno sabemos muy bien qué son en realidad se han convertido en nuestros mejores amigos. Déjame que te lo explique.

Hubo un tiempo no muy lejano en el que el concepto algoritmo “nos sonaba a chino”, un tiempo en el que los humanos teníamos que hacerlo todo. Y cuando digo todo, es todo. Si queríamos comprar, teníamos que pensar cosa por cosa qué es lo que necesitábamos, para después ir a buscarlo, meterlo en un carro, charlar con el dependiente de caja, etc. Si lo que queríamos era leer la crónica de la última derrota del Atleti (sí, en esa época perdía la mayoría de fines de semana), teníamos que comprar el Marca o el As y buscarlo después de las 12 páginas dedicadas en exclusiva al Madrid y al Barça. Y oye, si nos daba por irnos de vacaciones, pues había que recorrerse las cuatro agencias de viaje del barrio, a ver en cuál tenían mejores ofertas. Sí, aunque no lo creáis, pequeños saltamontes millennials, el mundo era así de horrible hasta hace no mucho.

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Stop millennials: ¡pon un midult en tu marca!

– ¡Hablamos del milenarismo!”, – repitió Fernando Arrabal, una vez más, mientras trataba de mantener el equilibrio sentándose sobre la mesa del plató.

Corría el año 1989 y el escritor español pronunciaba una de sus frases más célebres (y sarcásticamente celebradas) ante la desesperada mirada de Sánchez Dragó y el asombro de todos los espectadores de TVE, que ese día se congregaban frente a su televisor para llenar sus vidas de apasionante contenido apocalíptico.

Pues bien, os confieso que me gusta pensar que fue precisamente uno de esos televidentes quien, unos 20 años después, decidió que lo que tenía que molarle a las marcas eran los millennials. Ya sabéis, todos estos nativos digitales que por haber crecido con el cambio de siglo y milenio se les presupone iguales en términos de hípersociabilidad, nomofobia, necesidad de personalización y dominio de la tecnología, entre otras. Sigue leyendo